El Salmo 65, una guía para 2026.
En medio de las interminables luces de la ciudad, una inmensa publicidad invadía el espacio. Tan creativa como atractiva, su contenido invitaba a un salón donde se celebraría una reunión de carácter espiritual. Así, en nombre de la fe, de la religión y de la Biblia, se promocionaba la abundancia, la prosperidad y la paz.
¿Quién no quisiera tener todas estas cosas? ¿Quién no quisiera asistir a un lugar así? ¿Dónde se llenan los formularios para ser miembros de esa iglesia?
Sucede siempre que, al inicio de cada año, emergen con más fuerza los falsos profetas del bienestar, prometiendo de manera casi instantánea la felicidad esquiva que hasta ahora no tocó a nuestra puerta. “Solo tienes que manifestarlo”, te dicen, y Dios —como una especie de “genio de la lámpara”— te concederá todos tus deseos.
Ante los engaños populares, surge la claridad de la Escritura. El Salmo 65 es muy conocido por su versículo 11: “Tú coronas el año con tus bienes, y tus nubes destilan abundancia”. A menudo, este texto es utilizado en estas fechas para mostrar cómo Dios quiere y puede bendecirte.
Analicemos su contenido para encontrar cuál es la verdadera felicidad que Dios quiere darnos.
1-Dios y el perdón (vers. 1-4)
Es muy sabio empezar el nuevo año como comienza este salmo: Orando y realizando una introspección de nuestra vida a fin de evaluar con certeza en qué lugar nos encontramos. Reconforta saber que el perdón divino está a nuestro alcance más allá de las equivocaciones pasadas. Un feliz 2026 es leer «cuando nuestras iniquidades nos abruman, tú perdonas nuestras rebeliones» (Sal. 65:3).
Ahora bien, la relación con Dios no se trata solo de recibir bendiciones de parte del cielo. Se trata también de dar lo mejor que tenemos: la decisión de entregarle nuestra voluntad a Dios y vivir una vida de obediencia. Por eso, estos versículos remarcan la importancia de cumplir los votos prometidos.
Era el templo donde, en la antigüedad, se obtenía el perdón y la restauración. Por eso el salmista afirma: «Quedaremos satisfechos del bien de tu casa, de tu santo templo» (Sal. 65:4).
2-Dios y la creación (vers. 5-8)
Sin duda, la declaración del versículo 5 es ideal para empezar un nuevo año: «Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia, oh, Dios de nuestra salvación, esperanza de todos los términos de la tierra» (RV 1960). Esto expresa una confianza constante en la continuidad de la bondad de Dios. Dios había respondido la oración y provisto expiación. El futuro no podía ser mejor y «por eso los habitantes de los fines de la tierra admiran tus maravillas» (Sal. 65:8).
Por eso, David alaba a Dios y a sus obras en la naturaleza, las que también están sujetas a su mano poderosa. Así, este salmo destaca la majestuosidad de un Dios que no solo gobierna el universo, sino que también se relaciona íntimamente con la humanidad.
3-Dios y las bendiciones (vers. 9-13)
Como Creador amante de su obra, Dios se complace en bendecir a toda su creación. Él siempre tiene una actitud favorable y una predisposición de paz para con sus criaturas (incluso, las que se rebelaron contra su santa ley). Queda en cada uno de nosotros aceptar y ser un canal de esas bendiciones o rechazarlas.
Muchos comienzan el año declarando, profetizando y repitiendo frases de fe; pero pocos están dispuestos a permitir que Dios confronte el corazón, porque el verdadero cambio no sucede cuando hablamos diferente, sino cuando vivimos diferente. Sucede cuando dejamos de huir del autoengaño y decidimos obedecer; ya que la fe auténtica no solo se confiesa con la boca. Una vida redimida se demuestra con acciones alineadas y decisiones diarias que reflejan que Dios no es una emoción pasajera, sino el centro que gobierna todo.
En este nuevo año estudia la Biblia con honestidad, ora con humildad y reflexiona acerca de lo que necesitas cambiar este año desde adentro para que tu fe produzca fruto real.
No le pidas a Dios un año diferente si sigues siendo la misma persona. La fe que no te confronta no te transforma. No todas tus cargas son una prueba. A veces son desobediencias acumuladas.
En este 2026, Dios no te promete comodidad. Te promete su presencia. Y su presencia es suficiente para afrontar cualquier proceso sin huir o tener miedo. Dios guía a los que cambian de manera práctica, no a los que declaran de forma teórica.
En este 2026 no necesitas más motivación, necesitas más consagración. Cuando Dios sea el centro de tu vida, todo lo demás se ordenará.

Es Licenciado en Teología y en Comunicación Social. Además, tiene una maestría en Escritura creativa. Es autor de los libros "¡Qué enREDo", "La fuerza de la palabra", “¿Iguales o diferentes?”, “1 clic” y “Un día histórico”. Actualmente, es editor de libros y director de la Revista Adventista y de la revista Ministerio, en la Asociación Casa Editora Sudamericana.

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