Crece el interés de la sociedad en fenómenos paranormales. ¿Qué dice la Biblia?

“Los dos videos de cámaras de seguridad rápidamente se volvieron virales y generaron decenas de teorías: un fantasma, un alma que acababa de partir o una señal del más allá fueron algunas de las hipótesis esotéricas que inundaron las redes sociales y los grupos de WhatsApp”.

Así comienza la noticia en uno de los periódicos más leídos de la Argentina (también fue publicado en la mayoría de los medios masivos de comunicación). En el video, se ve que la puerta de entrada a un famoso sanatorio de Buenos Aires se abre sola, y el guardia de seguridad, aparentemente, recibe a alguien y pasa a registrar el ingreso.

Sin embargo, no se ve a una segunda persona más allá del guardia de seguridad. De ahí las especulaciones: un fantasma, un alma en pena, y hasta el “espíritu” de una mujer que habría fallecido minutos antes en una habitación del noveno piso.

Más allá de que desde el sanatorio le restaron importancia al hecho (aunque están haciendo su propia investigación interna), y descartaron toda teoría que se refiera a una actividad paranormal, lo que más llamó la atención es la velocidad con la que esta noticia insignificante ocupó un lugar destacado en todos los medios. Llamó la atención la interacción también en las redes sociales, donde quedó bien patente la cantidad de personas que creen en los fenómenos paranormales, la existencia de la vida después de la muerte y demás fenómenos asociados con la creencia en la inmortalidad del alma.

Claro, esto no debería sorprendernos. La Biblia advierte tajantemente en contra de la consulta a supuestos espíritus de los muertos, o a supuestos médiums (intermediarios) entre los vivos y los muertos: “No se vuelvan a los espiritistas ni a los adivinos, ni los consulten para contaminarse. Yo soy el Señor su Dios” (Lev. 19:31; véase también Lev. 20:6, 27; Deut. 18:10-14).

Y el Nuevo Testamento nos advierte que “no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de este mundo de tinieblas, contra malos espíritus de los aires” (Efe. 6:12).

Por su parte, Elena de White también anticipa que el espiritismo será uno de los engaños del tiempo del fin que unirá al cristianismo apóstata con las demás falsas religiones:

“Cuando el protestantismo extienda la mano a través del abismo para asir la mano del poder romano; cuando se incline por encima del abismo para darse la mano con el espiritismo […] sabremos que ha llegado el tiempo en que se verá la asombrosa obra de Satanás, y que el fin está cerca” (Eventos de los últimos días, pp. 134, 135).

Y es esa misma creencia en la inmortalidad del alma lo que conforma el vino que Babilonia da de beber al mundo entero, también durante el tiempo del fin (véase, Elena de White, ¡Maranata: el Señor viene!, p. 171).

Por eso es relevante la temática de la Guía de Estudio de la Biblia (lección de Escuela Sabática) que estamos estudiando este trimestre: la verdad bíblica acerca de la muerte. Sobre todo, teniendo en cuenta que, según una reciente encuesta que se realizó entre los adventistas en Sudamérica, alrededor del 10 % de los miembros tiene dudas con respecto a este tema.1

Hemos sido llamados a proclamar la pronta venida de Jesús, que la hora de su Juicio ha llegado y que debemos evitar beber del vino de Babilonia (Apoc. 16:6-11).

Mantengámonos sobrios doctrinalmente, a fin de poder cumplir con esta misión crucial que se nos ha encomendado.


Referencias

1 Informe presentado por la Secretaría de la División Sudamericana en el Concilio Anual 2022.

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