¿Una elección o una circunstancia?

¿Por qué hay personas obesas? Para muchos, la respuesta parece muy fácil; pero, en realidad, es más compleja de lo que suponemos. La obesidad es una cuestión de creciente gravedad porque su morbilidad y prevalencia continúan en alza.

¿Por qué la persona obesa come más de lo necesario? ¿Tienen los factores genéticos y las conductas heredadas incidencia para esta patología tan vigente?

Si elaboramos una definición médica solamente, la obesidad resulta de un desequilibrio entre el aporte calórico de la ingesta y el gasto energético, dado por el metabolismo y la actividad física. Sin embargo, es más que eso, ya que su razón de ser es multicausal.

Visto de esta manera, desde que se produce la gestación y durante todo el desarrollo de ese ser, desde el vientre de su madre y posteriormente como bebé, niño, adolescente, adulto, múltiples elementos van a producir cambios en las neuronas del hipotálamo, centro regulador del apetito, que influyen directamente en la forma de alimentarse: el estrés que sufre la mujer embarazada, la cantidad y la calidad de los alimentos que haya ingerido, los remedios que necesitó tomar durante el embarazo.

El amamantar al bebé recién nacido o alimentarlo con leche maternizada, y el tiempo durante el cual ese niño es amamantado, son factores coadyuvantes; consideremos que la lactancia materna actúa como un protector contra la obesidad. Otro factor es si ese bebé ha enfermado y debió tomar antibióticos en reiteradas ocasiones, o tuvo que ser medicado en la infancia con fármacos que favorecen la obesidad, como uno de sus efectos adversos.

O si en la familia los padres son más sedentarios y si la televisión pasa a ser un elemento importante; o el barrio es peligroso y salir a jugar a la calle se vuelve imposible, y ese niño se está criando en un departamento o en una casa sin patio. También, el vivir al lado de un local que venda tentadoras golosinas o, por el contrario, la posibilidad de tener un negocio cerca de la casa donde vendan alimentos saludables.

El nivel de estrés que se está viviendo actualmente, o que la persona haya sufrido en un momento específico de su vida; la ansiedad, la depresión (los adultos jóvenes con este trastorno tienden a aumentar de peso), el consumo de bebidas alcohólicas y algunos trastornos de la alimentación –sobre todo, los que incluyen atracones– pueden ser algunos factores psicológicos que contribuyen a este padecimiento.

Es muy sencillo para aquel que no es obeso criticar al que come de más. Pero, hemos visto que son múltiples las causas, muchas de las cuales fueron contraídas desde el útero de la madre, durante los primeros años de vida o más adelante, alterando el control del apetito. A estas, se debe agregan factores hereditarios genéticos, o la transmisión de costumbres o hábitos familiares.

Captura de pantalla 2016-08-02 a las 5.13.09 p.m.La obesidad ¿es una elección o una circunstancia? Un niño ¿elige ser obeso toda la vida? Aunque haya modificaciones irreversibles en las neuronas en el nivel del hipotálamo; aunque existan estudios de genética de la conducta que nos muestren que la preferencia por las grasas y la elección del intervalo entre comidas tienen componentes genéticos; aunque sea difícil controlar la necesidad de comer, porque esto ya está implantado en cada ser humano; con todo, hay elecciones en nuestra vida que de todas maneras podemos realizar.

Uno de los referentes mundiales en obesidad, el Dr. John Garrow, de Inglaterra, sostiene: “La mayoría de los obesos que comienzan un tratamiento dietético lo abandonan; de los que continúan, la mayoría no pierden peso; y de los que pierden peso, la mayoría vuelven a recuperarlo”.

Además, está comprobado que prácticas como el consumo de alcohol y de algunos estímulos alimenticios, antes mencionados, minan cualquier intento de dieta exitosa.

Debemos considerar, también, que la cultura en la que nos encontramos propone, especialmente a las mujeres, un ideal distorsionado de imagen corporal. Al tratar de alcanzarlo y no lograrlo, se genera insatisfacción y sentimientos de culpa.

ALGUNOS MITOS:

  • La adición de frutas secas en forma moderada a la dieta habitual no se asocia con el aumento de peso corporal.
  • No se ha comprobado que el comer varias veces al día pequeñas porciones ayude a mantener el peso a largo plazo.
  • La dieta hiperproteica no induce, a largo plazo, a una mayor pérdida de peso que una dieta convencional rica en hidratos de carbono.
  • Las dietas hiperproteicas no son totalmente beneficiosas, ya que pueden incrementar, a muy largo plazo, el riesgo de mortalidad general y cardiovascular, fundamentalmente, cuando la proteína es de origen animal.

Es que es muy fácil criticar a aquel que no puede manejar su compulsión a comer. Pero todos los seres humanos tenemos defectos de carácter o de personalidad que no hemos podido modificar en nuestra vida. Sin embargo, podemos lograrlo con la ayuda de Dios.

La Biblia está repleta de ejemplos de personas que, a pesar de haber crecido en ambientes desfavorables y de vivir situaciones adversas, pudieron despegarse de su realidad y mostrar al mundo que cerca de Cristo se puede ser distinto. El mayor ejemplo de resiliencia es Cristo mismo, quien habiendo nacido de una mujer con pecado, por ser humana, y estando rodeado de pecado, no cometió pecado.

Algunos pudieron modificar sus debilidades y vencerlas para toda su vida; pero otros batallaron con sus flaquezas de carácter y tuvieron que enfrentarlas aun antes de morir.

¿Por qué Dios modifica parte de nuestra conducta, y no elimina todos nuestros puntos débiles? En su sabiduría, Dios permite que sea así. Eso nos obliga a aferrarnos más a él; a depender totalmente del Creador, muriendo cada día para Cristo y pidiéndole que en ese día podamos ser vencedores. Con la hermosa esperanza de que nuestro cuerpo sea transformado en un abrir y cerrar de ojos, renaciendo a un cuerpo espiritual, en que nuestras neuronas no van a presentar defecto y no tengamos estímulos que sean inmanejables o incontrolables.

Qué bendita esperanza: tener acceso al árbol de la vida, cuyas hojas serán para sanidad de las naciones. RA

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