¿Te consideras un esclavo o un hijo de Dios?

El 90 % de los israelitas que salieron de Egipto eran esclavos, y el 90 % de los israelitas que salieron de Egipto no entraron en la Tierra Prometida. ¿Qué te sugiere este dato? A mí me hace pensar solo una cosa: que aún tenían mentalidad de esclavos, solo pensaban en las “comodidades” de ser esclavo y que alguien les dijera lo que debían hacer. Así, no eran capaces de pensar por sí mismos ni planificarse para el futuro, y no tenían sueños ni objetivos por lograr. Con esta forma de pensar, Dios no podría formar un pueblo que fuera su pueblo.

Todos hemos sufrido decepciones y fracasos en nuestra vida; incluso errores del pasado nos persiguen y nos hacen pensar como esclavos, sin futuro ni grandes objetivos, y sintiéndonos indignos de soñar que Dios nos llenará de bendiciones. Esta es la mentalidad que Satanás quiere que tengas, porque así logra que tú solo seas un número en la iglesia, que se apague tu crecimiento, que no puedas participar en las actividades, y te impide ser líder de jóvenes. Tienes mentalidad de esclavo y no de hijo. Y, mientras tengas concepciones de esclavo, serás limitado en toda tu vida.

Dios quiere liberarte y poner una nueva mentalidad en ti, a fin de que logres saber cuál es tu valor; un valor incalculable, al punto de que para liberarte de la esclavitud él dio a su propio Hijo.

Conocí un joven en la universidad que tenía todo para ser el mejor de la carrera, todas las habilidades para ser el más exitoso de la carrera; incluso siendo estudiante lo llamaban para dar charlas que eran un éxito. Un día comenzó a apagarse más rápido de lo que me imaginé. Hablé con él con la admiración que sentía, y le dije que no se rindiera. Sin embargo, con tristeza en su mirada, me dijo: “Rodolfo, me convertí en esclavo de la vida. Debo trabajar porque mi novia tiene cuatro meses de embarazo, por lo que debo dejar lo que tanto amo”.

Más allá de tus errores o lo que te suceda en la vida, Dios puede perdonarte y darte una nueva oportunidad.

Repite conmigo: “No soy un accidente ni un error de la vida de mis padres. Soy escogido por Dios. Él me creó para cosas grandes, que comienzan en esta Tierra y siguen por la Eternidad. No escucharé más los susurros del enemigo, y prestaré atención a la voz de Dios que me dice que soy nación santa y linaje escogido”.


Lo que me sirvió para no tener mente de esclavo:

Sé valiente: Debes atreverte a hacer todo lo que te propongas. Pide aliento del Cielo y prepárate.

Ten disciplina: Ponte un objetivo y trabaja por él con perseverancia.

Abandona hábitos tóxicos: Deja las adicciones u otras conductas que te quiten tiempo para trabajar por tus objetivos.

Recuerda el amor del Padre: No olvides cada día que eres amado por Dios y que él estará a tu lado.

Ten un plan energético: Levántate una hora antes para conectarte con tu Padre, y así recargar las pilas para los desafíos del día.

Confía en Dios y no en tu mente: El 70 % de los problemas que imaginas solo ocurren en tu mente.

Rompe con tus murallas: A veces nosotros mismos construimos murallas a nuestro alrededor que nos impiden avanzar.

Perdona tu pasado y vive en libertad.

No manches tu identidad: No te vendas, eres único.

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