En el artículo anterior hablamos sobre los elementos generales del capítulo 11 de Daniel y cómo la visión de los capítulos 10 al 12 contiene la recapitulación desde los días del profeta: Medo Persia (Dan. 10:1), hasta la liberación final del pueblo de Dios (Dan. 12:1). En esta ocasión se presentarán algunos elementos propios de Daniel 11 y cómo interpretarlos.

Medo Persia es descrito en el capítulo 10 de forma explícita y se anuncia el Imperio Griego (Dan. 10:20; 11:2-4). Sin embargo, el Imperio Romano no aparece descrito en forma explícita. No obstante, hay algunas expresiones propias de Daniel que permiten descubrir la aparición de dicho imprerio.

Daniel 11:22 describe un suceso con el “príncipe del pacto”, que será destruido. Este pasaje está relacionado con Daniel 9:25 donde se menciona al “Mesías príncipe”. En ambos pasajes se hace uso de la misma palabra hebrea para referirse al príncipe. Además de esto, Daniel 9:26 se anuncia que se le quitaría la vida al Mesías como parte de la confirmación del pacto con muchos. En ambos casos, la palabra “príncipe”, es utilizada en Daniel para referirse al Mesías. Por lo tanto, en Daniel 11:22 el Imperio Romano del primer siglo ya está en acción, evidenciando a Roma en su etapa política.

En unos versículos más adelante, encontramos a Roma en su etapa religiosa. Daniel 11:31 dice: “Se levantarán sus tropas, que profanarán el santuario y la fortaleza, quitarán el sacrificio continuo y pondrán la abominación desoladora”. Claramente, este pasaje es paralelo a Daniel 8:13 y encaja con la obra religiosa del cuerno pequeño de Daniel 8. Esto es incluso más notorio al leer Daniel 11:36 que declara que este poder “se enaltecerá y se engrandecerá sobre todo dios, y contra el Dios de los dioses dirá cosas horrendas” (LBLA). Estas acciones se comparan con las del cuerno pequeño de Daniel 7:25 y Daniel 8:10-12.

Hasta aquí, se puede afirmar que la descripción del poder romano es evidente, al menos, desde Daniel 11:22. No obstante, debe notarse el uso de ciertas frases/palabras que son usadas para referirse al inicio de un nuevo poder. En Daniel 11:3 se dice que el poder de turno –Grecia– se levantará y hará su voluntad. Algo similar sucede en Daniel 11:16 donde se dice que el rey que viene “hará su propia voluntad y se establecerá en la tierra gloriosa. La frase “hará su voluntad” en hebreo se repite una vez más en Daniel 11:36; pero en esta ocasión no se hace uso de la misma expresión hebrea. La razón sería la siguiente: no se establece un nuevo poder, ya que la Roma religiosa es la continuación de la Roma política, de la misma manera que es descrita en Daniel 7 y 8.

Por lo tanto, Daniel 11:3 anuncia el inicio del Imperio Griego. En Dan. 11:4-15 se habla de los reyes del norte y del sur. Esto significa que en estos pasajes se describe las luchas internas del imperio griego tras la muerte de Alejandro Magno. A partir de Dan. 11:16 no se habla del rey del norte sino hasta el versículo 40. Esto hace suponer que este rey/reino no es más el poder griego, sino un poder que subyugó al Imperio Griego, a saber, el Imperio Romano. Históricamente, el imperio que destruyó Israel y a Jerusalén, su capital, fue el Imperio Romano durante el primer siglo de la era cristiana.

Finalmente, Daniel 11:40 anuncia el tiempo del fin y los eventos finales que terminan con la manifestación de Miguel (Dan. 12:1). A esto se debe añadir que una vez que la Roma religiosa entra en acción, al parecer en Daniel 11:31, el poder de turno tiene una actividad religiosa y el pueblo sabio –el pueblo del pacto– es perseguido y caerán a espada (Dan. 11:33-35 y Dan. 7:25). A partir de Daniel 11:40, el rey del norte no debe ser entendido como una continuación de los poderes griegos/romanos políticos, sino el poder que persigue al pueblo de Dios. Este poder tiene un final ya declarado, “llegará a su fin, y no tendrá quien lo ayude” (Dan. 11:45) ya que ha luchado contra el pueblo de Dios del tiempo del fin. Miguel entonces aparece para dar la victoria final a quienes se han mantenido fieles a lo largo de la historia del mundo, desde los días de Daniel hasta la venida del príncipe del pacto.

Así, el libro de Daniel apunta al momento más esperado por el pueblo: la aparición de Miguel. ¡Maranatha!

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