Tres últimos mensajes de misericordia al mundo.

De acuerdo con las profecías bíblicas, en el tiempo del fin Dios levantaría un movimiento mundial para proclamar el último mensaje de misericordia al mundo antes de que Cristo vuelva por segunda vez. Los Adventistas del Séptimo Día nos identificamos como ese remanente profético, llamado a predicar el mensaje de los tres ángeles (Apoc. 14:6-12).

EL MENSAJE DEL PRIMER ÁNGEL

El primer ángel lleva “el evangelio eterno para predicarlo a los que habitan en la tierra, a toda nación y tribu, lengua y pueblo” (Apoc. 14:6). El “evangelio” es “eterno” porque las personas siempre se han salvado de la misma forma, mediante la fe en Cristo Jesús (1 Cor. 15:1-4). Sin Jesús, no existe posibilidad de salvación (Juan 3:16-18).

Luego hay un llamado a reverenciar a Dios (“¡Teman a Dios!”) y obedecerle (“¡Denle gloria!”), porque “ha llegado la hora de su juicio”. Es el mensaje del profeta Daniel que muestra que el Juicio para los creyentes empezó en 1844 y vivimos en tiempos solemnes (Dan. 7:9, 10). Aquellos que de verdad aman a Cristo no deben tener miedo al Juicio porque será en su favor (Dan. 7:22; Rom. 8:1). Pero sí los hipócritas, porque el Juicio los expondrá y sus nombres saldrán del Libro de la Vida (Mat. 22:1-14; Apoc. 3:5).

Junto con el anuncio del Juicio, se exhorta a adorar “al que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”, en los mismos términos en que Dios ordena respetar el sábado del Decálogo (Éxo. 20:8-11). Estaba profetizado que, antes de que Cristo volviera por segunda vez, la verdad del sábado sería restaurada.

Esto indica que quienes acepten “el evangelio eterno” reconocerán que Cristo es su Salvador y respetarán el sábado como señal de que es su Creador.

EL MENSAJE DEL SEGUNDO ÁNGEL

El segundo ángel dice: “¡Ha caído, ha caído la gran Babilonia!, la que ha dado a beber a todas las naciones el vino del furor de su fornicación” (Apoc. 14:8). Babilonia fue una ciudad enemiga del pueblo de Dios y de la verdad (Jer. 51:24). Por eso, en Apocalipsis representa a los falsos sistemas político-religiosos que existirían en los últimos días. Por medio de estos falsos sistemas que tergiversan la verdad, Satanás ha propagado mentiras, “el vino del furor de su fornicación”, con las que ha engañado a la humanidad.

Este es un llamado para que el pueblo de Dios denuncie las falsas doctrinas e invite a las personas a aceptar la verdad de la Palabra de Dios (2 Cor. 5:14-18). En Babilonia existen personas sinceras que sirven a Dios hasta donde se les ha enseñado, pero que cuando les llegue la luz abandonarán el error y se unirán al Remanente (Apoc. 18:4, 5). Para trabajar por ellos sin levantar prejuicios innecesarios, debemos usar el método de Cristo, porque es el único “que dará éxito para llegar a la gente”.

Según este método, “el Salvador trataba con los hombres como quien deseaba hacerles bien. Les mostraba simpatía, atendía sus necesidades y se ganaba su confianza. Entonces les pedía: ‘Sígueme’ ” (Elena de White, El ministerio de curación, p. 102).

EL MENSAJE DEL TERCER ÁNGEL

El mensaje del tercer ángel es una advertencia muy solemne (Apoc. 14:9-11). En la gran crisis final, las personas tendrán que elegir a quién adorarán: si a Dios o a la bestia; si recibirán el “sello de Dios” (el Sábado) o lo rechazarán para recibir la “marca de la bestia” (el domingo).

Pero Dios tendrá un remanente fiel. Juan dice: “¡Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús!” (Apoc. 14:12). Este pueblo obtendrá la victoria “sobre la bestia, su imagen, su marca y el número de su nombre”, y estará delante del Trono de Dios (Apoc. 15:2-4).

Dios no desea destruir a nadie (2 Ped. 3:9), pero aquellos que rechacen su gracia salvadora y prefieran rebelarse en contra de la verdad recibirán el “vino de la ira de Dios” (Apoc. 14:10).

¡Decide por Cristo antes de que sea tarde! RA

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