¿APOSTASÍA EN LA IGLESIA? (2)

13 mayo, 2024

La doctrina de la Trinidad y Elena de White.

Es muy interesante que Elena de White jamás atacara el punto de vista trinitario. Sin embargo, tuvo un crecimiento en su comprensión del tema, pasando de una relativa ambigüedad hacia una mayor especificidad.

Aunque ya en 1869 declaró la igualdad de Cristo con el Padre, es a partir de 1897 que los textos de Elena de White con respecto a las Personas de la Trinidad se vuelven cada vez más claros y explícitos. Eso no quiere decir que antes ella no haya escrito acerca de las tres Personas. El asunto es que algunas de sus primeras declaraciones son susceptibles de varias interpretaciones.

Para 1897, Elena no dejó dudas de cuál era su posición cuando llamó al Espíritu Santo “la tercera Persona de la Deidad”.1 El siguiente año (1898), en El Deseado de todas las gentes, afirmó que “en Cristo hay vida original, no prestada ni derivada de otra”. Y una vez más llamaría al Espíritu Santo la “tercera Persona de la Deidad”.2

Un año después (1899), predicando en el colegio de Avondale, Australia, Elena de White dijo: “Necesitamos comprender que el Espíritu Santo, que es una persona así como Dios es persona, anda en estos terrenos”.3

Una comprensión del concepto trinitario

Para entonces, la posición de Elena de White con respecto a la Trinidad era clara. Algunas de las declaraciones que ella hizo al respecto causaron mucho impacto entre los líderes, como en el caso de Milian Andreasen, que visitó a Elena de White para confirmar si lo que él leía era realmente lo que ella había escrito. Él pensaba que no era posible que White hubiera escrito la declaración de El Deseado de todas las gentes que decía que “en Cristo hay vida original, no prestada ni derivada de otra”. Recordando el momento en que vio sus manuscritos, dijo: “Lo vi de su puño y letra tal como había sido publicado. Lo mismo ocurría con otras declaraciones. Al comprobarlo, descubrí que eran expresiones de la propia hermana White”.

Sin duda, la guía y orientación de Elena de White en este respecto ayudó a los líderes y los pioneros a reexaminar sus posiciones originales. Tanto es así que en 1913, casi dos años antes de que Elena de White muriera, Francis Wilcox, editor de la Review and Herald, publicó en ella un sumario de creencias en donde afirma: “Los adventistas del séptimo día creen (1) en la divina Trinidad. Esta Trinidad está compuesta por el Padre eterno,[…] el Señor Jesucristo, […] [y] el Espíritu Santo, la tercera Persona de la Deidad”.4

Esta es una clara demostración de que el entendimiento de las verdades en el pueblo de Dios no se dio automáticamente. Muchas veces consistió en un proceso continuo y largo que requirió años de estudio de la Palabra de Dios, oración y humildad, como para estar dispuestos a abandonar ideas preconcebidas.

Conclusión

Estos pocos datos sirven para refutar la aseveración antitrinitaria de que, después de la muerte de Elena de White, los líderes adventistas introdujeron la doctrina de la Trinidad en la iglesia, como una reliquia del paganismo. La realidad es que gracias a la influencia de la hermana White, mientras ella aún vivía, los paradigmas antitrinitarios fueron cambiados por otros paradigmas más bíblicos y consecuentes con la Revelación.


Referencias:

1 Elena de White, Special Testimonies for Ministries and Workers, serie A, Nº 10 (1897), pp. 25, 37.

2 White, El Deseado de todas las gentes (ACES, 2008), pp. 489, 625.

3 White, El evangelismo (ACES, 2015), p. 618.

4 Francis M. Wilcox, “The Message for Today”, Review and Herald, 9 de octubre de 1913.

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