¿APOSTASÍA EN LA IGLESIA? (3)

La doctrina de la Trinidad y los pioneros adventistas.

Como mencionamos anteriormente, fue gracias a la influencia de la hermana White que los paradigmas antitrinitarios fueron cambiados por paradigmas más bíblicos y consistentes con la Revelación.

Para 1919, cuando William W. Prescott en la Conferencia Bíblica preguntó: “¿Podemos creer en la deidad de Cristo sin creer en su eternidad?”, él mismo respondió: “Este es el punto. Hemos usado términos que realmente no están armonía con las enseñanzas de las Escrituras. Durante mucho tiempo hemos creído que Cristo era un ser creado, a pesar de lo que dice la Biblia […]. Ese uso acomodaticio de términos que convierten a la deidad sin eternidad no es la concepción que tengo ahora del evangelio de Cristo. Pienso que carece de la idea expresada en las Escrituras, y nos deja sin la clase de Salvador que acepto ahora, presentándolo como una clase de ser semihumano. Como lo veo, la deidad incluye la eternidad. La propia expresión lo dice. No se puede leer las Escrituras y tener la idea de deidad sin eternidad”.

Fue para 1931 que la Asociación General publicó en el Yearbook [Anuario] una declaración de creencias de 22 puntos, en donde se afirmaba la creencia en la Trinidad y en Jesús como “verdadero Dios”. Y, finalmente para 1946, se tomaría el primer voto sobre la doctrina de la Trinidad en el Congreso de la Asociación General, incorporándolo oficialmente como parte de las declaraciones de creencias fundamentales.

Es importante recalcar que el reconocimiento oficial en la iglesia, con un voto formal, recién vino en 1946, pero la proclamación de la doctrina como parte de la fe ya había empezado desde 1869, con Elena de White al frente.

No era una verdad fundamental en su época

Algunos, citando erradamente a Elena de White, desean sostener que los adventistas debemos volver a nuestros viejos hitos; y por supuesto, desean introducir el antitrinitarianismo como uno de los hitos. Sin embargo, no necesitamos conjeturar qué es lo que los pioneros y Elena de White llamaban los “hitos”.

Entre 1844 y 1850, los adventistas del séptimo día habían desarrollado doctrinas distintivas, que fueron el producto del estudio de la Palabra de Dios y de la confirmación divina por medio del don profético. Estas doctrinas, que se convirtieron en los hitos o pilares inamovibles del movimiento, fueron identificadas por Elena de White en 1889 de la siguiente manera:

“El año 1844 fue un período de grandes acontecimientos, y abrió ante nuestros asombrados ojos la purificación del Santuario, hecho que sucede en el Cielo y que tiene una decidida relación con el pueblo de Dios sobre la Tierra; [también] los tres mensajes angélicos, los cuales desplegaban el estandarte sobre el que estaba inscrito: ‘Los mandamientos de Dios y la fe de Jesús’. Uno de los hitos de este mensaje fue el Templo de Dios –que su pueblo, amante de la verdad, veía en el Cielo– y el arca que contenía la Ley de Dios. La luz del sábado del cuarto Mandamiento brilló con fuertes rayos en el sendero de los transgresores de la Ley de Dios. La no inmortalidad de los malvados es un antiguo hito. No puedo recordar nada más que pueda colocarse bajo el título de hitos antiguos” (Elena de White, Eventos de los últimos días, cap. 4, pp. 45, 46).

Como se puede ver, el tema del antitrinitarianismo no es mencionado por Elena de White como uno de los hitos que los pioneros mantenían. Para entonces, la doctrina de la Trinidad era un tema que no habían analizado, y sobre el que después tendrían que estudiar, entender y crecer.

¿Falsificación de escritos?

Algunos antitrinitarios han afirmado que, después de la muerte de la Hna. White, el liderazgo de la Iglesia Adventista del Séptimo Día se dedicó a reescribir y a falsificar sus escritos para sostener la Trinidad. Sin embargo, esta es una acusación maliciosa y sin sentido. Ahora es muy fácil buscar las mismas fuentes originales escritas, revisadas y aprobadas por la misma mano de Elena de White, y compararlas con lo que actualmente se encuentra publicado y en circulación.

Todo investigador sincero notará que no existe ninguna falsificación entre lo que se lee en los libros que circulan ahora y lo que ella escribió. Argumentos como estos apuntan a que estos antitrinitarios, en su afán por desacreditar la sana doctrina, desconocen los hechos, o a propósito recurren a falacias. Pedro nos advierte: “Ustedes, amados, prevenidos como están, guárdense para que no sean arrastrados por el error de los inicuos y caigan de su firmeza. Antes, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea la gloria, ahora y por la eternidad! ¡Amén!” (2 Ped. 3:17, 18).

Primera parte del tema: https://revistaadventista.editorialaces.com/2024/04/17/apostasia-en-la-iglesia/
Segunda parte del tema: https://revistaadventista.editorialaces.com/2024/05/13/apostasia-en-la-iglesia-2/

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3 Comentarios

  1. Cristian Ocaña

    Pastor porfavor puede indicar en que libro se encuentra como fue que la trinidad fue aceptada por la Iglesia, y que personas fueron los que recibieron la luz que le hacía falta al pueblo de Dios?. De lo que leí en el artículo, está luz no fue aceptada en su momento, puede usted explicar porque? Y en que se diferencia de la trinidad Católica. Por su ayuda gracias

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  2. Cristhian Alvarez

    Hola Cristian Ocaña. Te invito a que leas los artículos anteriores donde hablo brevemente del desarrollo de la Trinidad entre los pioneros. Si me escribes a cristhianalvarez77@hotmail.com te puedo compartir algunos artículos y libros que hablan con más detalles del tema. Saludos cordiales.

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  3. Reidys Sanchez

    La apostasia vino cuando regresaron al lodo de Nicea.

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