Desde 2001 hasta hoy, muchos adventistas han sostenido que Elena de White profetizó esos ataques. ¿Qué dice realmente sus escritos? Al respecto, compartimos un material preparado por el Patrimonio White de la Iglesia Adventista.
Los ataques terroristas contra el World Trade Center y el Pentágono ocurridos el 11 de septiembre de 2001, produjeron un estremecimiento y un gran pesar en la sociedad. La simpatía y las oraciones de los adventistas del séptimo día acompañan a todos los que han sido afectados por los sucesos trágicos de ese día. Al tener en cuenta esos eventos, recordamos lo que Elena de White escribió respecto de la necesidad de compartir las buenas nuevas del evangelio y el pronto regreso de Cristo a los millones que viven y trabajan en las grandes ciudades, muchos de los cuales no están espiritualmente preparados para los problemas y la destrucción que sobrevendrá al mundo en los últimos días.
No obstante, ella sí predijo grandes desastres que resultarían en la pérdida de inmensos edificios y de muchas vidas en Nueva York antes del regreso de Jesús.
Leamos: “No tengo luz en particular respecto a lo que viene sobre Nueva York; sólo sé que un día los grandes edificios serán derribados por el poder trastornador de Dios… La muerte llegará a todas partes. Esta es la razón por la cual me siento tan ansiosa de que nuestras ciudades sean amonestadas”. –Review and Herald, julio 5, 1906.
También habló de fuerzas demoníacas ejerciendo poder y causando terremotos, incendios y otras calamidades. También advirtió que llegaría el tiempo cuando el rechazo desafiante del Espíritu de Dios ocasionaría que él deje de usar sus poderes sobre tales elementos de destrucción en la tierra.
Debido a la cantidad de inquietudes recibidas por el Patrimonio Literario de Elena G. de White desde el día 11 de septiembre cuando ocurrieron los eventos devastadores, hemos reunido algunas declaraciones de Elena de White que se encuentran mayormente en la compilación Eventos de los últimos días (EUD) y el libro devocional Maranata: ¡Cristo viene! (MAR).
Esta colección no ha sido preparada con el propósito de que tenga una aplicación específica a eventos y lugares recientes en la noticia o a individuos. Pero debe recordarnos de nuestra necesidad de estar continuamente listos para el pronto regreso de Cristo y de nuestra responsabilidad de ayudar a otros también a prepararse.
Al final de este documento hay una conexión con un capítulo de Eventos de los últimos días que trata el tema de cómo estar espiritualmente preparado para los últimos tiempos.
Nota sobre estos libros de Elena G. de White. El libro Eventos de los últimos días, una compilación de escritos de Elena G. de White. Fue publicado originalmente en inglés en 1992 (Last Day Events) por los fideicomisarios del Patrimonio White en cooperación con la Pacific Press, y traducido al español ese mismo año. El libro devocional Maranata: ¡El Señor viene!, de Elena G. de White fue publicado originalmente en inglés en 1976 bajo el título Maranatha: The Lord Is Coming, por la editorial Review and Herald Publishing Association. En español se lo difundió como libro devocional en 1977 y ha sido reeditado más de una vez.
Advertencia y seguridad de Cristo
“Sobre el Monte de las Olivas, Cristo explicó los temibles juicios que habrían de preceder a su segunda venida: ‘Oiréis guerras, y rumores de guerras’ … Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares. Y todas estas cosas, principio de dolores” (Mat. 24:6-8). Aunque estas profecías se cumplieron parcialmente con la destrucción de Jerusalén, se aplican más directamente a los postreros días. – 2JT 351 (1899). EUD, 18.
“Los terribles informes que oímos sobre asesinatos y robos, sobre accidentes ferroviarios y hechos de violencia, cuentan que el fin de todas las cosas está cercano. Ahora, justamente ahora, necesitamos estar preparándonos para la segunda venida del Señor. – Carta 308, 19. EUD, 24.
“Las naciones están en desasosiego. Nos aguardan tiempos de perplejidad. Los corazones de los hombres están desfalleciendo por el temor de las cosas que sobrevendrán sobre la tierra. Pero aquellos que creen en Dios oirán su voz en medio de la tormenta, que dice: ‘Yo soy; no temáis’”. – ST octubre 9, 1901 – EUD, 19.
Desastres
“La tempestad se avecina y debemos prepararnos para afrontar su furia mediante el arrepentimiento para con Dios y la fe en nuestro Señor Jesucristo. El Señor se levantará para sacudir terriblemente la tierra. Veremos desgracias por todas partes. Miles de barcos serán arrojados a las profundidades del mar. Armadas enteras se hundirán, y las vidas humanas serán sacrificadas por millones. Estallarán incendios inesperadamente y no habrá esfuerzo humano capaz de extinguirlos. Los palacios de la tierra serán arrasados por la furia de las llamas. Serán cada vez más frecuentes los desastres ferroviarios; en las grandes vías de tránsito habrá confusión, choques y muerte sin la advertencia de un momento. El fin está cerca, el tiempo de gracia termina. ¡Oh, busquemos a Dios mientras puede ser hallado, llamémosle en tanto que está cercano!” -MJ 87 (1890).
“En las escenas finales de la historia de esta tierra, la guerra prevalecerá. Habrá epidemias, mortandad y hambre. Las aguas del abismo rebasarán sus límites. Incendios e inundaciones destruirán la propiedad y la vida. Debiéramos estar alistándonos para las mansiones que Cristo ha ido a preparar para los que lo aman. –Maranata, 172 (1897). EUD, 24.
Las calamidades sirven como advertencias
“No estamos ahora en condiciones de describir con exactitud las escenas que ocurrirán en nuestro mundo en el futuro, pero sí sabemos que éste es un tiempo cuando debemos velar y orar, porque el gran día del Señor está cercano”. –Mensajes selectos, tomo 2, p. 36.
“¿Qué significan las horribles calamidades marinas, barcos arrojados a la eternidad sin un momento de advertencia? ¿Qué significan los accidentes en tierra, incendios que consumen las riquezas que los hombres han atesorado, mucho de lo cual ha sido acumulado oprimiendo al pobre? El Señor no intervendrá para proteger la propiedad de aquellos que transgreden su ley, quebrantan su pacto y pisotean su día de reposo, aceptando en su lugar un día de descanso espurio.
“Las plagas de Dios ya están cayendo sobre la tierra, arrasando las estructuras más costosas como si fuera mediante un soplo de fuego desde el cielo. ¿No harán estos juicios recapacitar a los profesos cristianos? Dios los permite para que el mundo preste atención, para que los pecadores le teman y tiemblen ante él”. -3MR 311 (1902). EUD, 28.
Los eventos venideros están en las manos de Dios
“El mundo no está sin gobernante. El programa de los acontecimientos venideros está en las manos del Señor. La Majestad del cielo tiene a su cargo el destino de las naciones, como también lo que concierne a su iglesia”. 2JT 352 (1889).
“Estas representaciones simbólicas [las serpientes ardientes en el desierto] cumplen un doble propósito. De ellas el pueblo de Dios aprende no sólo que las fuerzas físicas de la tierra están bajo el control del Creador, sino que también lo están los movimientos religiosos de las naciones. Esto es especialmente cierto con respecto a la imposición de la observancia del domingo”. -19MR 281 (1902).
“En la gran obra final, nos encontraremos con perplejidades con las cuales no sabremos cómo tratar, pero no olvidemos que los tres grandes poderes del cielo están trabajando, que una mano divina está sobre el timón y que Dios hará que se realicen sus propósitos”. –El evangelismo, 52 (1902).
“En los anales de la historia humana, el desarrollo de las naciones, el nacimiento y la caída de los imperios, parecen depender de la voluntad y las proezas de los hombres; y en cierra medida los acontecimientos se dirían determinados por el poder, la ambición y los caprichos de ellos. Pero en la Palabra de Dios se descorre el velo, y encima, detrás y a través de todo el juego y contrajuego de los humanos intereses, poder y pasiones, contemplamos a los agentes del que es todo misericordioso, que cumplen silenciosa y pacientemente los designios y la voluntad de él”. –Profetas y reyes, 366 (c. 1914). EUD, 29, 30.
Juicios que vendrán sobre las ciudades
“Terribles conmociones vendrán sobre la tierra, y los palacios señoriales levantados a gran costo se convertirán ciertamente en montones de ruinas”. -3MR 312 (1891)
“Cuando la mano restrictiva de Dios se retire, el destructor comenzará su trabajo. Entonces ocurrirán en nuestras ciudades las mayores calamidades”. -3MR 314 (1897).
“El fin está cerca y cada ciudad va a ser trastornada de diferentes maneras. Habrá confusión en cada ciudad. Todo lo que puede ser sacudido lo será, y no sabe qué pasará luego. Los juicios serán de acuerdo con maldad de la, gente y la luz de verdad que han tenido”. -1MR 248 (1902).
“¡Ojalá que el pueblo de Dios tuviera una noción de destrucción inminente de millares de ciudades, ahora casi [totalmente] entregadas a la idolatría!” –El evangelismo, 26 (1903).
“Falta poco para que las grandes ciudades sean barridas, de manera que todos deben ser amonestados acerca de la inminencia de estas calamidades”. –El evangelismo, 26 (1910) {UD 113, 114.
Edificios a prueba de catástrofes se convertirán en ceniza
“He visto las más costosas estructuras de edificios construidos supuestamente a prueba de fuego, pero, así como Sodoma pereció en las llamas de la venganza divina, así estas orgullosas estructuras se convertirán en ceniza… Los deleitables monumentos de la grandeza de los hombres se harán polvo aun antes que venga la última gran destrucción sobre el mundo”. -3MS 478-479 (1901).
“Los hombres continuarán levantando costosos edificios que valen millones; se dará especial atención a su belleza arquitectónica y a la firmeza y solidez con que son construidos. Pero el Señor me ha hecho saber qué pesar de su insólita fineza y su costosa impotencia esos edificios correrán la misma suerte del templo da Jerusalem”. -5CBA 1074 (1906.) EUD, 114, 115.
“Estando en Nueva York en cierta ocasión, se me hizo contemplar una noche los edificios que, piso tras piso, se elevaban hacia el cielo. Esos inmuebles que eran la gloria de sus propietarios y constructores eran garantizados incombustibles… La siguiente escena que pasó delante de mí fue una alarma de incendio. Los hombres miraban a esos altos edificios, reputados incombustibles, y decían: ‘Están perfectamente seguros’. Pero estos edificios fueron consumidos […]. Las bombas contra incendio no pudieron impedir su destrucción. Los bomberos no podían hacer funcionar sus máquinas.
“Me fue dicho que cuando llegue el día del Señor, si no ocurre algún cambio en el corazón de ciertos hombres orgullosos y llenos de ambición, ellos comprobarán que la mano otrora poderosa para salvar, lo será igualmente para destruir. Ninguna fuerza terrenal puede sujetar la mano de Dios. No hay materiales capaces de preservar de la ruina a un edificio cuando llegue el tiempo fijado por Dios para castigar el desconocimiento de sus leyes y el egoísmo de los ambiciosos”. -3JT 281-282 (1909). EUD, 115, 116.
La ciudad de Nueva York
“No tengo luz en particular respecto a lo que viene sobre Nueva York; sólo sé que un día los grandes edificios serán derribados por el poder trastornador de Dios… La muerte llegará a todas partes. Esta es la razón por la cual me siento tan ansiosa de que nuestras ciudades sean amonestadas”. –Review and Herald, julio 5, 1906.
“Su mano [de Dios] se extiende [en misericordia] todavía. Debe darse su mensaje en la gran Nueva York. Se le debe mostrar a la gente como es posible para Dios, por un toque de su mano, destruir la propiedad que ellos han acumulado para el último gran día”. –Manuscript Releases, vol. 3, pp. 310, 311 (1902).
Los ángeles están conteniendo los vientos
“El profeta vio ‘a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol’. Otro ángel, subiendo desde el este, clamó a ellos a gran voz, diciendo: ‘No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios’. Esto señala el trabajo que ahora debemos hacer, a saber, clamar a Dios para que los ángeles detengan los cuatro vientos hasta que sean enviados misioneros a todas partes del mundo, y hayan proclamado la advertencia contra los que desobedecen la ley de Jehová”. –Review and Herad Extra, diciembre 11, 1888. EUD, 128.
“Pregunté a mi ángel acompañante qué significaba lo que oía y qué iban a hacer los cuatro ángeles. Me respondió que Dios era quien refrenaba las potestades y que encargaba a sus ángeles de todo lo relativo a la tierra; que los cuatro ángeles tenían poder de Dios para retener los cuatro vientos, y que estaban ya a punto de soltarlos, pero mientras aflojaban las manos y cuando los cuatro vientos iban a soplar, los misericordiosos ojos de Jesús vieron al pueblo remanente todavía sin sellar, y alzando las manos hacia su Padre intercedió con él, recordándole que había derramado su sangre por ellos. En consecuencia, se le mandó a otro ángel que fuera velozmente a decir a los cuatro que retuvieran los vientos hasta que los siervos de Dios fuesen sellados en la frente con el sello de Dios”. Primeros escritos, 38.
“Amados hermanos y hermanas, dejemos que los mandamientos de Dios y el testimonio de Jesús estén siempre presentes en nuestros pensamientos y que ahuyenten las preocupaciones mundanales. Sean ellos nuestra meditación cuando nos acostamos y cuando nos levantamos. Vivamos y actuemos teniendo plenamente en cuenta la venida del Hijo del hombre. El tiempo del sellamiento es muy corto, y pronto terminará. Ahora, mientras los cuatro ángeles están reteniendo los cuatro vientos, es el momento en que debemos asegurar nuestra vocación y elección”. Primeros escritos, 39.
Vienen los juicios de Dios
“Las señales de los tiempos dan evidencia de que los juicios del cielo se están derramando, que el día del Señor está cerca. Los diarios están llenos de indicaciones de un intenso conflicto que se ha de librar en el futuro. Los robos desembozados son acontecimientos frecuentes. Las huelgas son comunes. Se cometen robos y crímenes por todos lados. Seres humanos dominados por espíritus de demonios están quitando la vida de hombres, mujeres y niños. Todas estas cosas testifican que la venida del Señor está cerca.
“El subyugador Espíritu de Dios se está retirando ahora mismo del mundo. Los huracanes, las tormentas, las tempestades y los desastres producidos en mar y tierra se suceden unos a otros rápidamente. Las señales que se acumulan a nuestro alrededor, que abran de la cercanía de la venida del Hijo de Dios, se atribuyen a cualquier causa menos a la verdadera. . .
“Ya está sobre nosotros el tiempo cuando habrá en el mundo tal pesar que no habrá bálsamo humano que lo pueda aliviar. Aun antes que sobrevenga al mundo la última gran destrucción, los lisonjeros monumentos de la grandeza del hombre se desplomarán en el polvo. Los juicios retributivos de Dios caerán sobre los que perseveraron en el pecado a pesar de estar frente a una gran luz. . . Así como Sodoma pereció en las llamas de la venganza divina, se convertirán en ceniza esas orgullosas estructuras. Vi barcos que costaron inmensas sumas de dinero luchar con el poderoso océano, tratando de contrarrestar las airadas olas. Pero con todos sus tesoros de oro y plata, y con todo su cargamento humano, se hundieron en la tumba líquida. . . Pero en medio del tumulto y la excitación, en medio de la confusión que impera por doquier, hay una obra que cumplir para Dios en el mundo”. Maranata, 173.
Debemos aprovechar el tiempo
“Los cuatro vientos siguen retenidos hasta que los siervos de Dios sean sellados en sus frentes. Entonces los poderes de la tierra reunirán sus fuerzas para la gran batalla final. ¡Con cuánto cuidado deberíamos aprovechar, entonces, el corto período que resta de nuestra peregrinación!
“Mentes que se han entregado a pensamientos desordenados deben cambiar. . . Los pensamientos deben concentrarse en Dios. Ahora es tiempo de realizar un ferviente esfuerzo para vencer las tendencias naturales del corazón carnal”. –Maranata, 241.
“Estamos en el umbral de grandes y solemnes acontecimientos. Las profecías se están cumpliendo. Se está registrando en los libros del cielo una historia extraña y significativa; acontecimientos que, como se declaró, sucederían poco antes del gran día de Dios. Todo en el mundo está alterado. Las naciones se han airado y se realizan grandes preparativos para la guerra. Una nación conspira contra otra y un reino contra otro. El gran día de Dios se apresura rápidamente. Pero, aunque las naciones alistan sus fuerzas para la guerra y el derramamiento de sangre, todavía está en vigencia la orden dada a los ángeles de que retengan los cuatro vientos hasta que los siervos de Dios sean sellados en sus frentes”. –Mensajes selectos, 1:259, 26.
“Esta es la obra que el Señor quiere que cada alma esté preparada para realizar en este tiempo, cuando los cuatro ángeles están reteniendo los cuatro vientos, para que no soplen hasta que los siervos de Dios sean sellados en sus frentes. No hay tiempo ahora para agradarse a sí mismo. Las lámparas del alma deben ser acondicionadas. Deben recibir la provisión del aceite de la gracia. Debe tomarse toda precaución para impedir el decaimiento espiritual, para que el gran día de Dios no nos sobrecoja como ladrón en la noche. Todo testigo para Dios ha de trabajar ahora inteligentemente en los ramos que Dios le ha señalado. Debemos obtener diariamente una experiencia viva y profunda en el perfeccionamiento del carácter cristiano. Debemos recibir diariamente el aceite santo, para que podamos impartirlo a los demás. Todos pueden ser porta luces ante el mundo, si quieren. Hemos de ocultar el yo, fuera de la vista, en Jesús. Hemos de recibir la palabra del Señor en forma de consejo e instrucciones, y comunicarla alegremente. Hay ahora necesidad de mucha oración. Cristo ordena: ‘Orad sin cesar’; esto es, mantened la mente elevada a Dios, la fuente de todo poder y eficiencia”. Testimonios para ministros, 519, 520.
¡El verano está cerca!
“Esta vida, aun en su mejor expresión, es solamente el invierno del cristiano; y los fríos vientos del invierno -chascos, pérdidas, dolor y angustia- son nuestra suerte aquí; pero nuestras esperanzas están puestas en el verano del cristiano, cuando cambiaremos de clima; dejaremos todas las ráfagas invernales y las fieras tormentas detrás, y seremos llevados a las mansiones que Jesús ha ido a preparar para aquellos que lo aman”. Notas biográficas de Elena de White, 264.
“Allí intelectos inmortales contemplarán con eterno deleite las maravillas del poder creador, los misterios del amor redentor. Allí no habrá enemigo cruel y engañador para tentar a que se olvide a Dios. Toda facultad será desarrollada, toda capacidad aumentada. La adquisición de conocimientos no cansará la inteligencia ni agotará las energías. Las mayores empresas podrán llevarse a cabo, satisfacerse las aspiraciones más sublimes, realizarse las más encumbradas ambiciones; y sin embargo surgirán nuevas alturas que superar, nuevas maravillas que admirar, nuevas verdades que comprender, nuevos objetos que agucen las facultades del espíritu, del alma y del cuerpo.
“Todos los tesoros del universo se ofrecerán al estudio de los redimidos de Dios. Libres de las cadenas de la mortalidad, se lanzan en incansable vuelo hacia los lejanos mundos- mundos a los cuales el espectáculo de las miserias humanas causaba estremecimientos de dolor, y que entonaban cantos de alegría al tener noticia de un alma redimida. Con indescriptible dicha los hijos de la tierra participan del gozo y de la sabiduría de los seres que no cayeron. Comparten los tesoros de conocimientos e inteligencia adquiridos durante siglos y siglos en la contemplación de las obras de Dios. Con visión clara consideran la magnificencia de la creación -soles y estrellas y sistemas planetarios que en el orden a ellos asignado circuyen el trono de la Divinidad. El nombre del Creador se encuentra escrito en todas las cosas, desde las más pequeñas hasta las más grandes, y en todas ellas se ostenta la riqueza de su poder.
“Y a medida que los años de la eternidad transcurran, traerán consigo revelaciones más ricas y aún más gloriosas respecto de Dios y de Cristo. Así como el conocimiento es progresivo, así también el amor, la reverencia y la dicha irán en aumento. Cuanto más sepan los hombres acerca de Dios, tanto más admirarán su carácter. A medida que Jesús les descubra la riqueza de la redención y los hechos asombrosos del gran conflicto con Satanás, los corazones de los redimidos se estremecerán con gratitud siempre más ferviente, y con arrebatadora alegría tocarán sus arpas de oro; y miríadas de miríadas y millares de millares de voces se unirán para engrosar el potente coro de alabanza. ‘Y a toda cosa creada que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y sobre el mar, y a todas las cosas que hay en ellos, las oí decir: ¡Bendición, y honra y gloria y dominio al que está sentado sobre el trono, y al Cordero, por los siglos de los siglos!’ (Apocalipsis 5: 13, Versión Moderna).
“El gran conflicto ha terminado. Ya no hay más pecado ni pecadores. Todo el universo está purificado. La misma pulsación de armonía y de gozo late en toda la creación. De Aquel que todo lo creó manan vida, luz y contentamiento por toda la extensión del espacio infinito. Desde el átomo más imperceptible hasta el mundo más vasto, todas las cosas animadas e inanimadas, declaran en su belleza sin mácula y en júbilo perfecto, que Dios es amor”. El conflicto de los siglos, 736, 737.



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