En la actualidad, la aplicación de mensajería llamada WhatsApp es un fenómeno mundial en el ámbito de la comunicación digital. En el mundo, hoy cuenta con unos 1.500 millones de usuarios; como red social, solo es superada por Facebook. Para que tengamos una idea de la dimensión de esto, el número de usuarios es equivalente a los países con las mayores poblaciones del planeta, como China e India. En Brasil, por ejemplo, el 91 % de la población que tiene acceso a Internet utiliza WhatsApp, según encuesta online de IBOPE.

Con características como servicio gratuito, interactividad, facilidad de manejo y alcance global, la aplicación es un factor demasiado grande para ser ignorado. Como iglesia, tenemos el privilegio de usarlo como herramienta para la predicación del evangelio. En la División Sudamericana hemos explorado esta herramienta como una forma más de contacto con las personas, y también como canal para ofrecer estudios bíblicos que se dan en la propia plataforma. Contamos, incluso, con inteligencia artificial que da soporte al trabajo de los evangelistas digitales para ayudar a las personas y atender sus necesidades.

Sin embargo, WhatsApp también puede ser usado para desestabilizar la reputación de la iglesia y, consecuentemente, perjudicar la misión. Sin duda, esto constituye un desafío para la comunicación de la iglesia y de los asuntos relacionados con ella.

Una de las formas en que se produce este perjuicio es cuando la aplicación se utiliza para difundir, o incluso compartir, hechos relacionados con aspectos de la vida privada de pastores, líderes o miembros de iglesia. Con el notable alcance de la aplicación, situaciones como esta causan un daño inmenso al cuerpo de la iglesia. Primero, debido a la posibilidad real de distorsión del hecho, y además, por asociar naturalmente lo sucedido con la práctica y los principios que sostiene la iglesia.

Además, debemos considerar otro aspecto: el compartir asuntos relacionados con líderes y miembros de la iglesia que eventualmente estén viviendo una situación personal que denote un deslizamiento de la fe o de los principios se considera también falta de ética, de humanidad, de cristianismo, de discernimiento espiritual y de compasión.

En cualquier ámbito de la vida, somos responsables por lo que decimos y escribimos. Las redes sociales no escapan a esta responsabilidad. Hoy, las conversaciones de WhatsApp han servido de prueba en acciones civiles y laborales en varios países del mundo. Hay registros de jefes y empleados que perdieron sus puestos de trabajo y tuvieron problemas legales debido al impacto de la aplicación. Situaciones como la calumnia, la difamación, la injuria, entre otras, sirven de referencia. Esto muestra la atención que debemos tener al compartir contenidos sobre terceros de forma irreflexiva y sin la debida orientación.

Para muchos, WhatsApp parece ser un lugar donde es posible compartir todo tipo de contenido, ya que no hay una regulación clara –todavía– sobre su uso. Pero, de todos modos, el contenido que publica siempre puede ser “impreso” por alguien, y utilizado en contra de usted. En este caso, la pregunta que amerita es: ¿publicaría yo ese contenido en un canal de comunicación abierto de la iglesia, como la Radio Nuevo Tiempo, por ejemplo?

Como iglesia, hoy es preciso analizar este escenario como algo desafiante. No podemos permitir que cualquier tipo de distracción o uso equivocado de un medio de comunicación haga que nos desviemos del eje de nuestra misión. Por eso, debemos ser sumamente cuidadosos con el contenido y los mensajes que difundimos por WhatsApp, así como por las redes sociales en general.

La comisión dada por Jesucristo a la iglesia es muy clara: predicar el evangelio a todas las personas y usar todos los medios posibles para alcanzar este propósito. No estar atento a esto es desconsiderar el deseo de Dios de alcanzar cuanto antes al mundo entero con el mensaje de esperanza, de concluir la profecía histórica de su regreso y de la consumación de nuestra tan esperada esperanza de salvación. Tenemos los medios y las herramientas para lograrlo. ¡Trabajemos juntos y sigamos adelante! RA

Una Respuesta

  1. carlos a ramirez

    me contenta saber esta parte de tecnologia para ser utilizada en beneficio de la causa del evangelio tal como expresa el Pastor Ted .Whilson en su Libro A las puertas , esta es una de las herramientas que podemos predicar el Evangelio

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