Toda crisis tiene solución.

Muchas veces dejamos que las heridas de nuestra alma pongan límites a nuestra vida. Así, nos adaptamos tan rápido para no sobresalir ni llamar la atención que nos alejamos del plan de Dios: él quiere que avancemos hasta estar realizados.

Cierta vez atendí a una joven que era incapaz de amar y sufría porque no podía demostrar amor a nadie. Cuando era niña sufrió de abuso psicológico por parte de su padre, quien llegaba todos los días ebrio y golpeaba a su madre. Si bien esta persona que fue a mi consultorio no recibía golpes físicos, su padre la tomaba de los brazos y le decía que no le pegaba porque la amaba. Era la única que no recibía golpes, y eso la hacía sentir culpable. Aparte, no podía entender cómo el ser que la amaba era violento con los demás miembros de la familia.

Por eso, ella creció rechazando cada pretendiente que le demostrara amor. Esto fue un gran trauma que dirigió su vida y la encarceló para siempre. Era aterrador para ella confiar o abrir su corazón, porque enseguida el trauma controlaba sus emociones pensando que ella no merecía ser amada por nadie. De este modo, nadie sufriría jamás.

Muchas veces intentó quitarse la vida, ya que ella no era suficientemente buena para ser amada. Se odiaba a sí misma cuando descubría que era amada por alguien.

Amar desde el trauma nos limita para expresar libremente nuestro amor, ya que es un amor enfermizo, atrapante, y encadena a la pareja. Amar desde el trauma supone que yo debo aceptar los términos del amor del otro sin cuestionar, bajo el lema “Así amo yo, y punto”. Amar desde el trauma aplasta la emocionalidad de la pareja porque solo sabe de sus propias necesidades. Amar desde el trauma es no reconocer el amor del otro, sino un amor enfermizo y encadenado al pasado. Amar desde el trauma es decir “Yo te amo así porque me criaron así” o “Yo te amo así y no cambiaré por nada”. Frases como estas son comunes en el trauma. Si estás ahí, no estás en el lugar para cultivar un amor puro, que piensa en el bienestar del otro.

Si estás sobrellevando un trauma, te puedo decir que sí existe esperanza para ti. Puedes tener una vida hermosa y plena. Deja que Dios dirija tus emociones, y pide ayuda psicológica para trabajar tus hábitos tóxicos. Dios puede liberarte de toda cadena del pasado.

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