Semana Santa es una excelente oportunidad para el trabajo misionero.

“Nunca había enseñado un curso de Biblia, pero tenía muchas ganas de estudiar con alguien”, explicó Keila Porto de Souza Juvenal, directora del Ministerio de Recepción y Escuela Sabática de la Iglesia de Cidade Beira Mar (Rio das Ostras, Estado de Río de Janeiro). “Empecé esta tarea luego de aceptar el desafío que la iglesia lanzó para ser parte de un proyecto de dar estudios bíblicos”.

Pronto Keila incluyó a su esposo, Thiago, en el cumplimiento de este deseo. La primera actitud de la pareja fue pedir la guía de Dios para esta tarea. Oraron: “Señor, tú conoces nuestro deseo; te pedimos que traigas a nuestra vida a la persona que necesita estudiar”.

De esta manera, en el trabajo de Keila apareció Miqueas, un nuevo cliente. Con cada pedido del catálogo, él le hacía preguntas sobre la Biblia. Keila comprendió que Dios había puesto a Miqueas en su camino, de acuerdo con el pedido que ella y su esposo presentaron al Señor en oración.

Keila le propuso a Miqueas comenzar un estudio de la Biblia. Era marzo de 2020, y las iglesias se cerraron por la Pandemia en cumplimiento de los decretos gubernamentales. Los servicios religiosos empezaron a llevarse a cabo virtualmente. Por eso, Keila y Thiago reenviaban a Miqueas todos los días enlaces de transmisiones web y predicaciones.

Los mensajes que veía Miqueas marcaron su vida, y cuando se habilitaron los cultos presenciales decidió ir a la Iglesia de Cidade Beira Mar. Quería participar del culto y devolver los diezmos que había estado separando.

Miqueas conoció la iglesia gracias a esta pareja misionera y fue restaurado por el amor de Dios. “El Espíritu Santo me ha estado tocando y mostrándome que necesito ser fiel a Cristo, totalmente fiel. Tomé la decisión de bautizarme, y no veo la hora de poder ayudar a mis hermanos de iglesia”, confesó con alegría.

El pastor de la congregación local, Nelson Domingos Filho, quien animó a los feligreses a alcanzar a las personas para Cristo, comunicó que durante la Semana Santa de este año Miqueas será bautizado, y finalmente ¡volverá a los brazos del Padre! ¡Miqueas fue restaurado en Cristo y tiene plena convicción de que el amor vive!

Este año es la quincuagésima tercera vez que la iglesia elabora un plan de predicación para Semana Santa ininterrumpidamente. Sin duda, esta fecha es una oportunidad especial para presentar la muerte y la resurrección de Cristo a quienes necesitan la salvación, un hecho indispensable para restaurarnos del pecado. Cuando, llorando, perplejas y angustiadas, las mujeres buscaban a Cristo entre los muertos, los ángeles preguntaron: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado” (Luc. 24:5, 6) Sí, hermanos, Cristo vive, por eso tenemos esperanza.

“Busque acceso a las personas en cuyo vecindario vive. Al presentarles la verdad, usen palabras de simpatía cristiana […]. La obediencia, la fe sencilla, la confianza en Dios, tales actitudes traerán paz y alegría. Trabajen desinteresada, amante y pacientemente por todos aquellos con quienes se relacionan. No muestren impaciencia. No profieran ni una palabra que no sea amable. Permitan que el amor de Cristo habite en sus corazones; la ley de bondad, en sus labios” (Elena de White, Testimonios, t. 9, p. 41).

Todos somos embajadores: “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: reconciliaos con Dios” (2 Cor. 5:20).

Todos somos restaurados por el amor que vive; por eso, tenemos que clamar, buscar, amar y vivir para salvar a los demás. Cuento contigo… ¡el Cielo también!

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