EL MAYOR ENEMIGO DE NETFLIX

Descubre quién es el gran adversario de esta empresa de contenidos.

Cuando Reed Hastings, director Ejecutivo de Netflix, presentó su informe del primer trimestre de 2017, le preguntaron cuál creía que era su mayor rival. Su respuesta fue: “El sueño de los usuarios que consumen nuestras películas y series”.

Vivimos en una economía de la atención. Las empresas compiten por la atención de los consumidores a través de estrategias de marketing, publicidad y diseño de productos que capturan y retienen la atención de manera efectiva.

Estos ejemplos incluyen las redes sociales, los servicios de transmisión de video y los juegos en línea, donde las empresas buscan constantemente la participación y el compromiso de los usuarios. En esta economía, la atención de las personas es un recurso que se monetiza a través de publicidad y suscripciones.

Podemos decir que la forma de pensar en la economía de la atención es la siguiente: mientras más tiempo pasa en mi plataforma, más dinero puedo generar con el usuario.

De esa forma, se busca explotar las vulnerabilidades de la psicología humana. Porque, mientras más tiempo pasas en la plataforma, esta te conoce mejor y, por ende, aumenta su capacidad para saber cómo retenerte por más tiempo. Por eso, las palabras de Hastings tienen sentido: “El sueño es mi mayor enemigo”.

En 1 Corintios 6:19, queda claro que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo. No somos nuestros. Somos de Dios. Cuando leemos el contexto del texto, para no usarlo como pretexto, Pablo está hablando sobre la inmoralidad sexual y cómo el cuerpo de uno es morada divina, por lo que debemos evitar la impureza sexual y honrar a Dios con nuestro cuerpo.

Pero, el principio expresado es que no nos pertenecemos, como dice 1 Pedro 1:18 y 19: fuimos comprados por la sangre preciosa de Jesús. Entonces, la búsqueda de todo cristiano debería ser vivir mental y físicamente cuidando que nada afecte esa relación que Dios quiere tener con cada uno de nosotros.

Por eso, comparto contigo cinco razones por las que necesitamos ser más intencionales con el tiempo y la calidad de nuestro descanso en relación con el uso de la tecnología. Recuerda que a través del descanso también honramos a Dios:

La exposición a la luz azul emitida por nuestros dispositivos electrónicos puede interferir con la producción de melatonina, una hormona clave para regular el ciclo del sueño, lo que dificulta conciliar el sueño y puede causar trastornos del sueño.

La exposición a contenido emocionalmente cargado en redes sociales, juegos o plataformas de video puede activar el cerebro y dificultar el descanso adecuado. Además, provoca falta de atención en las tareas diarias, lo que puede afectar el rendimiento académico y laboral, y las relaciones interpersonales.

Quedarse despierto hasta altas horas de la noche usando dispositivos lleva a una privación crónica de sueño y problemas de salud asociados.

El uso excesivo durante el día hace que las personas tengan dificultades para desconectarse incluso cuando es hora de dormir. Esto puede resultar en pasar largos períodos de tiempo en línea antes de acostarse, lo que afecta negativamente la calidad (el horario en que dormimos) y la cantidad del sueño (las horas que dormimos).

Los malos hábitos de descanso son un factor que se relaciona con el estrés, la ansiedad y la depresión.

Lo que busco decirte es que tu relación con Dios se verá afectada directamente por el tiempo y la calidad de tu sueño, porque tu cuerpo es templo del Espíritu Santo. Haz un inventario de tus hábitos de sueño y pídele a Dios que te ayude a ser intencional en realizar cambios que te ayuden a tener una mejor relación con él.

 

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