“Te alabaré; porque me formaste [de una manera] formidable y maravillosa; y [esto] mi alma conoce en gran manera. No fue encubierto mi cuerpo de ti, aunque [yo] fui hecho en secreto. […] Tus ojos vieron mi cuerpo aun imperfecto, y en tu libro todos [mis miembros] estaban escritos; que fueron luego formados, sin [faltar] uno de ellos” (Salmo 139:14-16, RVA 2000).

El llanto es una de las primeras formas de comunicación que utilizan los bebés para llamar la atención de sus padres. Es la manera en que un bebé nos comunica que necesita consuelo, cuidado o un cambio de pañales.

De acuerdo con una investigación realizada por el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (2022),1 la cantidad de lágrimas que lloran los bebés tiende a alcanzar su punto máximo cuando tienen alrededor de entre 4 y 8 semanas de edad, y luego disminuye gradualmente.

Todos estos datos e información son interesantes, pero… ¿sabías que el llanto de los bebés cambia dependiendo de su lengua materna?

A comienzos de este año, la Dra. Kathleen Wermke colocó un micrófono junto a la carita roja y cachetona de un bebé de cuatro días llamado Boris. Cuando la madre de Boris comenzó a cambiarle el pañal, el bebé se movió y abrió los ojos.

“Boris”, le dijo la Dra. Wermke. “¿Quieres decir algo?”

Eventualmente, Boris dejó escapar algunos sonidos que se convirtieron en un llanto de disgusto. Este era el momento que la Dra. Wermke –bióloga y antropóloga médica y especialista en el estudio de los primeros sonidos de los bebés– había estado esperando. Hizo una grabación para su posterior análisis en su laboratorio, el Centro de Desarrollo Previo al Habla y Trastornos del Desarrollo de la Clínica Universitaria de Würzburg. Pero incluso sin la ayuda de herramientas computarizadas, la Dra. Wermke pudo distinguir un patrón distintivo en el llanto de Boris.

“Realmente lloró en alemán hace un momento, ¿cierto?”, dijo, sonriendo mientras empacaba su equipo.

En 2009, la Dra. Wermke y sus colegas se hicieron conocidos por un estudio que mostraba que los recién nacidos franceses y alemanes producen “melodías de llanto” claramente diferentes, lo que refleja los idiomas que escuchaban en el útero: los recién nacidos alemanes producían llantos que caen de un tono más alto a uno más bajo (como imitando la entonación descendente del idioma alemán), mientras que los bebés franceses tendían a llorar con la entonación ascendente del francés.2 Escuchar e imitar son fundamentales para el desarrollo del lenguaje.

El feto responde al sonido desde la semana 16 de embarazo, aunque las estructuras del oído no están totalmente maduras en este período, y al tercer trimestre puede escuchar el ritmo y la melodía de la voz de su madre, lo que se conoce como “prosodia”. Dado que las palabras individuales quedan amortiguadas por el tejido y el líquido amniótico, la prosodia se convierte en la característica definitoria del lenguaje para el feto. Después de nacer, los bebés pequeños imitan muchos sonidos diferentes. Pero están especialmente moldeados por la prosodia que escucharon en el útero, lo cual se convierte en una guía útil para los sonidos que provienen de las personas que los rodean.

Todo, gracias a un cerebro de unos 350 gramos. Si esto no es evidencia de la existencia de un Dios creador, sumamente creativo… entonces, ¿qué lo es?

Referencias

1 https://www.nhs.uk/conditions/theprocessofcryinginbabies

2 K. Wermke y otros, “Newborns’ Cry Melody Is Shaped by Their Native Language”, Current Biology (2009), t. 19 (23).

Sobre el Autor

Licenciada en Psicología y Magíster en Psicopatología y en Neuropsicología. Es fundadora de la plataforma Neurofy (@neurofyok) y se desempeña como docente en la Universidad Adventista de Chile.

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