SOBRENATURAL

Cómo obtener discernimiento ante las estrategias de Satanás.

Nuestra Señora de Guadalupe (1531). Nuestra Señora de Lourdes (1858). Nuestra Señora de Fátima (1917). Nuestra Señora del Monte Carmelo (1200). Nuestra Señora de Kibeho (1981).

Estas son solo algunas muestras de las “apariciones” de a quien los católicos llaman “la Virgen María”. No es novedad que, entre otras cosas, esto ha generado todo un movimiento de seguidores marianos, que muestran su “devoción” vistiendo la “Medalla Milagrosa”, llevando un escapulario, rezando novenas (un conjunto de oraciones de nueve días por una intención específica), “consagrándose” a Jesús por medio de María y rezando el Rosario.

Esta actitud hacia María ha generado, por otro lado, diversas reacciones de otras confesiones religiosas, acusando a estas acciones no solo de adoración a María (la idolatría es condenada en los Diez Mandamientos), sino también de enseñar una falsedad acerca del estado de los muertos. La Biblia es clara en relación con esto. Los muertos no están en el Cielo, sino que nada saben (Ecl. 9:5-7), porque cuando una persona muere el espíritu vuelve a Dios, que lo dio, y el polvo vuelve a la tierra, de donde vino (Ecl. 12:7). Por esta razón, los muertos “duermen”, en un estado de inconsciencia, hasta el momento de la resurrección en la segunda venida de Jesús (1 Tes. 4:13-17) o hasta la segunda resurrección, después del Milenio (Apoc. 20).

Pero, hay otro costado de este asunto. Y tiene que ver con la idea de que estas “apariciones” también vienen con un mensaje. Se apela a una aparición sobrenatural para transmitir un mensaje. Un ejemplo son los “tres secretos de Fátima”, que son considerados por muchos como predicciones acerca de eventos futuros.

La Biblia abunda en ejemplos de acciones sobrenaturales, apariciones verídicas (Jos. 5; los versículos que cito son solo a manera de ejemplo, pero hay muchísimos más), pero también falsificaciones satánicas de milagros (Éxo. 7) y apariciones satánicas (1 Sam. 28). Además, el libro de Apocalipsis también nos advierte que, en el tiempo del fin, las acciones sobrenaturales serán utilizadas por el Dragón para engañar, si fuera posible, a los escogidos (Apoc. 13:13-15).

En este sentido, el cardenal Fernández, recientemente nombrado prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, ha afirmado que “se está ultimando” un nuevo documento acerca del discernimiento de las apariciones. La última vez que la oficina doctrinal del Vaticano publicó un documento general sobre las apariciones fue en 1978, durante los últimos meses del pontificado de Pablo VI. La noticia, publicada en National Catholic Register del 23 de abril de 2024, dice así:

“El Dicasterio para la Doctrina de la Fe está dando los últimos toques a un nuevo documento que establece normas claras acerca del discernimiento de apariciones y otros acontecimientos sobrenaturales. El prefecto del Dicasterio, el cardenal Víctor Fernández, dijo al Register el 23 de abril que él y su equipo están ‘ultimando un nuevo texto con directrices y normas claras para el discernimiento de apariciones y otros fenómenos’. El cardenal, que se reunió con el papa Francisco en audiencia privada el lunes, no divulgó más detalles sobre el documento”.

¿Se estará preparando el terreno para algo que se viene? ¿Se prevé un aumento de estas manifestaciones sobrenaturales? No lo sabemos muy bien. Lo que sí sabemos es que “solo quienes hayan sido estudiantes diligentes las Escrituras y hayan recibido el amor de la verdad serán protegidos de los poderosos engaños que cautivarán al mundo” (Elena de White, El conflicto de los siglos , p. 683). Nota que se dan dos características: haber estudiado diligentemente las Escrituras, pero además haber atesorado el amor de la verdad en el corazón.

Los engaños del tiempo del fin serán un festival para los sentidos. Los milagros sobrenaturales estarán a la orden del día. Pero solo aquellos que estén firmemente cimentados en la Biblia podrán “probar los espíritus” (1 Juan 4:1-6), y discernir las realidades.

No necesitamos un documento para discernir las apariciones. Sí necesitamos, diariamente, de la Biblia no solo para cultivar una relación personal con Jesús, sino también con el fin de estar preparados para los peligrosos tiempos del fin.

Autor

  • Marcos Blanco

    Pastor y doctor en Teología. Desempeña su ministerio en la ACES desde 2001. Autor de "Versiones de la Biblia", es Jefe de Redacción y director de la Revista Adventista desde 2010. Está casado con Claudia y tiene dos hijos: Gabriel y Julieta.

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