¿Por qué a los adolescentes les gusta correr riesgos? ¿Por qué les gusta estar solos con sus amigos? ¿Por qué son tan adictos a escuchar música? Estas y muchas otras preguntas más se hacen los padres, tratando de entender el mundo de sus hijos adolescentes. Muchos piensan que el cerebro del adolescente es un cerebro con falta de desarrollo o que tiene algún tipo de problema. Sin embargo, es importante entender que el cerebro adolescente no tiene ningún defecto. La neurociencia realiza aportes muy importantes para entender a los hijos en esta etapa de la adolescencia.

El cerebro tiene, básicamente, dos grandes momentos de desarrollo: primeramente, durante la infancia, cuando es muy plástico, y luego, en la adolescencia, cuando aparecen una serie de hormonas que hacen que el cerebro cambie.

El cerebro tiene dos grandes momentos de desarrollo: durante la infancia y, luego, en la adolescencia.

¿Por qué es necesario este cambio en la adolescencia? Durante la infancia, el niño es cuidado, protegido y suplido de todas sus necesidades por sus padres. En la adolescencia, el jovencito por primera vez necesita comenzar a abandonar esta comodidad, para poder desplegar poco a poco su independencia. Su cerebro busca salir de la rutina y lo conocido, para aventurarse a cambiar, explorar nuevos ambientes y entrar en el mundo adulto, comenzando por los cambios físicos, del cuerpo de niño al cuerpo de adulto. Esta es una época de “muchas primeras veces”: comenzar a viajar solo, organizar sus materias y estudio, tomar decisiones, entre otras.

Debido a esto, los adolescentes se caracterizan por:

Una tendencia a relacionarse con iguales: el adolescente busca a otro adolescente, lo respeta y escucha sus opiniones con mayor atención que a la voz de los adultos. Les gusta hacer todo en grupo, se “masifican” (ropa, música, etc.).

La búsqueda y necesidad de novedad: para salir de la comodidad del hogar, necesita querer lo novedoso. Su cerebro busca lo novedoso.

La facilidad de enfrentarse a riesgos: la novedad lo puede llevar al riesgo. Busca el riesgo para ser apreciado y admirado por sus pares.

Estas conductas en la adolescencia pueden explicarse como resultado de cambios que ocurren, básicamente, en tres estructuras del cerebro, durante esta etapa de la vida:

La amígdala: se encarga de las reacciones emocionales. Crece más que otras partes del cerebro durante la adolescencia. El adolescente se vuelve sensible, muy reactivo emocionalmente; puede sentirse herido con facilidad o alegrarse de manera exagerada.

El núcleo accumbens: esta estructura está relacionada con la búsqueda de riesgos, la subestimación de los peligros, la impulsividad y la búsqueda de satisfacción inmediata. Esta región crece en mayor medida en la adolescencia. Se ha descubierto que escuchar música y la voz de sus amigos ayuda a madurar esta zona del cerebro.

La corteza prefrontal: sus funciones abarcan la motivación, la toma de decisiones, la planificación, el autocontrol y la identidad, entre otras. En el adolescente, la corteza prefrontal está en maduración, proceso que se prolonga hasta los treinta años de edad, aproximadamente. Por eso, que se le dificulta “pensar en el mañana” y muchas veces actúa de manera impulsiva.

Los siguientes consejos pueden ser útiles a la hora de tratar con adolescentes:

Nunca expongas o avergüences al adolescente en público.

Da un lugar importante a la música elevadora y edificante en el hogar.

Fomenta el intercambio verbal con el adolescente.

Ayúdalo con amor a proyectarse hacia el futuro, y no solo en el presente inmediato.

Ten paciencia, y guíalo cuando se muestre impulsivo. Recuerda que es una etapa que pasará.

Además de la niñez, la adolescencia es un buen momento para enseñar a tus hijos verdades, principios y valores, apelando especialmente a sus sentimientos y emociones, que en esta etapa están “a flor de piel”, y de manera vivencial y novedosa. De esta manera, podrás hacer de las características propias de la adolescencia tus aliadas para fomentar el crecimiento espiritual de tus hijos. Ya lo decía el sabio Salomón: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud” (Ecl. 12:1). RA

Sobre El Autor

Licenciado en Teología y Traductor público de Inglés, Walter Steger desarrolla su ministerio como editor de libros en la Asociación Casa Editora Sudamericana. Además de dirigir las revistas Ministerio y la Revista del anciano, es actualmente el encargado de la traducción al español de la Guía de Estudio de la Biblia.

Artículos Relacionados

Deja un comentario: