Las palabras que Jesús le dijo a Pedro: “Sobre esta roca edificaré mi iglesia” (Mat. 16:18), han recibido una variedad de interpretaciones, pero la más conocida es la que afirma que aquí Pedro fue designado como la roca sobre la que se edificaría la iglesia, y que a partir de él se ha extendido una sucesión de obispos, que serían los papas de la Iglesia Católica Romana. Sin embargo, un análisis cuidadoso del texto bíblico no favorece esta conclusión.

El término “roca”

En la Biblia, la palabra “roca” frecuentemente se utiliza para designar a Dios o a Jesús, pero no a los seres humanos (Deut. 32:4, 18; 2 Sam. 22:2, 32; 1 Cor. 10:4).

En Mateo 16:18, “roca” proviene del griego petra; y Pedro, del griego petros. Existe una diferencia semántica entre estas dos palabras. Mientras que petra alude a una masa rocosa, petros se refiere a una piedra suelta que es posible mover fácilmente. Esta diferencia de palabras muestra que Jesús no se estaba refiriendo a Pedro (petros) como la roca (petra), sino a otra cosa, pues Pedro era como una piedra que podía ser movida fácilmente. Si Pedro hubiera sido el fundamento de la iglesia, habría sido uno muy pobre, porque cinco versículos después Cristo llamó a Pedro instrumento de Satanás (Mat. 16:23); peor aún, en la noche del arresto, Pedro terminó negando tres veces al Salvador (Mat. 26:69-75).

Quienes defienden que Pedro es la roca afirman que esta distinción ente petros y petra era inexistente en el siglo I, ya que ambas significaban lo mismo. En este punto, los especialistas del griego del Nuevo Testamento nos recuerdan que, aunque existía la posibilidad de una equivalencia en el significado entre ambas palabras, no era así en todos los casos, y podían usarse con sus sentidos distintivos dependiendo del contexto. En este caso, si para Mateo petra y petros significaban lo mismo, fácilmente hubiera evitado toda ambigüedad, y habría escrito: “Tú eres Pedro (petros), y sobre esta piedra (petros) edificaré mi iglesia”. Pero el hecho de que Mateo no lo hace así indica que estaba intentando mantener una clara distinción entre estas dos palabras.

También se argumenta que en los días de Jesús se hablaba arameo, y en este idioma la palabra para “roca” era kefas (Cefas), el nombre arameo de Pedro (Juan 1:42), y que esa es la palabra que Jesús usó en la conversación con Pedro. Aquí hay dos cosas que decir. En primer lugar, debe notarse que en Juan 1:42 Cefas es el equivalente de Pedro (petros), y no de petra (roca), y como ya se dijo, en el Nuevo Testamento ambos términos tienen una distinción de sentido. En segundo lugar, cualquier afirmación sobre alguna conversación entre Cristo y Pedro en arameo es solo especulación, pues no existe ningún texto de Mateo en arameo, sino únicamente en griego. Cualesquiera que hayan sido las palabras que usó Jesús en arameo, lo cierto es que Mateo fue impresionado por el Espíritu Santo a destacar una diferencia entre roca (petra) y piedra (petros) cuando escribió su Evangelio en griego.

la luz del contexto

Entonces, ¿qué significa la expresión “sobre esta roca edificaré mi iglesia”? En Mateo 16:13 y 14 Jesús preguntó a sus discípulos respecto de qué decía la gente de él, y luego les planteó a ellos la pregunta: “¿Y vosotros, quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mat. 16:15, 16). Después de elogiar a Pedro por su respuesta, Jesús agregó: “Sobre esta roca edificaré mi iglesia”. ¿Sobre qué roca? Pedro había confesado que Jesús era “el Cristo, el Hijo del Dios viviente”; es sobre esa verdad que la iglesia sería edificada, y no sobre Pedro.

Pero ¿qué significa que Pedro recibiera “las llaves del Reino de los cielos” (Mat. 16:19)? En Lucas 11:52, Cristo acusó a los líderes religiosos de quitar “la llave de la ciencia [conocimiento]”. Al ocultar la verdad, habían cerrado el Reino de Dios para la gente (Mat. 23:13). Las “llaves” que Jesús le entrega a Pedro son la autoridad para conducir a los hombres al cielo a través de la predicación del evangelio. Aunque aquí Jesús se dirige a Pedro, esta autoridad pertenecía a todos los apóstoles sin exclusión (Mat. 18:18); es decir, a toda la iglesia en su conjunto, y no solo a un hombre (Mat. 18:15-17).

Podemos concluir que la iglesia triunfará porque está fundamentada no sobre el débil brazo humano, sino sobre el poderoso nombre de nuestro Salvador Jesús. RA

Una Respuesta

  1. Enrique

    Gracias por la aclaración sobre Pedro. .justamente tenia esa duda, si es posible aclarar el versículo de Job 2;9 de la vrrsion reina valera 1910 con la actualizada reina valera 1960. Agradeciendo su ayuda
    Attm Enrique

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