Un recorrido de esperanza desde el Edén hasta la Segunda Venida de Jesús, en tiempos de pandemia.

Pandemia, conspiraciones, COVID-19, vacunas, vida, muerte, fake news, confusión, la “marca de la bestia”, un nuevo orden mundial, profecías, fin del mundo, son palabras, temas y temores que resuenan fuerte en estos días. Y construyen ese gran rompecabezas que hoy angustia y confunde a muchos.

La Palabra de Dios nos revela que estamos en medio de un gran conflicto universal: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efe. 6:12). Se trata de aquella gran conspiración del enemigo contra Dios y sus seguidores. Tú y yo somos el blanco. El enemigo busca destruirte, pero Dios quiere salvarte, y te ofrece la armadura necesaria para enfrentar este conflicto: “Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad […]. Tomad la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Efe. 6:14, 17). La Biblia y las verdades que contiene son parte esencial de la armadura del cristiano.

En este conflicto hay muchas piezas, que a veces parecen no encajar. Es como un gran rompecabezas. Para solucionarlo, debes conocer las reglas que se deben aplicar, a fin de estar capacitado para encajar otras piezas que podrán aparecer en el futuro. La Biblia provee las respuestas necesarias para armar ese rompecabezas. Veamos.


Confusión

Una de las características del gran conflicto que se desarrolla en esta Tierra es la gran confusión que genera en la humanidad. En la Biblia, tanto “Babel” como “Babilonia” son símbolos de confusión y de la mezcla entre la verdad y el error. Se trata de la materialización de la estrategia de Satanás de generar incredulidad hacia la Palabra de Dios y llevar a los seres humanos a confundir la verdad con el error.

Sin embargo, mucho tiempo antes de que la confusión naciera en “Babilonia”, ya había nacido en el mismo Edén. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, es decir, totalmente saludable. Le propuso un estilo de vida sano e integral, con bienestar físico, mental, espiritual y social.

Los capítulos 2 y 3 de Génesis cuentan del árbol de la ciencia del bien y el mal, del hombre, de la mujer y de Satanás, el gran conspirador. El árbol, sin dudas, era hermoso; y su fruto, exquisito, ya que formaban parte de la obra creadora de Dios, que él mismo había definido como “bueno en gran manera” (Gén. 1:31). La serpiente, a su vez, “era en aquel entonces uno de los seres más sabios y bellos de la tierra” (Elena de White, Patriarcas y profetas, p. 36).

En ese momento, el enemigo inauguró su estrategia maestra, que sigue utilizando hasta hoy. Se presentó oculto en medio de la belleza, ofreció algo bueno como el fruto del árbol y usó el elemento sorpresa, ¡haciendo hablar a una serpiente! Y –desde luego– mezcló la verdad con la mentira. Así trajo confusión y generó duda. Eva vaciló de la Palabra de Dios y fue engañada.

Dudar de lo que Dios nos indica y rechazar sus consejos acarrea confusión, desobediencia y perdición. En la actualidad sucede lo mismo. Hay gran confusión entre las personas, fomentada también por algunas características de la sociedad en la cual vivimos.

Una de las mejores metáforas para la sociedad actual es la que plantea el sociólogo polaco Zygmunt Bauman cuando afirma que habitamos en una “sociedad líquida”. Con esta descripción se refiere a una sociedad que cuestiona los textos, quitándoles autoridad, plantea que la verdad es cuestión de perspectiva o contexto más que algo universal.

Es la sociedad de la imagen más que de la palabra. La palabra es cuestionada, puesta en duda. Si la palabra en general se ha desvalorizado, imagina dónde ha quedado la Palabra de Dios. Por eso abunda la confusión.

El mundo ha olvidado la Palabra de Dios, pero Jesús te llama a estar en el mundo sin ser del mundo (Juan 17:14, 15), y a hacer de la Biblia tu fundamento, la roca sólida sobre la cual construir tu vida (Mat. 7:24). De ese modo, tendrás claridad en lugar de confusión.

En la Biblia Dios revela su deseo para la humanidad: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 2). El propósito divino para ti es doble: salud y salvación. Su prioridad es la salud y la salvación eterna. Pero, como siempre, ante cada propuesta de Dios, el enemigo siempre hará una propuesta opuesta. Si Dios desea nuestra salud, el enemigo ofrecerá enfermedad; si Dios promete salvación eterna, el enemigo ofrece perdición eterna.

Leer e interpretar correctamente

La Palabra de Dios contiene un mensaje claro respecto a cómo cuidar nuestra salud y cómo acceder a la salvación que ofrece nuestro Creador. Dios, además, ha ampliado los consejos de salud a través de su mensajera, Elena de White. Asimismo, a través de las evidencias científicas que no se opongan a los escritos inspirados, Dios nos ofrece herramientas para nuestra salud.

Sin embargo, tanto la Palabra de Dios como los escritos de Elena de White, así como los artículos científicos –y más aún aquellos de divulgación científica– tienen que ser leídos e interpretados correctamente para evitar la confusión, y para armar correctamente este rompecabezas. Para leer e interpretar correctamente la Palabra de Dios, debemos pedir la dirección del Espíritu Santo, seguir los principios de interpretación de Sola, Tota y Prima Scriptura (la Biblia sola, toda la Biblia y la Biblia por sobre todo) y conocer y amar a su Autor. 

Por su parte, algunos de los principios para leer correctamente a Elena de White son: pedir la dirección del Espíritu Santo, estudiar toda la información disponible sobre un tema, evitar interpretaciones extremas y descubrir los princi­pios básicos.

Para evaluar e interpretar la validez de un texto científico, también hay que aplicar varios principios. Entre ellos se pueden destacar: la calidad de la metodología cientí­fica aplicada, la transparencia de los datos aportados y la aprobación de la comunidad académica.

Por otra parte, está la divulgación cientí­fica que se hace a través de libros, publicaciones de revistas, conferencias y seminarios. Pero sin dudas lo que más impacta hoy es todo lo que se hace a través de la web y de las redes sociales. Hay materiales muy buenos y otros que francamente son basura, por lo que hay que saber discriminar, aplicando criterios de evaluación.

El mundo está plagado de noticias falsas, con un contenido pseudoperiodístico difundido a través de redes sociales, portales de noticias, prensa escrita, radio y televisión, los cuales incrementan la desinformación. Pero es interesante notar que la primera fake new se divulgó en el Edén (Gén. 3:1-5). La estrategia del enemigo no ha cambiado mucho.

En muchísimos mensajes distribuidos por YouTube, WhatsApp, o por otros medios, no es posible definir fácilmente si todo el mensaje es verdadero o erróneo. Habitualmente es una mezcla entre verdad, incertidumbre y error. Es la estrategia del enemigo desde siempre: presentación llamativa, mensaje sensacionalista y mezcla de verdad y error. ¡Estas mezclas están en todas partes! En mensajes espirituales, en mensajes de salud, en libros, en revistas, en películas, en la web, en las redes sociales, dentro de la iglesia y fuera de ella. En cada momento, tendrás que pedir sabiduría a Dios para discernir la verdad del error, pues el enemigo busca que pierdas la salud, y también la salvación. 

En esta época de pandemia, al no poder asistir al templo, han crecido las ofertas de sermones en las redes sociales, especialmente en YouTube. Recuerda que debes evaluar cada mensaje que escuches a la luz de la Palabra de Dios. Dios te propone que uses su Palabra como base para construir tu cosmovisión, y que luego la amplíes con los escritos del Espíritu de profecía. Acepta el llamado divino para salir de Babilonia (Apoc. 18:4). En Dios, en su Palabra, no hay confusión, hay salvación.

El cuidado de la salud

Tanto la Palabra de Dios como su mensajera, Elena de White, te proponen un estilo de vida saludable. Los beneficios de un estilo de vida saludable son múltiples, comenzando por la vida espiritual: ayuda a evitar las enfermedades no transmisibles, y también a enfrentar mejor las enfermedades infecciosas, incluyendo la COVID-19. Además, Dios da sabiduría a los profesionales de la salud, para obrar a través de ellos, y nos ofrece la posibilidad de diagnósticos y tratamientos.

Es mucho lo que la medicina ha avanzado en los últimos cien años. Algunos de los principales avances están basados en los antibióticos, que ayudan a tratar enfermedades infecciosas; y también en las vacunas, que ayudan a prevenirlas. Ya nadie recuerda lo que era perder a un niño por viruela o difteria, o tener un hijo afectado por las secuelas de la polio. 

Nuestra búsqueda de salud debe fundamentarse en la Palabra de Dios y el Espíritu de profecía, y luego en la ciencia que no contraríe a los escritos inspirados. Debemos cultivar un estilo de vida saludable, confiando en los profesionales de la salud que se aferren a Dios, utilizando las herramientas diagnósticas y terapéuticas modernas, pero teniendo siempre a Jesús como modelo y centro de nuestras vidas.

Consejos oportunos

En medio de esta pandemia, ¿cómo podemos enfrentar la vida con criterios cristianos?

A Martín Lutero le tocó vivir en tiempos de la peste negra, y decidió confiar en la misericordia y la protección de Dios. Tuvo un notable espíritu de servicio al prójimo. “Si mi vecino me necesita, no evitaré el lugar o a la persona, iré libremente”, llegó a decir, e incluso atendió enfermos en su propia casa.

Martín Lutero también demostró responsabilidad, argumentando que cualquiera que se encontrara en un rol de servicio tenía el compromiso de quedarse para servir. Enfatizó la responsabilidad de cada uno de cuidarse, diciendo: “Todos nosotros tenemos la responsabilidad de protegernos de este veneno lo mejor que podamos, porque Dios nos ha mandado a cuidar de nuestro cuerpo”. Además, mostró responsabilidad para cumplir las normas de prevención: “Fumigaré, ayudaré a purificar el aire, administraré la medicina y la tomaré. Evitaré lugares y personas donde mi presencia no sea necesaria para no contaminarme y, por lo tanto, infligir y contaminar a otros, y así causar su muerte como resultado de mi negligencia”.1

Por otra parte, Elena de White, a fines del siglo XIX, vivió en medio de una pandemia del virus de influenza (H2N2) conocida como “gripe rusa”, donde murieron cerca de un millón de personas. En una carta escrita por Elena de White el 13 de agosto de 1894, ella dejó una serie de conceptos ejemplares:

  • Demostró empatía, solidaridad y amor al prójimo: “Oramos por los enfermos e hici­mos lo que pudimos financieramente”. 
  • No se entregó a la enfermedad, respetó la cuarentena, y mantuvo una actitud positiva: “Fui atacada severamente y no puedo participar de reuniones hace cuatro semanas; pero no desistí de levan­tarme cada día”. 
  • A pesar de la enfermedad, no perdió el foco en la misión: “Escribí mi cuota de páginas casi todos los días, a pesar de toser, escupir y sangrar por la nariz”.
  • Como si esto fuese poco, mantuvo un espíritu de confianza y agradecimiento a Dios: “Casi todo el mundo a mi alrededor sufrió, pero agradezco al Señor por estar mejorando, y tengo buena confianza en el Señor”. 

Te invito a que hagas de la crisis un motivo para acercarte más firmemente a Jesús, como expresa Elena de White: “El pueblo de Dios está siendo probado y testeado, que Dios me conceda ser capaz de ayudarlos durante este tiempo. […] Que yo pueda apegarme a Jesús con más firmeza que nunca”.2

Vacunas ¿sí o no?

Elena de White no escribió consejos específicos en cuanto a las vacunas, pero dejó un mensaje mucho más contundente: su ejemplo. Cierta vez, cuando hubo una epidemia de viruela en la región, ella misma fue vacunada, e instó a quienes trabajaban con ella a que hicieran lo mismo. 

Al dar este paso, Elena de White reconoció el hecho de que las vacunas son útiles para inmunizar contra ciertas enfermedades o atenuar enormemente sus efectos en caso de contagio. Reconoció también el peligro de contagiar a otros si no se tomaba esta precaución.

¿Es una vacuna la marca de la bestia?

Hoy existen muchas teorías conspirativas. Algunas pueden ser reales y muchas, seguramente, son imaginarias. No permitas que estos relatos desvíen tu atención de la verdadera “gran conspiración”, que es la rebelión de Satanás contra Dios. La Escritura nos advierte diciendo: “No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo. A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo” (Isa. 8:11-13).

En los medios sociales y algunos sitios en Internet, algunos han presentado la teoría de que estas próximas vacunas para combatir la COVID-19 son parte de un proceso de aplicación de la marca de la bestia. Una vez más, esto es una estrategia del enemigo para desviar la atención de lo importante, de la verdadera marca de la bestia.

La controversia del tiempo del fin se centrará en la Ley de Dios, y en particular en el cuarto mandamiento. La “marca de la bestia” no es una marca literal, sino una señal de lealtad que identifica al portador como leal al poder contrario a Dios, representado por la bestia.

Ya en 2015, el Departamento de Salud de la Asociación General de nuestra iglesia publicó un documento al respecto de las vacunas, y ahora lo reeditó adaptándolo específicamente respecto a la vacuna contra la COVID-19:

“La Iglesia Adventista del Séptimo Día da un fuerte énfasis a la salud y al bienestar. El énfasis adventista sobre salud está basado en la revelación bíblica, en los escritos inspirados de Elena de White y en la literatura científica revisada por pares. Siendo así, alentamos la inmunización/vacunación responsable”,3 que incluye la evaluación por un profesional médico de potenciales beneficios y riesgos en cada caso individual. Al vacunarse, una persona se protege a sí misma y a la comunidad.

A su vez, la Iglesia Adventista reconoce que “no somos la consciencia del feligrés individual y reconocemos las decisiones individuales. […] La decisión de no ser inmunizado no es y no debe ser vista como el dogma ni la doctrina de la Iglesia”.

Pero puesto que no es posible disponer de una vacuna contra todas las enfermedades infecciosas actuales, ni mucho menos contra las causantes de posibles epidemias o pandemias en un futuro, tu énfasis se debe centrar en fortalecer tu sistema inmunitario mediante un estilo de vida saludable, basado en los ocho remedios naturales, y mantener las medidas de higiene.

¿Qué nos depara el futuro?

Las profecías nos muestran que las cosas en el mundo estarán cada vez peor, hasta que Jesús venga. Lo que está por delante seguramente será difícil. Podrían surgir nuevas pandemias. También continuarán los problemas laborales y económicos, las tensiones sociales, las fake news y las teorías conspirativas. Se continuará hablando de la marca de la bestia, del nuevo orden mundial y de las profecías.

Sin dudas estamos viviendo un anticipo de lo que vendrá. Se está creando una conciencia social de la necesidad de un orden global, con su incipiente riesgo de que las libertades individuales sean coartadas y se imponga una fe religiosa universal. 

Apocalipsis 13 nos anticipó esto de manera clara. En el último tiempo, en un tiempo de caos universal, un poder religioso universal se unirá a un poder político universal buscando “el bien común”. En su encíclica Fratelli tutti, el papa Francisco insiste en que “se vuelve indispensable la maduración de instituciones internacionales más fuertes y eficazmente organizadas, con autoridades designadas equitativamente por acuerdo entre los gobiernos nacionales, y dotadas de poder para sancionar. […] Se debería incluir la gestación de organizaciones mundiales más eficaces, dotadas de autoridad para asegurar el bien común mundial”.4

Esta pandemia también ha demostrado que los últimos acontecimientos pueden ser muy rápidos. ¡“Nuestra redención está cerca”! (Luc. 21:28). Estamos en medio del gran conflicto, en medio de mucha confusión. El llamado de Dios para este tiempo del fin es: “Salid de Babilonia, pueblo mío” (Apoc. 18:4). ¡Sal de la confusión y sigue la verdad revelada en su Palabra! La gran conspiración pronto llegará a su fin. Dios tiene el control; pronto, él moverá y pondrá la última pieza del rompecabezas en su lugar. ¡Jesús vendrá!

Mientras esperas, debes velar, orar y aferrarte como nunca a la Palabra de Dios. Cuida tu salud y recuerda el desafío y la promesa de 1 Tesalonicenses 5:23: “El mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”.

Además, en medio del gran conflicto, de la gran confusión, tenemos un mensaje de esperanza para nosotros mismos y para el mundo. Muestra a los demás el amor de Jesús en este tiempo de crisis y confía en las promesas de Dios. Él te invita a hacer de su Palabra la lámpara que alumbre tu camino (Sal. 119:105), pues “solo los que hayan fortalecido su mente con las verdades de la Biblia podrán resistir en el último gran conflicto” (Elena de White, El conflicto de los siglos, p. 651).

En medio de esta guerra, toma la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios (Efe. 6:17), “persevera hasta el fin, y serás salvo” (Mat. 24:13), confiando en quien te recuerda: “Yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).


Lecciones de la pandemia

La COVID-19 nos ha dejado varias enseñanzas. Entre ellas podemos destacar:

1. Una vez más, ¡se demostró que las profecías bíblicas se cumplen! Jesús profetizó que antes del fin habrían “pestes” (Mat. 24:7) y “angustia de las gentes” (Luc. 21:25). Sin embar­go, advir­tió que “esto es solo principio de dolores” (Mat.­ 24:8). El fin vendrá “cuando el evangelio del Reino sea predicado en todo el mundo” (Mat. 24:14). ­Mientras tanto, debes velar, perse­verar, pues “el que persevere hasta el fin, este será salvo” (Mat. 24:13).

2. ¡La Biblia ya lo había enseñado! La Palabra de Dios ya había enseñado cuarentenas de 7 y 14 días (Lev. 13:4, 5, 46), también instruyó al pueblo de Israel en normas de higiene tales como el lavado de manos para prevenir el contagio de infecciones.

3. Aprender a valorar lo importante, como el abrazo, la familia y la salud. ¡El consumismo ha quedado desenmascarado!

4. En muchos países, por decreto, se ha restringido la libertad de reunión en las iglesias. Aunque la Biblia nos recuerda la importancia de reunir­nos (Heb. 10:25), ¿te has dado cuenta de la importancia de tu relación personal diaria con Dios? No hay pandemia ni decretos que puedan marcar una distancia o aislamiento entre tú y Dios.

5. Comprobamos lo vulnerable que es el ser huma­no y sus estructuras sociales. Los sistemas de salud de muchos países se han visto desbor­dados, los gobiernos se han mostrado inse­guros y cambiantes en la búsqueda de la mejor estrategia para enfrentar la pandemia, se han extendido la pobreza y la indigencia.

6. Una vez más, hubo que profundizar la confian­za en Dios y aferrarse a sus promesas. ¿Por qué si oramos por todos los enfermos conocidos algunos vivieron y otros murieron? Por otra parte, hay quienes tienen la tendencia a caer en el mismo error del pueblo de Israel cuando acusaba a los enfermos de pecadores. 

En una carta abierta que hace un llamado a la oración por parte de cristianos alrededor del mundo, un pastor anónimo de Wuhan afirma: “La paz (de Cristo) no está para quitarnos del desastre y la muerte, sino para tener paz en medio del desastre y la muerte, porque Cristo ya venció estas cosas” (extraído de Christianity Today, “¿Se considera fidelidad huir de una epidemia? Lo que Martín Lutero nos enseña acerca del coronavirus”. Consultado en bit.ly/3tZCa9u).


Kenny E. Vicente Senn es doctor en Medicina, especialista universitario en Cardiología y docente en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Adventista del Plata.


Referencias:

1. Obras de Lutero, t. 43, p. 132, carta “Si uno puede huir de una plaga mortal”, escrita al reverendo Dr. John Hess.

2. Extractos tomados de la Carta 30, del 13 de agosto de 1894. Más sobre el tema en bit.ly/3bCP72H.

3. Las vacunas contra el COVID-19: Respuesta a preocupaciones, y consejos. Disponible en bit.ly/33R2jgi.

4. Carta encíclica Fratelli tutti. Disponible en bit.ly/2S32S3R.

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