ELLA ABRIÓ EL CAMINO

18/05/2026

Georgia Burrus y el surgimiento de la misión adventista en la India

Este artículo se basa en las biografías que escribió Gordon Christo sobre Georgia Burrus, Kheroda Bose y Nanibala Burrus, publicadas en la Encyclopedia of Seventh-day Adventists (ESDA), disponible en encyclopedia.adventist.org. Fue preparado por Dragoslava Santrac, directora editorial de la ESDA.—Los editores.

Este artículo relata de qué manera la fe de una mujer inició una misión que se extendió por toda la India, y cómo las mujeres indias se convirtieron en su primera prueba viviente.

Ingreso a lo desconocido

El 23 de enero de 1895, una mujer soltera llegó a Calcuta, en la India en ese momento británica, con poco más que un baúl, un sentido de propósito y una determinación silenciosa. Georgia Anna Burrus viajó sola desde el otro lado del mundo. En ese momento, la India era grande, muy diversa, y aún no había sido testigo de la obra misionera adventista. No la aguardaba ninguna estación misionera, ni tenía un salario garantizado, ni tampoco una promesa de éxito. Lo que sí tenía era una firme creencia en que Dios la había enviado y una disposición a empezar de cero.

Su llegada marcó un punto de inflexión en la historia adventista. Georgia Burrus fue la primera misionera adventista en el subcontinente indio y la primera mujer soltera enviada por la iglesia a un país no cristiano. Comenzó su labor en las sombras, transformando la vida de mujeres ocultas tras muros, costumbres y siglos de silencio. De esos tranquilos comienzos surgirían los primeros frutos de la fe adventista en la India.

Un llamado imposible de silenciar

Georgia nació el 19 de julio de 1866. A los dieciséis años se unió a la Iglesia Adventista, aunque su familia se oponía firmemente. Esa decisión marcó su vida. Se pagó los estudios en el Colegio Terciario de Healdsburg en California y más tarde enseñó en la Escuela de Formación Bíblica de Oakland. Como instructora bíblica, adquirió habilidades prácticas y un fuerte sentido de misión.

Cuando Stephen N. Haskell, un líder adventista que había viajado mucho, solicitó mujeres para servir en las zenanas de la India –esas zonas privadas donde muchas mujeres vivían alejadas de la vida pública–, Georgia respondió de inmediato. En 1893, la Asociación General decidió enviarla junto con Myrtle Griggs. Conociendo los retos de trabajar en el extranjero, Georgia se formó en enfermería en el Sanatorio de Santa Elena en California. También realizó un curso especial en la Escuela y Sanatorio de Battle Creek en Míchigan, para prepararse para el trabajo misionero en el extranjero.

Lamentablemente, Myrtle Griggs tuvo que abandonar sus planes debido a problemas de salud. Georgia también tuvo contratiempos de salud; pero se recuperó y pensó que su recuperación era señal de la conducción divina. Tras meses de preparación y espera, se unió a un grupo de misioneros que viajaba a Sudamérica vía Londres. Al principio se suponía que viajaría con Dores A. Robinson, quien lideraría la misión a la India. Cuando él se retrasó en Inglaterra, Georgia decidió ir por su cuenta y mantenerse allí hasta que se estableciera la misión. La Junta de Misiones pagó su viaje, confiando en que podría ganarse la vida enseñando y vendiendo libros mientras aprendía el idioma local.

Aprender el lenguaje del corazón

Georgia navegó en el S.S. Bengala en diciembre de 1894 y llegó a Calcuta el 23 de enero de 1895. Se alojó en la Asociación Cristiana de Mujeres Jóvenes. Rápidamente empezó a aprender bengalí, sintiendo que era fundamental hablar con la gente en su propio idioma. Concentrada en sus estudios, tenía poco tiempo para ganar dinero. Aunque sus sencillas comidas vegetarianas ayudaron a reducir los costos, pronto se quedó sin fondos. Cuando su maestro indio se enteró, se ofreció a enseñarle gratis. Por esos días, recibió una carta inesperada de alguien de Sudáfrica que no conocía, ofreciéndose a apoyarla durante un año. Esa ayuda le recordó que su trabajo contaba con un apoyo que provenía del Cielo.

Georgia pasaba sus días estudiando el idioma, enseñando y visitando a mujeres en las zenanas. Cantaba himnos, compartía historias bíblicas y con paciencia comenzaba a tener amistades. El trabajo fue lento y a menudo pasó desapercibido, pero se basó en relaciones duraderas que sentaron silenciosamente las bases de futuros esfuerzos misioneros.

Al final de su primer año, alquiló una vivienda para que sirviera de primera oficina misionera adventista en Calcuta. Los misioneros Dores A. Robinson y Martha May Taylor llegaron el 8 de noviembre de 1895. En marzo de 1896, Georgia y May abrieron una escuela para niñas hindúes en la primera planta de la casa misionera.

De esa forma, incluso antes de que se establecieran los edificios oficiales de la misión, ya se había iniciado algo duradero. El evangelio había llegado a los hogares locales gracias a la confianza y la bondad.

Kheroda: Una fe forjada en el sufrimiento

Una de las primeras personas en responder al mensaje adventista fue Kheroda Bose. Nacida alrededor de 1870 cerca de Calcuta, Kheroda se casó de niña, algo que por entonces era habitual. Vivió con sus padres hasta los doce años, luego se mudó con sus suegros y tuvo que soportar muchas penurias. Solo podía salir de su hogar para bañarse junto al río con las demás mujeres de la casa.

Durante sus viajes al río, Kheroda escuchó por primera vez sobre Jesús. Una mujer cristiana europea habló con las mujeres desde un barco y más tarde visitó su hogar. Aunque la oposición pronto detuvo esas visitas, Kheroda se conmovió profundamente.

Su vida empeoró cuando su marido desapareció y nunca fue encontrado. Aún muy joven, fue culpada de su pérdida y tuvo que vivir como una viuda en duelo. Solo su escaso conocimiento de Jesús la ayudó a superar esos años.

Las cosas cambiaron de nuevo cuando, tras mudarse a Benarés, la misma misionera que las había visitado antes llamó a su puerta con la intención de entregar impresos. Las mujeres se reconocieron mutuamente, y la misionera la animó diciéndole que confiara en Jesús. Una noche, mientras su familia dormía, Kheroda, ya con veintiún años, escapó de su difícil situación y encontró refugio en la misión bautista. Enfrentó la ira pública y los juicios, y se separó definitivamente de su familia. En la misión bautista recibió educación y se formó para ser maestra, con la esperanza de automantenerse con dignidad. Dios tenía buenos planes para su vida.

En 1896, D. A. Robinson anunció reuniones de evangelización en un salón cerca de donde vivía Kheroda. Aunque le advirtieron que no escuchara las enseñanzas adventistas, ella decidió ir. Se sentía atraída por el mensaje de la Biblia, especialmente por la esperanza del pronto regreso de Cristo. Cuando los adventistas abrieron su primera escuela en Calcuta, Georgia Burrus dio la bienvenida a Kheroda como maestra. Estudiaron la Biblia juntas y pronto Kheroda fue bautizada, convirtiéndose en la primera adventista de India.

Nanibala: El valor de una jovencita

Poco después del bautismo, Georgia Burrus conoció a otra jovencita cuya vida se vería transformada. Nanibala Biswas nació en 1885 en una familia hindú de una casta elevada de Calcuta. Al igual que Kheroda, se casó –víctima de la costumbre del matrimonio infantil–, pero enviudó a muy temprana edad. Cuando tenía once años, conoció a Georgia Burrus que estaba visitando a diversas familias para buscar estudiantes para la escuela adventista. A Nanibala le encantaron los cánticos y las historias bíblicas y pidió a Georgia que volviera, lo que se repitió durante los meses siguientes.

A medida que Nanibala se interesaba más, se negó a adorar a los ídolos en su casa. Su padre se enojó mucho, la encerró y la amenazó si intentaba escapar. También le dijo a Georgia que no volviera a visitarla.

Una noche, mientras todos dormían, una tía amable ayudó a Nanibala a trepar el muro del lugar con una escalera. Asustada, Nanibala corrió a la oficina misionera adventista donde vivía Georgia. Aunque su padre intentó sacarla, Nanibala se negó a marcharse. Eligió su fe y renunció a las riquezas familiares y al estatus mundano.

Con el tiempo Nanibala fue bautizada, convirtiéndose en la primera persona hinduista en aceptar el mensaje adventista en la India.

Georgia Burrus se aseguró de que recibiera educación y se preocupó por ella, ayudándola a crecer tanto espiritualmente como en la vida diaria. Para mostrar su agradecimiento, Nanibala adoptó el apellido Burrus, en honor a la mujer que la había llevado a Cristo.

Estos continuaron con la misión

Nanibala se formó como enfermera con el misionero adventista Dr. Olney Galen Place y más tarde se trasladó a Estados Unidos. Allí continuó sus estudios en el Sanatorio de Glendale (California), y en el Sanatorio de Battle Creek (Míchigan). Se estableció en Attleboro (Massachusetts), donde abrió un centro de salud y ayudó a jóvenes que querían educarse. Aunque no pudo regresar a la India, la fe que encontró de niña la acompañó hasta su muerte, a fines de 1958.

Kheroda Bose también se formó como enfermera con el Dr. Place y trabajó fielmente en centros adventistas de salud, en Calcuta. Más tarde trabajó con otros miembros del personal médico adventista, incluidos los doctores Robert y Olive Ingersoll. Tras jubilarse, pasó su tiempo visitando mujeres en zenanas, continuando con el trabajo que Georgia Burrus había iniciado. Kheroda permaneció activa en la iglesia hasta su muerte en febrero de 1948, y es recordada por su profundo amor por Jesús y su servicio constante.

Un camino más extenso

La influencia de Georgia Burrus fue mucho más allá de los primeros bautismos que iniciaron la obra adventista en la India. En 1902 se casó con Luther Burgess, quien era secretario y tesorero de la Misión de la India. Juntos continuaron liderando el trabajo en Bengala, Punyab y las estribaciones del Himalaya, aprendiendo nuevos idiomas y animando a otros misioneros a hacer lo mismo.

Al año siguiente de casarse, Luther dejó su trabajo de oficina y la pareja se mudó a Karmatar para dirigir la escuela y el orfanato. Sin embargo, pronto la salud de Luther empeoró y a mediados de 1904 tuvieron que regresar a Estados Unidos. Como la Junta de Misiones no disponía de suficiente dinero para enviarlos de vuelta a la India, Georgia y Luther idearon un plan para recaudar los fondos por sí mismos. Decidieron vender veinte mil ejemplares de la Revista de la Escuela de Formación Bíblica. Durante meses viajaron, hablaron ante muchos grupos y recaudaron fondos no solo para su regreso, sino también para necesidades de la misión en la India, y becas de estudio.

Sus esfuerzos dieron frutos. En 1906 los Burgess regresaron a la India y se establecieron en el noroeste. Allí aprendieron indostánico e iniciaron la obra adventista en Almora, Dehradun, Najibabad y Patiala, en las regiones de Garhwal y Punyab. Uno de sus primeros conversos fue John Last, el primer adventista punyabí y más tarde el primer mártir adventista en la India. Los Burgess también desempeñaron un papel clave durante un evento importante que tuvo lugar en 1907, después del cual se enviaron obreros adventistas por todo el país. Ellos estimularon a que muchos aprendieran las lenguas locales. Poco después, el matrimonio regresó a trabajar en el noroeste, donde en 1910 fundaron la Escuela Industrial de Garhwal cerca de Dehradun.

En 1914, los problemas de salud persistentes de Georgia obligaron a que la pareja regresara a California por un corto tiempo. Pero su enfermedad no detuvo su espíritu misionero. Tras solo unos meses regresaron a Calcuta, donde Luther se convirtió en presidente de la Misión de Bengala. Juntos fundaron una escuela para niñas bengalíes, que ayudó a fortalecer la educación adventista en la zona.

En la década de 1920 ayudaron a iniciar la obra adventista en Ranchi y Hazaribagh. Más tarde se trasladaron a Shillong, una estación de montaña a unos 1500 metros sobre el nivel del mar, donde comenzaron su ministerio entre los que hablaban el khasi.

Durante esos años, Georgia registró cuidadosamente el progreso de la misión. Informaba regularmente sobre su trabajo en la Review and Herald y otras publicaciones adventistas. Sus escritos inspiraron un apoyo continuo a la creciente misión en la India.

La mala salud obligó finalmente a los Burgess a regresar definitivamente a Estados Unidos en 1934. Se establecieron en California. Luther falleció el 4 de mayo de 19461 y Georgia el 25 de septiembre de 1948.2

El legado duradero de una pionera

El legado de Georgia Burrus incluye casi cuatro décadas de servicio misionero y las muchas vidas que ayudó a transformar. De su obediencia al llamado de Dios surgió la primera cosecha de la misión adventista en la India. De los himnos que cantó y las historias bíblicas que enseñó surgió una fe lo suficientemente sólida como para soportar la pérdida, la oposición y la separación. Y de esos primeros conversos surgió un testigo que sobrevivió a la misionera. Gracias a Nanibala y Kheroda, el mensaje adventista echó raíces en la India como una fe práctica. La luz silenciosa que se encendió tras las puertas cerradas de las zenanas nunca se ha extinguido, sino que hoy sigue brillando en la vida de millones de adventistas en toda la India, como también en Bangladés, Pakistán, Sri Lanka y otros países aledaños.

1 «Burgess, L. J.», necrológica, Review and Herald, 10 de junio de 1946, p. 86.
2 «Burgess—Hermana Georgia Burrus», necrológica, Pacific Union Recorder, 25 de octubre de 1948, p. 11.

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Gordon Christo está jubilado y trabaja por contrato como editor asistente de la Encyclopedia of Seventh-day Adventists y editor asistente del SDA International Biblical-Theological Dictionary. Actualmente está creando un centro de herencia adventista en la División Sudasiática.

Artículo publicado en la Adventist Review de abril 2026

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