Un recorrido por la historia del pueblo de Dios
En el siglo XVI, durante el tiempo de predominio papal, ocurre la Reforma protestante con el propósito de reafirmar las correctas enseñanzas de la Biblia en relación con la justificación por la fe. Lamentablemente, la Reforma se estancó tras sus primeros líderes y se fragmentó en diferentes denominaciones. Como resultado, no se continuó el redescubrimiento de más verdades bíblicas ni se abandonaron falsas doctrinas (como la inmortalidad del alma y el domingo como día de reposo, entre otras).
El remanente de Dios
Apocalipsis 12:17 revela que —tras perseguir a los fieles— Satanás dirigirá su ataque final contra el remanente del pueblo de Dios; es decir, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo. Este último remanente puede identificarse por características específicas que la Biblia describe con claridad.
Según las profecías de Daniel y Apocalipsis, este remanente entraría en escena en un punto específico de la historia. Siguiendo los principios de interpretación historicista, el pasaje muestra que este remanente surgiría después del final del período de 1260 años de predominio papal (después de 1798, según Apocalipsis 12:13-16). El remanente no aparecería durante la Edad Media ni en ningún momento antes de 1798. Tenía que surgir en el tiempo profético anunciado.
Al profeta Daniel también se le mostró el mismo período profético de 1260 años (Dan. 7:25). El símbolo del «cuerno pequeño» representa al papado que persiguió al pueblo de Dios durante esos siglos (Dan. 7:21-25). Más adelante, este mismo poder atacó el ministerio de Cristo en el santuario celestial y pisoteó la verdad (Dan. 8:10-12). Sin embargo, el mismo profeta muestra el tiempo cuando el santuario sería purificado en el cielo, y Dios restauraría la verdad en la tierra (Dan. 8:13). Esto se daría al final de un periodo de 2300 años (Dan. 8:14).
De acuerdo con Daniel 9:24-27, este período comenzó en el año 457 a. C. con el decreto de restaurar Jerusalén. Si se suman 2300 años desde 457 a. C., llegamos al año 1844. En el cielo, ese año comenzó la purificación del santuario (el juicio preadvenimiento). Y en la tierra, Dios levantó a un pueblo para proclamar la verdad (Apoc. 14:6-7).
Las características del remanente
Este remanente es fiel a toda la Palabra de Dios, pero de acuerdo con Apocalipsis 12:17 tiene dos características distintivas: guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo. ¿Qué significa esto?
La palabra griega para «mandamientos» es entolé, y se usa en el Nuevo Testamento mayormente para referirse a mandamientos originados en Dios. Además, en varios pasajes se usa para hablar específicamente de los Diez Mandamientos (Mat. 15:3-6; 19:17; Mar. 10:19; Rom. 7:8-13). Esta palabra se usa en Apocalipsis 12:17 y 14:12, y, sin duda, incluye a los Diez Mandamientos en ambos
pasajes. Esto implica la vigencia del sábado como el verdadero día de reposo.
“Según las profecías de Daniel y Apocalipsis, el remanente surgiría en un punto específico de la historia”.
La frase «el testimonio de Jesucristo» aparece en otras partes de Apocalipsis, refiriéndose al mensaje que proviene de Jesús y es transmitido por medio de un profeta (Apoc. 1:1, 2, 9; 22:20). Por eso, en Apocalipsis 19:10 se lo denomina «el espíritu de la profecía», es decir, el don profético. Esto queda más que claro cuando se compara Apocalipsis 19:10 con 22:9. Allí se ve que quienes tienen «el testimonio de Jesús» son los profetas. Así, este testimonio es recibido por los profetas para comunicarlo al pueblo. Por ello, el remanente del tiempo del fin se distingue por tener el don profético.
Conclusión
Por todo lo anterior, como adventistas del séptimo día no tenemos ninguna duda sobre nuestra identidad como pueblo remanente, ya que:
- Reconocemos a Cristo como Salvador.
- Aceptamos la Biblia como la única regla de fe y práctica.
- Surgimos como iglesia después de 1798.
- Defendemos y guardamos la ley de Dios, incluyendo el sábado como el cuarto mandamiento.
- Tenemos el don de profecía manifestado en el ministerio de Elena de White.
- Proclamamos en todo el mundo la segunda venida de Cristo.
¡Qué alegría es saber que todos estamos invitados a ser parte del remanente fiel de Dios en este tiempo del fin!
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Primera parte de este artículo: https://revistaadventista.editorialaces.com/la-iglesia-remanente-1/



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