El éxito siempre se basa en cimientos sólidos e integrales establecidos por Dios. 

Analizar las profecías y la teología descritas en el libro de Daniel ha sido el foco principal del estudio de este interesante libro profético. Sin embargo, en esta ocasión daremos una mirada al estilo de vida o los hábitos saludables del profeta, puesto que es descrito en, al menos, dos ocasiones. La primera vez se encuentra en Daniel 1; y la segunda, en Daniel 10. Al leer la narrativa del texto, podemos descubrir la relación del estilo de vida con el carácter y la conducta de Daniel en los diferentes aspectos de la vida.

El primer caso se enmarca en el contexto de la llegada de Daniel y sus amigos a la corte de Babilonia como prisioneros de guerra. No estaban en una posición favorable. Sin embargo, cuando se les ofreció una serie de alimentos, los jóvenes hebreos se opusieron a servirse dichos alimentos (Dan. 1:8). Frente a esto, tenemos un caso evidente de elección de parte de estos jóvenes en relación con el estilo de vida.

Es importante notar que, considerando el contexto en que los eventos son descritos en el capítulo 1 de Daniel, la decisión de “no contaminarse con la comida del rey” se da en medio de un conflicto. Jerusalén ha sido conquistada por Babilonia. Este conflicto, como bien nota Jacques Doukhan, es un símbolo del gran conflicto cósmico. A esto podemos sumar que este capítulo tiene un trasfondo religioso pues, al lograrse la victoria de Babilonia sobre Jerusalén, el rey ordena que los utensilios de la casa de Jehová deben llevarse a la casa de su dios (Dan. 1:2). Además, hay un programa de cambio de identidad al darles nombres nuevos a los jóvenes hebreos que evoquen a los dioses babilonios. Con todo esto, el estilo de vida y, siendo más específicos, la alimentación, parece tener también una relación directa con el gran conflicto.

En ese sentido, la pregunta sería, ¿qué papel tiene el estilo de vida, y en especial, la alimentación, en el gran conflicto? La respuesta parece direccionarse hacia los beneficios que una alimentación saludable ofrece. En primer lugar, está el hecho de los beneficios de una buena alimentación como un factor que determina la calidad de vida. No es necesario describir los innumerables efectos positivos sobre la salud, pero hay algo que el capítulo 1 de Daniel enfatiza como resultado de la elección del profeta y los tres jóvenes hebreos: la alimentación saludable está directamente asociada con la obtención de entendimiento. Así, el resultado de dicha alimentación es descrito de la siguiente manera: “No se hallaron entre todos ellos otros como Daniel, Ananías, Misael y Azarías… En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey los consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino” (Dan. 1:19, 20).

Sin embargo, hablar de un buen estilo de vida no solo es alimentarse bien, sino que implica una serie de hábitos como la temperancia, la actividad física y la confianza en Dios, entre otros. Por lo tanto, los resultados dependen no solo del comer bien sino de un grupo de hábitos. En Daniel 1 podemos notar que Daniel y sus amigos tenían plena confianza en Dios, puesto que pidieron una alimentación según los preceptos de Dios dados en el principio; y esta confianza fue un aspecto fundamental en el éxito que tuvieron estando en la corte real. Del mismo modo, en Daniel 10 encontramos que el profeta tiene un periodo de ayuno de tres semanas como una forma de abstinencia/temperancia. El propósito de dicho ayuno era comprender los designios de Dios que ya habían sido dados en el capítulo 9 y que requerían mayor explicación (Dan. 12:8).

Finalmente, como resultado de este análisis, se puede notar que la relación con Dios se ve fortalecida y potenciada cuando el estilo de vida saludable se pone en marcha, ya que el buen estado de salud da mayor lucidez y claridad de pensamiento para poder comprender mejor la voluntad de Dios. Esto es evidente en el pasaje que sostiene que, luego de que Daniel y sus amigos decidieron no contaminarse con alimentos insalubres, “Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños” (Dan. 1:18). Nuestras decisiones en torno al estilo de vida impactarán de manera directa en nuestra relación con Dios. Busquemos mejorar nuestro estilo de vida para poder así lograr una mejor relación con Dios en busca del entendimiento que viene de lo Alto.

¡Maranata!

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