“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia” (Col. 3:12).

En Internet, encontré una página que me invitaba a conocer a Ana, y me mostró todos los pasos para ser su mejor amigo y someterme a ella. Sin embargo, Ana no es una señorita; no. Era una página que invitaba a las mujeres a convertirse en anoréxicas y tener éxito en ello. El éxito significaba un suicidio progresivo. 

La anorexia nerviosa es un desorden alimenticio y psicológico a la vez. Esta condición va más allá del control del peso: el enfermo inicia un régimen alimenticio para perder peso, hasta que esta actitud se convierte en símbolo de poder y control. Así, el individuo llega al borde de la inanición con el objetivo de sentir dominio sobre su propio cuerpo. 

Para las personas con bulimia (que afecta diez veces más a las mujeres que a los hombres), la comida es una adicción placentera y a su vez autodestructiva; es decir, un desorden alimenticio. Esta enfermedad se caracteriza por episodios secretos de excesiva ingestión de alimentos, seguidos por métodos inapropiados para controlar el peso, como el vómito autoinducido, el abuso de laxantes o diuréticos y la realización de ejercicios demasiado exigentes para el cuerpo.

Más allá de estas definiciones, hay algo sumamente importante: la bulimia está más presente de lo que creemos. Todo a tu alrededor te obliga diariamente a buscar una idea de belleza; claro, según los estándares que establecen los medios de comunicación: la belleza es delgadez; al punto de mostrar cuerpos que casi parecen hechos de alambre.

El gran trofeo

Existe entre las adolescentes una cultura de la delgadez. Internet está llena de blogs y páginas que te enseñan a ser anoréxica y bulímica; dan consejos y pasos por seguir para lograr tan deseado trofeo: “la belleza”. ¡Alerta! Es una belleza sin esperanza, porque cuando logran alcanzarla están tan enfermas y delgadas que muchas mueren; o mejor dicho, se suicidan lentamente. He atendido a una niña de nueve años que tiene anorexia. Parece increíble, porque todos los estudios indican que a partir de los trece años comienzan estos casos. Pero, lamentablemente, las familias viven 24 horas frente al televisor. Poco a poco se intoxican con su cultura y sus valores. Al final, se convierten en repeticiones de programas carentes de sentido y contenido.

Mi pequeña paciente sufre de anorexia por varios motivos:

  1. Ve demasiada televisión sin supervisión de los padres (sobreexposición).
  2. Su madre es fanática de las apariencias.
  3. Su hermana siguió los pasos de la madre (fanática de las dietas) y siempre está a régimen.
  4. Nadie reforzó la autoestima de la niña, ya que, al compararse con su hermana, ve que todos la prefieren a ella.
  5. Es un mecanismo de control hacia los padres. 
  6. Llena un vacío emocional.

Que nos acepten las personas que amamos muchas veces se transforma en una cruz difícil de llevar, porque perdemos identidad, tiempo y fuerza en tratar de agradar a todo el mundo. Al final, nos anulamos como personas. Creo en lo profundo de mi corazón que primero debes aceptarte a ti misma, y naturalmente, con paciencia y criterio, te aceptarán con tus virtudes y tus defectos las personas que realmente sean un aporte en tu vida y te amen. Dios te creó perfecta, sin moldes. 

Valientes

Recuerda que tienes valor porque eres hija de Dios; cuando lo has entendido, tu actitud cambia hacia los demás. Necesitas ser más valiente. Valiente para dar tu opinión, aunque no sea del agrado de la mayoría. Valiente para perder aquellas compañías que te intoxican la vida. Valiente para decir la verdad. Valiente para seguir en lo correcto. 

Te diré algunos datos técnicos que ayudan a reconocer a una persona anoréxica y/o bulímica. La anorexia nerviosa es un desorden difícil de diagnosticar, debido a que el paciente esconde y niega su condición de enfermo. 

Rara vez el individuo anoréxico buscará ayuda, pues la pérdida de peso en sí no se considera un problema. El diagnóstico actual se realiza solamente cuando aparecen otras complicaciones médicas, como amenorrea o problemas gástricos, y se basa en cuatro criterios básicos:

  1. La negación del individuo a mantener el peso del cuerpo cercano a su ideal clínico, según su estatura y su edad.
  2. Un miedo intenso a engordar, aunque el peso sea inferior a lo normal.
  3. La autopercepción se distorsiona y el individuo no reconoce o asume la extrema pérdida de peso.
  4. Finalmente, en mujeres que ya tienen su ciclo menstrual, existe una alta probabilidad de amenorrea (suspensión de la menstruación).

A pesar de que la negación y el secretismo complican el diagnóstico de la anorexia y la bulimia, hay cuatro criterios básicos para identificar esta última enfermedad:

  • Frecuentes episodios de ingestión abusiva de alimentos. 
  • Un sentimiento de falta de control durante este episodio o, en su defecto, la sensación de que no se puede evitar la necesidad de comer. 
  • Vómito autoinducido, abuso de laxantes, diuréticos y enemas, o el exceso de ejercicios físicos durante tres meses.
  • La imagen corporal falsa, distorsionada, influye sobre el comportamiento.

¿Hay esperanza para esta enfermedad?

¡Claro que sí! En primer lugar, deben enterarse tus padres o quien esté a tu lado. Se lo debes contar; nunca debe ser un secreto. Luego, aférrate al amor de tus seres queridos y acepta un tratamiento psicológico y médico. Actualmente, hay centros de rehabilitación para la anorexia y la bulimia. No son problemas aislados, sino más comunes de lo que sería deseable. Estas enfermedades no se curan espontáneamente: como toda enfermedad, necesitan tratamiento de especialistas.

Un alto porcentaje de jovencitas que pasan por estas enfermedades se recuperan; así que, debemos confiar en el poder sanador del Señor y comenzar el mejor tratamiento. Entrega a Dios toda tu vida, de modo que sea un ejemplo para otras. No dejes que el veneno de este mundo te intoxique y pierdas lo más preciado que Dios te ha dado: tu propia voluntad y una vida para que la vivas bien, una vida feliz.

La anorexia y la bulimia son solamente la punta del iceberg. Subyacen la falta de amor y comprensión, el sentirte a disgusto contigo misma, no sentirte amada y un sinfín de problemas adicionales. Una adolescente que conocí decía: “Si estás gorda no te quieren; si estás flaca, sí te quieren”. Estos pensamientos son distorsiones de la percepción, que como jovencita debes sacar de tu mente. 

En 1 Corintios 6:19 y 20, se nos dice: “¿No sabes que tu cuerpo es el templo del Espíritu Santo, que vive en ti y te lo dio Dios?” No te perteneces a ti misma, porque Dios te compró con un alto precio. Así que, debes honrar a Dios con tu cuerpo. Nunca olvides que tu cuerpo es el templo donde Dios habita. Conságralo por completo al Creador; solo así sanarás. Y escribe todos los días en tu agenda personal: ¡Vive, vive, vive!  RA


LO QUE TE PUEDE AYUDAR

Pasos de la intervención:

DESEO DE CAMBIAR + MÉDICO + PSICÓLOGO + NUTRICIONISTA + EL AMOR Y LA COMPRENSIÓN DE LOS PADRES + EL PODER DE DIOS.

Estos trastornos alimenticios pueden matarte, nunca lo olvides.

Además, superarlos depende únicamente de ti. No dejes que te mienta tu mente: eres bella, no importa lo que diga el mundo entero.

El Dueño del mundo te dice que eres su princesa, su joya más preciada, y está disponible para ti ciento por ciento del tiempo y estará contigo toda tu vida. Pide ayuda si sientes que te ahogas y no puedes salir. Coméntalo a tus padres o a alguien de confianza, pero no te quedes sola en ese mar que te hunde.

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