DISCIPULADO: PROCESO REMA

Aplicando el modelo de Marcos 3:13 y 14.

En estos últimos años, podemos notar que (en promedio) ha descendido el compromiso misionero en la iglesia. Una encuesta de la Unión Peruana del Norte, por ejemplo, revela que solo el 6 % de los miembros de iglesia dan estudios bíblicos. Esta realidad me genera algunas preguntas: ¿Qué está sucediendo en la iglesia en estos tiempos? ¿Hay poco interés en predicar el evangelio? ¿En qué estamos fallando? A fin de responder estos interrogantes analizaremos los inicios de la iglesia en los tiempos de Cristo.

Jesús no formó seguidores ocasionales, sino discípulos comprometidos con la tarea. Hombres dispuestos a caminar con él, aprender de él y continuar su misión. Del texto de Marcos 3:13-14 se pueden destacar cuatro acciones o pasos que Jesús realizó en este proceso discipulador al que llamaré REMA. Veamos.

1-Reclutamiento (R): «Jesús subió al monte, llamó a los que quiso y fueron con él» (Mar. 3:13).

El llamado no dependió de méritos humanos, estatus social o preparación académica. Entre los doce discípulos había pescadores, un recaudador de impuestos, un zelote vinculado posiblemente a un movimiento político, un posible estudioso de la ley, un tesorero y otros sin ocupación conocida. Esta diversidad revela que Jesús ve potencial donde otros solo ven limitaciones. El llamado fue personal, intencional y transformador.

2-Entrenamiento (E): «Y estableció a doce, a quienes llamó apóstoles, para que estuviesen con él» (Mar. 3:14).

El llamado de Dios no se limita a discursos, sino a una convivencia cercana. Cristo educó a sus discípulos de manera integral: en lo espiritual (Luc. 11:1-4), mediante el ejemplo (Juan 13:14-15), a solas (Mar. 4: 34), llevándolos a la práctica (Mat. 10:1-8; Luc. 9:1-2) y en la formación de su carácter (Mar. 9:33-35). La formación cristiana, según el modelo de Jesús, combina enseñanza, ejemplo y acción.

3-Motivación (M): Jesús no solo instruyó, sino que motivó profundamente a sus seguidores. Les dio propósito y sentido de vida (Mat. 4:19; Juan 15:16), les recordó su identidad en Dios (Mat. 5:13-14), fortaleció su fe en medio del temor (Juan 16:33), los trató como amigos (Juan 15:12-15), los restauró tras sus caídas (Juan 21:15-17) y les ofreció una esperanza eterna (Juan 14:1-3). Esta motivación no fue superficial, sino nacida del amor, la confianza y la presencia constante del Maestro. La vida transformada de los discípulos fue el resultado de haber caminado con Cristo y haber sido afirmados por él.

4-Acción (A): «Para enviarlos a predicar » (Mar. 3:14).

Jesús formó discípulos con un propósito claro: la acción. En la gran comisión registrada en Mateo 28:19-20 los discípulos fueron enviados a distintas regiones, llevando el mensaje del evangelio y estableciendo las bases de la iglesia cristiana. La misión no es solo teoría.

Jesús llamó a sus discípulos «pescadores de hombres» (Mat. 4:19). Y se sabe que los pescadores, para desarrollar bien su tarea, deben remar mar adentro. ¿Qué pasaría si seguimos el proceso REMA, es decir, el ejemplo de Cristo en la formación de miembros involucrados?

Reclutar es invitar a todos los miembros de iglesia que están dispuestos a compartir el evangelio a llenar un formulario de inscripción. Se puede hacer también un reclutamiento de datos. Esto se puede hacer mediante un formato de inscripción.

Entrenar es organizar capacitaciones para la formación de líderes misioneros. En esta escuela de misión el programa no es solo teórico, sino también práctico. También involucra una apertura de clases y una graduación de los participantes. La duración en tiempo de esta escuela no debería ser extensa.

Motivar es organizar encuentros de miembros reclutados y graduados en la escuela misionera con el fin de tener un programa inspirador con ellos. No es un encuentro de capacitación, sino de motivación, con testimonios y mucha oración.

Accionar es hacer que cada miembro involucrado participe de algún ministerio misionero. Ya sea dando estudios bíblicos casa por casa, dando una clase bíblica, teniendo un ministerio de plantación de iglesias, etc.

Volver al modelo de Jesús implica priorizar el llamado a cada miembro, la formación con amor, la motivación con esperanza y el envío con propósito. Solo así podremos cuidar el rebaño de Dios y preparar discípulos que transformen el mundo desde el amor de Cristo.

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CHRISTIAN TELLO, pastor y director de Ministerio Personal de la Unión Peruana del Norte. | christian.tello@adventistas.org

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