Una manifestación asombrosa del amor de Dios.
El mueble más importante del Santuario era el arca del pacto. Estaba cubierta por el propiciatorio con dos querubines tallados que se miraban uno al otro (Éxo. 25:10-22). En ella se colocaron tres elementos: las tablas de los Diez mandamientos (Deut. 10:3-5), la vara de Aarón que reverdeció (Núm. 17:10) y una porción del maná en una jarra de oro (Éxo. 16:32). Otro aspecto importante del arca del pacto es que era el único mueble que estaba ubicado en el Lugar Santísimo del tabernáculo.
Por eso, estudiaremos este mueble y su función en el plan de salvación.
1-Su ubicación y su función.
El Lugar Santísimo era el espacio al que solo se ingresaba el día de expiación, una vez al año (Lev. 16:1-2, 34). Es en este sitio donde la presencia de Dios se manifestaba, tal como Levítico 16:2 dice: «Porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio». A este lugar solo ingresaba el sumo sacerdote y se realizaBa expiación de los pecados de todo el pueblo (Lev. 16: 6, 10, 11, 16, 17, 18, 20, 24, 27, 30-34). La expiación viene del verbo hebreo kapar que significa «cubrir», dando la idea de ocultar. Esto significa que, en este día, el pecado del pueblo era cubierto y así no era tomado en cuenta por Dios. No obstante, en este día no solamente el pecado era cubierto, sino que también el pueblo era purificado/limpiado de su pecado (Lev. 16: 19 y 30).
Luego de que el pueblo era purificado, el pecado era erradicado de en medio del pueblo. Esto se mostraba en la dinámica de los dos machos cabríos envueltos en el ritual que sucedía en este día. Según la Escritura, se elegían dos machos cabríos, uno para Jehová y el otro para Azazel (vers. 7-8). El macho cabrío para Jehová era sacrificado a causa de los pecados del pueblo, mientras que el otro macho cabrío no era sacrificado. Sobre él, el sumo sacerdote confesaba los pecados del pueblo, haciendo que ese macho cabrío lleve todos los pecados del pueblo y luego era transportado fuera del campamento eliminando el pecado de en medio de la congregación (vers. 20-22).
2-Su contenido
Como se mencionó anteriormente, el arca del pacto contenía la ley de los diez mandamientos, la vara de Aarón y una porción de maná. Estos tres elementos apuntan al fundamento de la fe.
-La ley de Dios, que es el reflejo de su carácter (Véase, Elena de White, Mensajes selectos, t. 1, p. 274). Por lo tanto, es “el fundamento de su gobierno” (Elena de White, A fin de conocerle, p. 364).
-La vara de Aarón que reverdeció. Cuando el liderazgo del hermano de Moisés fue puesto en tela de juicio, Dios mostró a toda la nación que el liderazgo de Aarón fue elección divina y no un asunto humano (Núm. 17).
-La porción de maná. Considerando la razón por la cual Dios le dio maná a su pueblo (Éxo. 16), se puede decir que el maná representa no solo la provisión divina sino también el medio educativo que Dios utilizó para llevar al pueblo a una vida de confianza y obediencia a sus mandatos e instrucciones.
3-Su acceso
Si bien es cierto que solo el sumo sacerdote podía ingresar en aquella parte del santuario, este hecho apunta a un ministerio superior a cualquier ser humano. En el contexto del día de expiación, el sumo sacerdote ingresaba a dicho recinto con el incensario y así no estar expuesto a la presencia de Dios de manera directa (Lev. 16:13). Esto apunta a Cristo ingresando a la presencia del Padre, pero ingresa con las oraciones de los que confían en él para interceder por ellos (Apoc. 5:8). Por tal razón, el ser humano tiene acceso a la presencia del Padre por medio de Jesucristo.
4-Su entorno
Finalmente, el último elemento para tener en cuenta es lo que pasaba fuera del lugar santísimo mientras el sumo sacerdote hacía expiación para purificar al pueblo. Levítico 23:27 dice que el día de expiación era un día de “será santa convocación para ustedes, y humillarán sus almas” (NBLA). Esto significa que aquel día era un día santo en el cual se ofrecía la purificación plena al pueblo y para ello se requería que el pueblo tuviera una actitud especial de humillación plena y entrega total al Señor.
Los ritos del santuario apuntan al ministerio de Cristo de manera integral. El arca del pacto y lo que sucedía en el día de expiación nos lleva a la parte final del ministerio de Cristo en el santuario celestial. Una vez terminado el día de expiación, iniciaba la fiesta de los tabernáculos que apunta a la eternidad.
Por lo tanto, es necesario que cada ser humano se consagre y humille delante del Señor para reconocer su gobierno, para liderar/ministrar según sea la voluntad de Dios para cada uno de sus hijos y para aprender a confiar y obedecer sus preceptos. Cristo intercede por cada uno de sus hijos y por tal razón, en medio de las luchas, somos llamados a humillarnos ante él para disfrutar de la eternidad.
¡Maranata!



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