Una sección en la que descubriremos más acerca de nuestro maravilloso cerebro.

No es novedad para ninguno de nosotros que 2020 fue un año muy particular. Por otra parte, si te preguntara si estás genuinamente agradecido por el año que pasó, ¿qué me responderías? Quizá comenzarías a tragar saliva, pensando: “¡¿Cómo puedo estar agradecido por una pandemia?!” Otros, quizá, responderían que, para ellos, 2020 fue simplemente “un año totalmente perdido”. 

La actitud de tener un espíritu agradecido a pesar de las circunstancias que nos rodean ha sido mencionada e incentivada desde tiempos bíblicos. Versículos como: “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias” (Fil. 4:6) nos recuerdan sobre la importancia de ser agradecidos en todo tiempo.

Pero ¿qué dice la ciencia con respecto a este tema? ¿Es posible que avale lo escrito hace cientos de años en la Palabra de Dios?

Sonja Lyubomirsky, investigadora y autora de varios libros relacionados con la gratitud y el bienestar, menciona que “la gratitud es una especie de antídoto para las emociones tóxicas, además de tener un efecto neutralizador contra la agresividad, la preocupación y la irritabilidad”.1

Por otra parte, estudios realizados en los últimos años han demostrado que, en el nivel cerebral, el acto de agradecer activa la corteza prefrontal, que está asociada a procesos como el aprendizaje y la toma de decisiones.2 Esto nos hace concluir que el manifestar gratitud potencia de alguna manera estas funciones cognitivas, tan importantes y necesarias para todo ser humano. 

Además, estos mismos estudios señalan que, cuando expresamos gratitud, nuestro cerebro libera dopamina y serotonina, dos neurotransmisores que están asociados a la sensación de bienestar.3

El ser agradecidos también está asociado a tener un descanso más reparador. Los estudios en neurología muestran que el expresar gratitud genera una activación en el hipotálamo, lo que genera un descanso más profundo y de forma natural. 

Ahora que conoces los beneficios de la gratitud para tu salud física y emocional, vale la pena concentrarse en cultivar este hábito de manera diaria. ¿Cómo? Aquí comparto algunas ideas:

1. Ten un diario de gratitud. Mantén un pequeño cuaderno en tu mesita de luz y cada noche, antes de dormir, escribe tres cosas por las que estás agradecido ese día. Esta estrategia no solo hará que tu cerebro razone y analice lo que ha ocurrido durante el día, sino también, al colocarlo en papel y escribirlo con tu mano, esa información será anclada con mayor fuerza en tu memoria y, por lo tanto, disfrutarás en mayor medida de los beneficios de ser agradecido.

2. Escribe a un amigo, maestra o persona significativa. ¿Hace cuánto que no escribes una carta o envías una tarjeta de agradecimiento a alguien especial? Anímate a escribir una carta o tarjeta, preferiblemente a mano, explicando por qué estás agradecido de haberlo conocido. 

3. Fabrica un frasco de gratitud con tu familia. Al momento de hacer el culto matu­tino o el vespertino, cada miembro de la familia debe tomar un papel, escribir una razón por la cual está agradecido ese día y colocarlo en un frasco de vidrio. Al final del mes, pueden sacar todos los papeles y leer en voz alta cada uno de los agradecimientos.

No te pierdas la oportunidad de comen­zar este nuevo año agradeciendo por el que ya pasó. 

Recuerda la prome­sa que se nos ha deja­do: “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes, afirma el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (Jer. 29:11). 

¿No es esta una razón para estar más que agradecidos?


Cynthia Hurtado-Müller es Licenciada en Psicología y Magíster en Psicopatología y en Neuropsicología. Es fundadora de la plataforma Neurofy (@neurofyok) y se desempeña como docente en la Universidad Adventista de Chile.


Referencias

1 S. Lyubomirsky, El cómo de la felicidad (Nueva York: Penguin Books, 2008).

2 L. Jans-Beken et al., “Gratitude and health: An updated review”, The Journal of Positive Psychology 15 (2020):6, pp. 743-782.

3 P. Kini et al., “The effects of gratitude expression on neural activity”, NeuroImage (2015), pp. 134-178.

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