CUANDO LA VIDA TE PISOTEA

21 diciembre, 2022

Terminemos de transitar 2022 en la ruta del Salmo 66.

Larga, larguísima. Mezcla de mito con una pizca de aventura. Una forma diferente de viajar en el tiempo y disfrutar de la distancia, con paisajes variados y representativos. Hablamos de los 3.939 kilómetros de la famosa Ruta 66, que recorre Estados Unidos desde la costa este hasta la oeste.

Llamada “The Main Street of America” (“La calle principal de América”) y “The Mother Road” (“La ruta madre”), se construyó en noviembre de 1926 y fue la primera carretera asfaltada de Estados Unidos. Originariamente, transcurría desde Chicago (Illinois), a través Missouri, Kansas, Oklahoma, Texas, New México, Arizona y California, hasta finalizar en Los Ángeles.

Aunque ya no es posible recorrer el trazado original de forma ininterrumpida, sí se mantienen algunos extensos tramos muy bien conservados.

Largo, larguísimo. El año 2022 parece un cóctel interminable de dolores y decepciones. Crisis inesperadas y llantos inconclusos tachonaron el camino. Por eso, hoy es necesario recorrer la ruta del Salmo 66. Allí se nos invita a alabar a Dios por todas sus bendiciones. Incluso por las que aparecieron encubiertas de pruebas.

Este maravilloso cántico se inicia con una invitación extendida a todo el mundo –sin distinción– para proclamar la grandeza y la inmensidad de Dios, así como lo asombroso de sus hechos: “Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra. Cantad la gloria de su nombre; poned gloria en su alabanza. Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras!” (Sal. 66:1-3 RVR 1960).

La ruta del Salmo 66 es la ruta de la alabanza.

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Luego, este capítulo de la Biblia continúa con un repaso histórico de lo que Dios hizo por su pueblo en el pasado (vers. 5-7), destacando que él tiene todo bajo control y que los rebeldes no prosperarán.

La ruta del Salmo 66 es la ruta de la fe.

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Pero, el camino no acaba aquí. El Salmo va más allá de lo imaginado y agradece a Dios por los momentos de angustia y desazón. Nada escapa al creyente consagrado, que ve una oportunidad de bendición en una situación de opresión: “Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza. Él es quien preservó la vida a nuestra alma, y no permitió que nuestros pies resbalasen. Porque tú nos probaste, oh Dios; nos ensayaste como se afina la plata. Nos metiste en la red. Pusiste sobre nuestros lomos pesada carga. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza; pasamos por el fuego y por el agua. Y nos sacaste a abundancia (Sal. 66:8-12, RVR 1960).

Estos textos nos recuerdan que, a veces, la bendición nace de una prueba difícil.

Las metáforas del salmista son más que vívidas:

1-El calor con el que se pulen los metales nos enseña que debemos entregarnos a Dios y derretirnos ante él para que limpie la escoria de nuestro pecado. De la prueba, saldremos refinados.

2- La red asfixiante y sin salida en la que quedamos atrapados por las falsas promesas de Satanás (con su atractivo abanico de diversiones y de aparente libertad) nos impide avanzar. Pero nuestro Salvador nos rescata.

3-La carga pesada que nos aplasta parece ahogarnos, pero Jesús nos da sus fuerzas y nos sostiene para soportarla.

4-Que un grupo de caballos nos atropelle implica un contexto personal gravísimo. Estamos, literalmente, en el suelo y abatidos. “Dejaste que un cualquiera nos pisoteara”, dice la versión Dios habla hoy en el Salmo 66:12.

5-El fuego y el agua pueden ser positivos, pero pasar por en medio de ellos es una experiencia traumática que deja cicatrices. No hubo adversidad que no quedara por atravesar, pero el resultado es asombroso: Dios nos libró de ellas y nos sacó a la abundancia.

La ruta del Salmo 66 es la ruta de la resiliencia.

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Todos estos senderos conducen a los versículos finales. Salmo 66:13 al 20 muestra a un adorador humilde que reconoce su indignidad y la grandeza de Dios. Por eso, va al Santuario a cumplir sus votos, a purificarse de sus pecados, a orar, y también a testificar sobre este Dios poderoso que nos da la felicidad.

La ruta del Salmo 66 es la ruta de la consagración y el compromiso con la misión.

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Que en este inminente año 2023 podamos recorrer juntos la ruta del Salmo 66.

  • Pablo Ale

    Es Licenciado en Teología y en Comunicación Social. Además, tiene una maestría en Escritura creativa. Es autor de los libros “¿Iguales o diferentes?”, “1 clic” y “Un día histórico”. Actualmente es editor de libros, redactor de la Revista Adventista y director de las revistas Conexión 2.0 y Vida Feliz, en la Asociación Casa Editora Sudamericana.

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