La selección más «internacional» del Mundial.
Cada dos años todo parece detenerse por un evento deportivo: o son los Juegos Olímpicos o es el Mundial de fútbol. En esta nueva edición de la Copa del Mundo, que se lleva a cabo en México, Canadá y Estados Unidos, son 48 los países que compiten por el premio mayor.
Entre todas las selecciones hay una que llama la atención de manera especial. Se trata de la más «internacional» del torneo. Parece un contrasentido, pero la selección de Bosnia y Herzegovina ya es campeona mundial en cantidad de países representados entre los jugadores de su equipo. Este equipo une a jugadores de 10 países diferentes: 9 nacidos allí, 4 en Alemania, 3 en Austria, 3 en Suecia, 2 en Serbia, 1 en Eslovenia, 1 en Croacia, 1 en Dinamarca, 1 en Suiza y 1 en Estados Unidos. La historia de Europa del Este nos muestra que Bosnia, como otros países de la región, es una nación que atravesó muchos conflictos bélicos, políticos y territoriales. Esto hizo que los habitantes locales se dispersaran por varios países del mundo.
Esta situación me hizo meditar en otro evento universal: el momento en que Jesús venga en las nubes de los cielos. El pecado claramente hizo que, como humanos, nos dispersáramos de muchas maneras y creáramos divisiones entre nosotros. Ese nunca fue el plan de Dios. Pero en ese instante lleno de trompetas y atmósfera celestial, veremos a Cristo volver en gloria y majestad y seremos uno con él para siempre.
La promesa es maravillosa: «Aún un poco, en un poco más el que ha de venir vendrá y no tardará» (Hebreos 10:37).
La certeza del segundo advenimiento de Cristo cala hondo en nuestra identidad y esperamos aquel momento en que de todos los rincones del mundo podamos ser la selección más internacional del universo, porque representaremos el éxito del sacrificio de Jesús y el del plan del cielo de mostrar el carácter de Dios en todo el universo.



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