“Doctor: ¿Qué tratamiento natural me recomienda para bajar de peso?” Preguntas de este tipo son frecuentes en el consultorio.

Vivimos en una época de hiperinformación, en que somos bombardeados por artículos con el siguiente título, por ejemplo: “Este es el remedio para el cáncer que los médicos no quieren que se conozca”.

Muchos ofrecen o piden “tratamientos naturales” a fin de resolver problemas de salud para los que los medicamentos ya no pueden hacer efecto.

¿Cuál es el tratamiento natural realmente beneficioso para una persona en edad adulta?

Cuando una persona me pregunta por “el” tratamiento natural que resolverá sus problemas de salud, debo explicarle que un cambio en el estilo de vida es lo mejor para su salud. Lo demás puede solamente brindar un efímero resultado.

Hoy se sabe que alimentos ricos en antioxidantes y vitaminas, como las frutas y las verduras, reducen las enfermedades cardiovasculares. Quiero destacar que esto es algo que ha sido analizado y comprobado en múltiples estudios en que se ha observado claramente que la ingestión de una mayor cantidad de alimentos ricos en antioxidantes redunda en una disminución de varias enfermedades.

Evitar las harinas refinadas, prefiriendo el pan integral sobre el pan blanco, e incluir en la dieta cereales y semillas, aumenta no solamente la cantidad de fibra en la dieta sino también una cantidad de vitaminas y minerales que no se pueden despreciar.

En un estudio de metaanálisis, se evaluaron investigaciones realizadas en Europa, América y varios países de Oceanía. Hicieron una revisión para comprobar el efecto que podrían producir las nueces o los frutos secos, incluyendo el maní, sobre enfermedades como el cáncer, enfermedades cardiovasculares y otras causas de muerte. La conclusión, al finalizar el trabajo, fue que 4.400.000 personas que fallecieron prematuramente en un año, provenientes de las regiones analizadas, se podrían haber salvado si hubieran ingerido 20 gramos de nueces o frutos secos por día. Estas son solamente especulaciones sobre la base de estadísticas, pero nos muestran que las nueces también forman parte de la prevención.

¿Qué hacer? Hay maneras prácticas de lograr reducir nuestro peso, acciones que deberíamos incluir en nuestro estilo de vida: evitar los platos muy abundantes, reducir la cantidad de calorías ingeridas en el día, y respetar los tiempos de ayuno entre comida y comida. Todo colabora para vivir con más salud. Y nuestro Padre se alegra de vernos sanos, útiles para su obra.

Esto del “remedio natural” mágico que muchos buscan, engañándose, con el objetivo de vivir mejor, sin modificar el estilo de vida, nos lleva a la reflexión sobre costumbres o “ritos milagrosos”.

Muchas personas se confían, creyendo que haciendo el bien o formando parte de alguna comunidad es suficiente para presentarse delante de Dios. No existe algo milagroso o efectivo para buscar a Dios y que evite hacer una entrega total a él.

“Dios quiere sanarnos y libertarnos. Pero como esto exige una transformación completa y la renovación de toda nuestra naturaleza, debemos entregarnos a él completamente” (Elena de White, El camino a Cristo, p. 43). Y luego prosigue: “Al dar vuestra voluntad a Cristo, os unís con el poder que está sobre todo principado y potestad. Tendréis fuerza de la Alto para sosteneros firmes, y rindiéndoos así constantemente a Dios seréis fortalecidos para vivir una vida nueva, es, a saber, la vida de la fe” (ibíd., p. 48). RA