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El impactante y actual mensaje del profeta Hageo.

Para la mayoría de los lectores de la Biblia, el mensaje de los libros proféticos de Isaías, Jeremías y Ezequiel es más conocido debido a que son más extensos y citados por autores del Nuevo Testamento.

En contraste, el mensaje de los profetas menores es menos conocido entre los estudiantes de la Escritura. Por eso, hoy repasaremos el mensaje del profeta Hageo y el impacto que este causó en la comunidad de creyentes de su época.

El libro de Hageo consta de cuatro secciones, cada una de las cuales tiene el objetivo de animar al pueblo a completar la tarea inconclusa de reconstrucción del Templo, lugar visible de la presencia del Señor. Recordemos que una primera ola de israelitas ya había regresado a Jerusalén cerca del año 536 a.C. Sin embargo, para los días de Hageo, en 520 a.C., el Templo aún no había sido restaurado, en parte debido a la oposición de los samaritanos (ver Esd. 4). Este conflicto detuvo la obra hasta que aparecieron los profetas Hageo y Zacarías, quienes animaron al pueblo a completar la tarea (Esd. 5:1, 2).

Sin embargo, aunque la oposición inicial que enfrentó el pueblo fue externa, Hageo nota que luego de un tiempo la reconstrucción no continuó debido a problemas internos. El profeta pregunta si es tiempo de habitar en hermosas casas mientras que el Templo está desierto (Hag.  1:4). Esto indica que la mayor oposición a los planes de Dios no eran factores externos, sino la falta de interés del propio pueblo en seguir los planes divinos.

Hageo se acerca al pueblo y le dice: Consideren bien [heb. simu levavjem] sus caminos (vers. 5). Esta frase hebrea se traduce literalmente como “pongan su corazón”. En otras palabras, se les pide que “pongan atención” a su manera de actuar.

Esta frase, que invita a la reflexión sobre las acciones del pueblo, se repite cuatro veces en todo el libro. Esto indica que ahora el problema no estaba solo en la oposición externa, sino también en el corazón del pueblo de Dios. Esto, sin duda, también ocurre hoy.

En cada una de las cuatro ocasiones en las que el profeta utiliza esta frase, la conecta con un aspecto de la vida del pueblo en el que debían reconsiderar su conducta. Veamos cada una de ellas:

La primera ocasión, como se mencionó, consistía en reflexionar sobre la importancia del Templo frente a sus posesiones materiales. Dios les dice por medio del profeta: ¿Qué es más importante, mi presencia o casas bien adornadas? (vers. 5).

La segunda vez que esta frase es pronunciada por el profeta, se la conecta a una promesa divina. En Hageo 1:7 y 8, se dice: Mediten [heb. simu levavjem] sobre sus caminos. El Señor le promete a su pueblo que, si reedifica el Templo, lo honrarán y glorificarán. En otras palabras, la obediencia a la voluntad divina es lo que complace a Dios y le da gloria.

La tercera ocasión en que esta frase aparece, el profeta invita a reflexionar sobre el pasado. El texto dice: Estén bien atentos [heb. simu-na levavjem] (Hag.  2:15). Los dos versículos siguientes muestran que la producción agrícola no era la que se esperaba. Esto se debía a que Dios no estaba bendiciendo a su pueblo a causa de su negligencia en reconstruir la casa del Señor. Esto nos debe hacer comprender que cuando no obedecemos la voluntad de Dios y no ponemos primero al Señor, nos estamos perdiendo de bendiciones celestiales a causa de nuestra desobediencia a la voluntad explícita del Señor.

El cuarto pasaje donde se usa la frase que estamos estudiando aparece en Hageo 2:18, y dice: Desde este día en adelante… estén atentos [heb. simu levavjem]. El siguiente versículo aclara que los bendecirá (vers. 19). En la ocasión anterior, Dios les hace notar que la falta de bendiciones es por la falta de obediencia. Pero, a partir de ahora, ya que han iniciado las obras poniendo las primeras piedras de la construcción del Templo, el Señor bendecirá y traerá alimento para su pueblo. Es decir, sin importar lo que haya sucedido en el pasado, debemos tener en cuenta que podríamos recibir mayores bendiciones si decidimos hacer la voluntad divina.

Mediante el uso de la frase estudiada, el profeta Hageo busca presentar cuatro importantes enseñanzas, que se resumen en poner atención a nuestra manera de actuar.

En primer lugar, nos equivocamos si priorizamos nuestro bienestar y dejamos de lado a Dios.

Segundo, debemos poner atención a nuestra manera de actuar con el propósito de obedecer y glorificar a Dios con nuestros actos de obediencia.

Tercero, debemos estar conscientes de que nuestra desobediencia provoca que perdamos bendiciones divinas.

En cuarto y último lugar, se nos invita a poner atención sobre nuestro accionar, para obedecer al Señor y recibir las abundantes bendiciones que él nos tiene preparadas. Considera en tu corazón la manera en que has actuado hasta hoy y mira al futuro que Dios te ofrece.

¡Maranata!

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