En 2008, Ivonne Salazar Castillo, junto a su hermana gemela, Andrea, ambas de nacionalidad ecuatoriana, cursaban estudios en una universidad del Estado del Ecuador. Sin embargo, la situación se complicaba cuando tenían que asistir a clases los sábados. Por tal motivo, las hermanas decidieron abandonar la universidad, y emprender el desafío de asumir los gastos de una nueva carrera en una institución adventista.

Así, en 2009 iniciaron sus estudios en el Instituto Tecnológico Superior Adventista (ITSAE), cursando la carrera de Tecnología en Promoción de la Salud. Para pagar sus estudios, optaron por el programa de colportaje estudiantil Sueña en grande.

Así lo relata Yvonne: “Sueña en grande ha sido una experiencia única e inolvidable. Cambia vidas, y te hace más humilde y humano. Fue, y es, una escuela de enseñanza, donde aprendimos a depender ciento por ciento de nuestro buen Dios, a orar más, a fortalecer nuestra fe. Gracias a este programa, pudimos terminar nuestros estudios”.

Sin embargo, las gemelas Salazar fueron por más: en 2013, viajaron a la República del Perú para continuar con los estudios de Licenciatura en Nutrición Humana, en la Universidad Peruana Unión.

Como para estas dos hermanas, el programa universitario Sueña en grande es la puerta de ingreso a una universidad adventista en Sudamérica para muchos. En octubre de 2016, el programa cumple 15 años. Su creador fue el pastor Adilson Morais, en ese momento director asociado de Publicaciones de la División Sudamericana. El programa comenzó en la ciudad de Telémaco Borba, Paraná, Rep. del Brasil, para luego plasmarse en Santiago, República de Chile, en 2001.

Para el pastor Almir Marroni, actual director mundial de Publicaciones de la iglesia y director de la misma área para la División Sudamericana en la década de 2000, “el proyecto fue determinante para el crecimiento exponencial del colportaje estudiantil, en el territorio de la División Sudamericana”.

Y agrega: “Los informes que recibíamos de las uniones indicaban un total de cerca de 2 mil colportores estudiantes. En 2002, el proyecto fue gradualmente implantado en la mayoría de las asociaciones/misiones”.

Los inicios

João Vicente, quien en 2001 servía como director de Publicaciones de la Unión Chilena, recuerda lo siguiente: “Tuvimos la idea de emprender este proyecto luego de una encuesta hecha a la iglesia, que mostraba que a los jóvenes les gustaría estudiar en nuestras universidades, pero que no contaban con los recursos. El pastor Wilmar Hirle (hoy director asociado de Publicaciones de la Asociación General) fue el gran promotor”. Así, el programa comenzó en la República de Chile con 150 alumnos.

Otro de los impulsores que aparece en la historia es el Pr. Sergio Fuckner, que en 2001 realizaba la práctica profesional de Teología como líder de Publicaciones de la Asociación Metropolitana de Chile. “Empezamos a planificar, y a soñar con la ejecución de este lindo proyecto”, relata. El Pr. Fuckner trabajó más de diez años dirigiendo la iniciativa de colportaje tanto en la Rep. de Chile como en el Brasil. “Mi testimonio como coordinador fue, y es, comprobar la alegría de los jóvenes con el sueño de estudiar, a quienes este bendecido proyecto ayudó a convertir su sueño en realidad”, explica.

Jóvenes que soñaron en grande

En la actualidad, Ivonne y Andrea Salazar Castillo son profesionales, aceptaron una muy buena oferta laboral en España, y agradecen a Dios por haberlas bendecido con el programa: “Nuestro Dios acostumbra hacer cosas extraordinarias con gente ordinaria. Él busca valientes que se atrevan a hacer algo distinto de lo tradicional. Si quitamos las limitaciones de nuestra mente, llegaremos donde queramos, ya que todos podemos pertenecer a la casa de valientes del Señor”, sostiene Yvonne. “Sonreímos y avanzamos, porque recordamos que toda esta realidad solo comenzó con un gran sueño”, remarca.

Otro de los testimonios es el de Rimber Aroja Mamani, de veinte años, quien nació en el Departamento de Oruro, Estado Plurinacional de Bolivia. Colportó en dos oportunidades, mientras cursaba sus estudios secundarios. “Siempre soñé con estudiar en la Universidad Adventista de Bolivia, y cada mañana pedía a Dios que me ayudara a elegir una carrera, que me ayudara a servirlo”, recuerda.

Después de culminar sus estudios secundarios, su hermano mayor lo incentivó a postularse en la Facultad Nacional de Ingeniería de Bolivia. El examen de ingreso fue tomado en sábado. Aun así, Rimber rindió el examen y lo pasó. Una vez que ingresó, comenzó a gustar de los cursos. Sin embargo, a lo largo del tiempo percibió que no era aceptado por sus compañeros, por el hecho de no participar de fiestas y tomar bebidas alcohólicas. Incluso los docentes pedían a los alumnos concurrir a clases los días sábados. “Para mí, era una lucha grande”, cuenta el joven, quien en cierta oportunidad fue obligado a dar un aporte económico para convocar a la facultad a algunos artistas musicales.

Finalmente, compartió con su familia su deseo de abandonar esa casa de estudios. Entonces, sus padres decidieron enviarlo a cumplir el servicio militar. Después de un año en la milicia, su mayor deseo era estudiar en la Universidad Adventista de Bolivia (UAB). “Les expliqué eso a mis padres, pero ellos no estaban de acuerdo, porque no teníamos dinero para pagar una institución privada”, narra.

Sin embargo, luego de orar y de encomendar su vida a Dios, el sábado 2 de julio de 2016 llegó a la iglesia de Rimber el director de Publicaciones de la Misión del Oriente Boliviano, pastor Gualberto Mamani. “Me encontré con él y le comenté mi situación. Entonces, me animó a ser parte del programa universitario Sueña en grande. Sin pensarlo dos veces, decidí integrarme”, explica entusiasmado.

Actualmente, Rimber colporta en la ciudad de Potosí, junto a su equipo. “Agradezco mucho a Dios por abrir un camino para mí. Ahora puedo pagar mis estudios, sin afectar la economía de mis padres. Con la ayuda de Dios, sé que cumpliré mis sueños”, culmina.

Soñar con un futuro

El plan del programa, de cara a futuro, es implementarlo en todos los países que componen la División Sudamericana. El Pr. Adilson Morais, quien encabeza la iniciativa, promueve la idea de fortalecer Sueña en grande, además de unificar y conectar todas las universidades adventistas de Sudamérica con el programa. Por ello, se está preparando una campaña unificada para 2017. “Queremos tener 1.500 jóvenes involucrados cada año”, anhela.

Para el Pr. Morais, el balance del programa universitario es positivo: “Las familias fueron impactadas, al ver a sus hijos alcanzando sus sueños. Además de salir adelante y ser grandes profesionales en la sociedad, apoyan a la iglesia con sus dones”. También, resalta que el programa ayudó en Sudamérica a casi 3 mil jóvenes en estos 15 años.

No cabe duda de que Sueña en grande continuará fortaleciéndose. “Muchos jóvenes de nuestras iglesias sueñan con un futuro mejor. Yo los animo a que sean capaces de luchar, y de pagar el precio por este sueño. El proyecto es la puerta de entrada al inicio de un trayecto rumbo a sus más grandes objetivos. Con la gracia de Dios, muchos lo han logrado, y tú también puedes lograrlo. En la vida, todo comienza con un sueño; es el primer paso. ¡Atrévete, y comienza hoy a reescribir tu historia!”, afirma el Pr. Morais.RA

Más información en: Sueña en Grande

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