CRISIS DE IDENTIDAD

¿Fue Nabucodonosor el primer therian de la historia?

Hace unos días, leyendo comentarios en una publicación sobre los llamados «therians», me encontré con uno que decía: «Al final, Nabucodonosor fue el primer therian de la historia. La Biblia ya hablaba de esto». ¿Será realmente así? ¿Qué nos está diciendo este fenómeno que no deja de circular en redes sociales y medios de comunicación sobre nuestra comprensión de identidad, humanidad y orgullo?

La palabra «therian» proviene del griego thērion, que significa «bestia». Este término describe a personas que experimentan una identidad interna (completa o parcial) como animal. No se trata de creer que el cuerpo físico sea animal, sino de sentir (a nivel psicológico de forma completa o parcial), que la identidad se alinea con un lobo, un felino, un ave u otra criatura.

El surgimiento de esta comunidad coincide con el auge de Internet como espacio de construcción identitaria. Todo comenzó en foros donde algunas personas comenzaron discutiendo ficción, pero terminaron describiendo vivencias internas de «no humanidad».

El auge de fenómenos como el therianismo no puede entenderse aislado del contexto cultural contemporáneo, donde la identidad se ha redefinido cada vez más como una experiencia interna y subjetiva. La propuesta moderna de identidad de género, entendida principalmente como autopercepción por encima de la biología, abrió un marco conceptual más amplio en el que la identidad deja de estar determinada exclusivamente por la biología y pasa a fundamentarse en la vivencia interior.

Si la identidad se define únicamente por la autopercepción subjetiva (como ocurre en los debates sobre la orientación homosexual, en coherencia lógica), también podrían surgir otras formas de autoidentificación, como el therianismo, bajo el mismo principio de validación basada en la experiencia interna.

En contraste, la Biblia señala que la identidad no nace de la autopercepción cambiante del individuo, sino del acto creador y redentor de Dios. La Escritura presenta al ser humano como creado a imagen y semejanza de Dios (Gén. 1:26-27), con una naturaleza definida y un propósito otorgado desde fuera de sí mismo. La identidad, por tanto, no es una construcción subjetiva que se redefine según la experiencia interna; sino un don recibido del Creador y restaurado en Cristo.

Jeremías 17:9 declara que el corazón es engañoso más que todas las cosas. Cuando la identidad se fundamenta exclusivamente en lo que se siente en un momento determinado, se coloca sobre un terreno inestable. Confiar plenamente en la propia percepción sin un marco trascendente puede llevar a redefiniciones constantes que fragmentan la identidad en lugar de afirmarla.

Nabucodonosor no fue el primer therian. En Daniel 4, el rey de Babilonia y hombre más poderoso del mundo antiguo, se aleja del trono y vive como bestia del campo. Así, su cabello crece como plumas de águila y sus uñas se vuelven como garras. A primera vista, podría parecer una transformación de identidad. Sin embargo, el relato bíblico no presenta este episodio como una autoafirmación interna ni como un descubrimiento auténtico del «yo verdadero». Lo describe claramente como juicio y disciplina divina a causa de su orgullo. El problema no fue que Nabucodonosor «descubrió» que era otra cosa, sino que se exaltó por encima de Dios y reclamó para sí la gloria que pertenecía al Altísimo.

Es fácil señalar a los therians como un ejemplo extremo de confusión identitaria y pensar que el problema está «allá afuera», es decir, en otros. Podemos no identificarnos como animales, pero sí definirnos exclusivamente por el éxito, el cuerpo, la aprobación, la ideología, el dolor o cualquier otro sustituto funcional de Dios. Y en cada caso, el movimiento es el mismo: cambiar la gloria del Creador por algo creado. El peligro no es solo adoptar una identidad llamativa o controversial; es desplazar a Jesús del centro. Cuando la identidad se construye en cualquier fundamento que no sea Cristo, inevitablemente se vuelve frágil, ansiosa y cambiante.

Por eso la solución es volver al Único que no solo nos creó, sino que nos redimió. Solo en él la identidad deja de ser una búsqueda interminable y se convierte en descanso seguro: hijos amados, restaurados y definidos por Aquel que lo gobierna sobre todo.

______________________________

BRIAN CHALÁ, licenciado en Teología, trabaja como pastor en la Red Nuevo Tiempo de Comunicación, en Brasil. | @chalabrian

Artículos relacionados

5 ARTÍCULOS PARA SEMANA SANTA Y PASCUAS

5 ARTÍCULOS PARA SEMANA SANTA Y PASCUAS

Te proponemos leer y compartir estas lecturas oportunas para estas fechas. 1 Amor que vive y restaura: Semana Santa es una excelente oportunidad para el trabajo misionero https://revistaadventista.editorialaces.com/amor-que-vive-y-restaura/ 2 El evangelista innovador:...

DE BOMBAS LETALES A UN FUTURO GUIADO POR DIOS

DE BOMBAS LETALES A UN FUTURO GUIADO POR DIOS

En el Líbano, el Centro Adventista de Aprendizaje brinda un propósito a jóvenes refugiados Reemas tenía solo nueve días cuando sus padres, huyendo del insidioso bombardeo de su pueblo natal en Siria, cruzaron la frontera hacia el Líbano. Al crecer en el barrio de...

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *