Cómo desarrollar esta fortaleza de carácter.

“Sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza” (Rom. 5:3, 4, NVI).

Considerando que la misión más importante de la vida es el desarrollo del carácter, desde esta columna proponemos cultivar una virtud durante todo el mes. En esta ocasión, sugerimos cultivar la perseverancia. Esta virtud es responsable de que cuando se comienza un proyecto o una tarea se logre terminarla, en forma satisfactoria. Consiste en terminar lo que se empieza, persistir en el curso de una acción, a pesar de los obstáculos, hasta “dejarlo listo”; además de sentir placer por haber completado la tarea. En esencia, la perseverancia es continuar sobreponiéndose a todos los obstáculos, y obtener el éxito. Así, pues, esta virtud del carácter se relaciona con la diligencia y la persistencia.

Los aspectos destacados que han descubierto las investigaciones sobre el tema son que la perseverancia involucra dos vectores: 1) el esfuerzo invertido en una tarea; y 2) la duración para continuar con la tarea. También se ha encontrado que la perseverancia está vinculada con el compromiso. Las personas perseverantes son las que mantienen y cumplen sus compromisos. Asimismo, en diversas investigaciones se concluyó que los perseverantes han demostrado estar vinculados con el éxito, especialmente el éxito académico y la obtención de logros; es decir, son personas triunfantes y logran buenos resultados en sus emprendimientos. Además, se ha encontrado que la perseverancia es una fortaleza de carácter clave en el ámbito laboral. Los estudios en psicología organizacional llaman “job crafting” a los casos en que los empleados realizan cambios productivos en el trabajo, al lograr resultados positivos de tipos físico, social, cognitivo, en la satisfacción laboral y en logros laborales. Hay un dicho que afirma: “Persevera, y triunfarás”. Es una gran verdad, con evidencias empíricas que lo confirman.

Los estudios también encontraron que quienes puntúan alto en la evaluación de la perseverancia se correlacionan con otras virtudes como 1) la ­autorregulación, ­autocontrol o dominio propio; 2) la honestidad; 3) la esperanza; 4) el entusiasmo; y, en quinto lugar, con la valentía. Por supuesto, también los perseverantes son más felices.

Ahora, ¿cómo se desarrolla la fortaleza de la perseverancia? Ryan Niemiec, en su libro Fortalezas de carácter: Guía de intervención (México DF: Manual Moderno, 2018), propone una serie de preguntas de reflexión a fin de ejercitar la perseverancia en forma eficiente. Estas son:

  1. ¿Qué alimenta tu conducta perseverante?
  2. ¿Hay algún mal hábito o vicio personal al que desees aplicar tu perseverancia para manejarlo mejor o superarlo?
  3. ¿Qué bloquea tu perseverancia? ¿Cómo superar esa obstrucción o impedimento?
  4. ¿Cómo podrías usar otras fortalezas o recursos personales para sobreponerte a esos obstáculos que bloquean tu perseverancia?

¿De qué otras formas puede practicarse la perseverancia? Cuando nos vemos confrontados con eventos negativos. La adversidad es el tiempo de la perseverancia. Por ejemplo, una paciente que estuve tratando se encontraba realizando algunos trámites judiciales importantes, cuando fue citada a la corte para aclarar ciertos detalles. Eso la asustó y desanimó, debido a cierta tendencia pesimista y depresiva que padecía. Entonces, le dije: “Este es el tiempo de la perseverancia. No baje los brazos; va a salir adelante y resolverá positivamente su trámite”. Precisamente, para poner en marcha la perseverancia, hay que realizar revaloraciones positivas de los eventos adversos, ver lo bueno y lo que puede aprenderse. Esa actitud mental es la que conduce a persistir y no abandonar la lucha.

En resumen, ¡nunca te rindas! Jamás bajes los brazos, persevera, no cedas en la lucha, y al final descubrirás con satisfacción las bendiciones de una vida exitosa y feliz.

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