UN PROPÓSITO EN EL CORAZÓN

17/08/2026

Elijo seguir a Dios en medio de un mundo lleno de distracciones

Cada día me enfrento a la misma pregunta: ¿Haré lo que me convenga o haré lo correcto? En su mayor parte, de niña, crecí en la iglesia, y eso significó que escuché mucho sobre cómo tomar decisiones basadas en la Biblia. Pero es totalmente diferente cuando realmente te enfrentas a esas decisiones difíciles en la vida real. Ser una adolescente cristiana en esta generación puede parecer mucho más difícil, dadas las tentaciones que nos rodean, como por ejemplo las redes sociales. Para mí, ser cristiana significa vivir una vida que siga el camino que nos dejó Jesús. Cada día es una lucha constante, y creo que la única manera en que un cristiano puede caminar en la plenitud de la Palabra es mediante una conexión constante con el Padre celestial.

Comencé a leer la Biblia desde el Génesis hasta el Apocalipsis en 2020 con la Biblia del Aventurero, y terminé mi primer ciclo un año después. Al principio no le di mucha importancia porque, de niña, leer la Biblia puede ser difícil, especialmente cuando se abordan verdades bíblicas profundas y palabras desconocidas. Aun así, leo cinco capítulos por día. Después de ese primer ciclo empecé mi segundo ciclo con la Biblia de los Conquistadores, que también terminé un año después. En ese segundo ciclo comencé a entender mucho mejor lo que estaba leyendo. Me di cuenta de que durante el primer ciclo, lo importante fue que establecí el hábito de tomar la Biblia a primera hora de la mañana, aún con una comprensión limitada.

Así que comencé mi tercer ciclo con la Biblia para Adolescentes, que es la más reciente que he completado. Me encantaron las hermosas reflexiones junto al texto principal, en especial las de autores cristianos que hablan sobre la realidad de ser una adolescente, las dificultades que todos enfrentamos y cómo superarlas para ser puras, incluso en la sociedad actual. Yo también terminé esa Biblia en un año, y ahora estoy en mi cuarto ciclo de lectura bíblica usando la Biblia de Estudio Andrews, que estoy disfrutando mucho. Me encanta el comentario profundo sobre los versículos y cómo puedo analizar cada capítulo escribiendo mis pensamientos y oraciones. Con cada ciclo y cada capítulo, aprendo algo nuevo. Nunca me resulta lo mismo. Dios se revela por medio de su Palabra, y si excavamos bajo la superficie, nunca nos faltarán cosas que aprender. Somos muy afortunados de tener la Biblia como la norma de vida, una que podemos usar para guiar todas nuestras decisiones.

Un corazón guiado por el Espíritu

Cuando era más chica, una de mis historias bíblicas favoritas era la de Daniel. Cuando fue llevado a Babilonia como prisionero, a temprana edad, él y sus amigos enfrentaron muchos desafíos. Tuvieron hasta problemas con la comida, ya que creían que no era correcto comer la comida que les ofrecían.

Hay un versículo de esa historia que siempre me ha llamado la atención, y a medida que he ido creciendo, ha cobrado aún más sentido. Daniel 1:8 dice: «Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligara a contaminarse». Me encanta la palabra «propuso». Fue algo deliberado: Daniel decidió por sí mismo hacer las cosas como Dios quería.

Recuerdo una conversación con mi madre cuando estábamos hablando de esta historia. Ella me dijo: «¡Ojalá los padres de Daniel y sus amigos –esas madres hebreas– hubieran escrito un libro sobre cómo criar hijos que defiendan la verdad y tomen decisiones piadosas como ellos lo hicieron!» Recuerde, Daniel era un adolescente en ese momento. Imagine ser llevado a una tierra extranjera siendo un joven cautivo, perder su hogar y separase de su familia. Creo que habría sido fácil para Daniel perder la fe en Dios. Sin embargo, como desde niño fue entrenado para ser fiel, su decisión de no comer la comida del rey refleja un corazón guiado por el Espíritu. Sirve de inspiración para jóvenes como yo, que enfrentamos muchas tentaciones cada día.

En un mundo en el que nosotros, los jóvenes, caemos presa de cosas semejantes, un factor que a menudo prepara el terreno para malas decisiones es la ociosidad. La gente suele decir que durante la adolescencia tenemos la mayor fuerza y capacidad para hacer muchas cosas, y es triste ver que gran parte de nuestra energía se desperdicia en cosas que consumen nuestro tiempo y esfuerzo pero que no dejan un impacto duradero. Le damos tanta importancia a cosas como las relaciones románticas y nos enamoramos, hasta el punto que esas relaciones consumen todo el tiempo que podríamos haber utilizado para trabajar para el Señor y encontrar el amor y la alegría en el servicio. Tenemos muchos años por delante, y llegará un momento para eso, pero tendemos a precipitarnos y elegimos ignorar todo lo demás. Somos guardianes del tiempo y de los talentos, que Dios nos ha otorgado para que los utilicemos en su servicio. Sin embargo, como a menudo estamos preocupados por nuestros propios placeres egoístas, ellos pueden consumir gran parte de nuestra fuerza.

Los pasos que damos

En mi experiencia personal, mantenerme ocupada con cosas que me ayudan a crecer y glorificar a Dios es una de las formas más efectivas de evitar las malas decisiones. Mi madre decía que «mente desocupada es taller de Satanás». Así que elegí mantenerme ocupada, y mis padres me enseñaron que cada segundo de cada día tiene valor.

Comencé a profundizar más en la creación de Dios en la naturaleza. Cada vez que en familia salíamos a pasear por la naturaleza, me preguntaban cómo veía a Dios en cada árbol, hoja, flor y animal. Cuando tenía siete años, mamá me animó a escribir mis reflexiones, y con el tiempo ella las fue recopilando. Finalmente, cuando tenía doce años, publicamos Los tesoros secretos de la naturaleza.

Nunca imaginé que simples paseos por la naturaleza y la decisión de dedicar tiempo a cosas significativas me llevarían a publicar un libro, uno que ha sido una bendición para muchos niños y padres en todo el mundo. Realmente puedo comprender cómo Dios actúa de formas tan milagrosas.

Si hay algo que he aprendido sobre tomar decisiones, es que los pasos que se dan antes de tomar una decisión, son los más críticos. Apresurarse y confiar solo en la propia intuición puede llevarnos a situaciones en las que no queremos estar. Primero, ore. Arrodíllese y pida la conducción de Dios. Abra su Palabra y deje que le hable. Luego busque consejo en personas piadosas. Para mí, pedir orientación a mis padres, ayuda mucho. Las grandes decisiones no necesitan ser precipitadas: tienen que tomarse con Dios, paso a paso.

En la vida es inevitable que cometamos errores. Vivimos en un mundo imperfecto y, como seres humanos, estamos inclinados a fallar. Lo que más importa es cómo respondemos. Pienso en la historia del rey David. Es conocido como un buen hombre que Dios aprobaba, pero tomó muchas decisiones erróneas. Lo que más admiro de David es cómo respondió. En 2 Samuel 12:13 dice: «Pequé contra Jehová». Reconoció su pecado y lo confesó en lugar de esconderse de él. Dios me recuerda que mi camino no será perfecto: habrá momentos en los que tropezaré. Pero lo que haga después, es lo realmente importante. Qué privilegio es servir a un Dios tan perdonador.

Sigo siendo una obra en proceso. Todavía tropiezo y sufro momentos de confusión al tomar decisiones. Soy adolescente, y esta etapa de la vida puede ser especialmente complicada por las hormonas, la presión del grupo y las influencias externas. Pero si eres adolescente, estás leyendo esto y te preguntas cómo afrontar esas luchas, esto es lo que he aprendido: Entrega tus batallas al que lo sabe todo. Puede que pienses que es más fácil manejar las cosas por tu cuenta, pero por naturaleza somos débiles. Nos dejamos influir fácilmente por lo que nos rodea.

No obstante, no pierdas la esperanza. El Señor dice en Salmos 32:8: «Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos». Esa es su promesa. Sí, el mundo puede parecer atractivo con todo su brillo, pero centrémonos en lo que nuestro Padre celestial ofrece. ¿Elegirás este mundo o el que él ha preparado para ti?

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Onyx Daquila es una adolescente de una familia misionera, dedicada a una vida de fe y servicio.

Publicado en la Adventist Review de Julio – Agosto 2026

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