BAJO ATAQUE

El Salmo 2, un refugio ante las guerras exteriores y los miedos del alma

La voz de quienes viven actualmente en Medio Oriente se escucha más fuerte que los misiles que surcan (de un lado y del otro) los cielos de esa región. Son voces de angustia y de incertidumbre. «Después de recibir la alerta empezamos a escuchar explosiones y sentimos la onda expansiva en la estructura del edificio», relató a la prensa Ibis, residente en Catar. El reciente ataque de Estados Unidos a Irán puso en alarma a todos los países de la región.

Mientras las sirenas suenan en las calles cada vez más fuertes; los ataques se suceden, uno tras otro.

En medio del tumulto global que define nuestro tiempo, el Salmo 2 emerge como un faro profético, recordándonos la soberanía divina sobre las naciones y sus conflictos. Estas palabras resuenan con esperanzadora relevancia en el contexto actual.

El Salmo 2 es uno de los más importantes y proféticos del Antiguo Testamento. Se le conoce como un «salmo mesiánico», ya que originalmente se relacionaba con la entronización de un rey de la descendencia de David en Israel. Sin embargo, su lenguaje y sus promesas apuntan de manera plena a Jesucristo, el Hijo de Dios, verdadero Mesías y supremo rey. El Nuevo Testamento cita varias veces este salmo aplicándolo directamente a Jesús (Hech. 4:25-27; 13:33, Heb. 1:5; Apoc. 2:27).

Este sublime capítulo de la Biblia tiene solo 12 versículos y se divide en cuatro secciones bien definidas.

1-La rebelión de las naciones (vers. 1-3).
La vanidad de los poderosos de este mundo logra que se reúnan y tengan pensamientos vanos contra lo establecido por Dios. La sociedad secular establece abiertamente leyes, cosmovisiones culturales y modos de vida alejados del plan de Dios para nuestra felicidad. Los sanos y santos principios bíblicos son rebajados y relativizados (en algunos casos) o directamente cambiados y pisoteados (en otros). El plan global de ataque a la religión y a los valores de la Biblia ya empezó. La conspiración está en marcha y más vigente que nunca. No se trata de una rebelión política, sino espiritual.

2-La respuesta divina (vers. 4-6).
Usando la metáfora de la risa (recordemos que el lenguaje de los Salmos es poético), se nos señala que Dios se burla de estas maquinaciones porque establecerá su reino eterno.

El emperador romano Diocleciano (que ostentó poder entre los años 284 y 305 d. C.) fue un enemigo acérrimo de los cristianos que persiguió a la Iglesia sin piedad y creyó haber derrotado al cristianismo. Tanto, que ordenó la creación de dos monumentos con estas inscripciones: «Diocleciano Joviano Maximiano Hércules por haber extendido el Imperio Romano en Oriente y Occidente y por haber extinguido el nombre de los cristianos que llevaron a la ruina la República». Este líder romano murió y hoy es una pequeña «una nota al pie» en las páginas de la historia; pero el nombre de Jesucristo y sus seguidores se extienden por todo el planeta.

3-La aparición del Mesías (vers. 7-9).
El juicio será firme (con vara de hierro) y la destrucción para los que eligen el camino del pecado será total (serán desmenuzados como vasijas de alfarero). Al final, el amor y la justicia divina triunfan, tal como lo declara Apocalipsis 17:14: «Pelearán contra el Cordero, pero el Cordero los vencerá, porque es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados, elegidos y fieles».

4-La exhortación final (vers. 10-12).
Como siempre, Dios brinda un llamado urgente a volver a él. Se nos invita a honrar a Cristo y a servirlo con amor, alegría y respeto. Este es siempre, aunque a veces no lo parezca, el mejor camino.

Ninguna conspiración humana puede frustrar el plan divino. Las guerras, revoluciones y rechazos modernos (incluyendo conflictos entre naciones) son «cosas vanas» ante el trono celestial. Por eso, este salmo nos recuerda que Cristo ya reina y que la respuesta más sabia es entregarse completamente a él.

Así, el Salmo 2 no es solo poesía antigua. Es una declaración profética de victoria final del reino de Dios. Cuando las naciones se agitan o cuando tus fantasmas interiores te opriman, recuerda que Dios extiende su mano de gracia para que te refugies en él.

Mientras los judíos siguen esperando al Mesías, los musulmanes creen que el Mesías es un profeta más entre otros y los cristianos suelen negar al Mesías con sus acciones bélicas, el verdadero Mesías ya vino a esta tierra, vivió una vida sin pecado, murió por los pecados de americanos, iraníes y seres de todas las naciones, ascendió al cielo y ahora está intercediendo por todos aquellos que lo aceptan como Salvador y Señor de sus vidas. Y prometió regresar pronto a buscarnos, a fin de llevarnos a vivir con él por la eternidad, en un reino donde no habrá más dolor, ni más lágrimas ni más muerte. Mientras esperamos, nos consolamos con las inspiradas palabras del Salmo 2:11-12: «Sirvan al Señor con reverencia y alégrense con respeto…
¡Dichosos los que se refugian en él!».

  • Pablo Ale

    Es Licenciado en Teología y en Comunicación Social. Además, tiene una maestría en Escritura creativa. Es autor de los libros "¡Qué enREDo", "La fuerza de la palabra", “¿Iguales o diferentes?”, “1 clic” y “Un día histórico”. Actualmente, es editor de libros y director de la Revista Adventista y de la revista Ministerio, en la Asociación Casa Editora Sudamericana.

    Ver todas las entradas Pastor y director de la RA.

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