Descubriendo el evangelio de Apocalipsis 14

El mensaje de los tres ángeles

De tanto en tanto algunas personas me hacen una pregunta directa: “¿Qué mensaje deberíamos proclamar en este mundo agonizante: el evangelio o el mensaje de los tres ángeles?” Este interrogante sincero presenta una falsa dicotomía que revela un profundo error de comprensión sobre la naturaleza de Apocalipsis 14:6 al 13. Un estudio cuidadoso de este pasaje demuestra claramente que estos ángeles están llevando “el evangelio eterno” (Apoc. 14:6).

El ultimátum de Dios

El mensaje de los tres ángeles resume las buenas nuevas acerca de Dios, sus valores y la respuesta adecuada que debemos dar. Cada una de las palabras que anuncian estos ángeles es crucial y está cargada de un profundo significado; por lo tanto, debemos estudiarlas en conjunto con el contexto bíblico amplio. Las expresiones explícitas de este pasaje son tan solo la punta visible del iceberg. Los tres mensajes, en realidad, son uno solo en tres partes; de ahí nuestro uso de la expresión “el mensaje de los tres ángeles”, en singular.

El mensaje de los tres ángeles se describe justo antes de la escena de la segunda venida de Cristo (Apoc. 14:14-16). Es el último mensaje de esperanza, que llama a las personas a prepararse para el regreso de Cristo. Elena de White escribe: “El mensaje del tercer ángel debe ser presentado como la única esperanza para la salvación de un mundo que perece”. Esta invitación final de Dios es el ultimátum del amor divino por la humanidad.

No es por casualidad que este sea el único lugar en toda la Biblia donde aparecen juntas las palabras “evangelio” y “eterno”. Juan destaca que el mensaje comisionado por Dios en el fin de los tiempos no es nuevo; tampoco es mejor. Simplemente, no ha cambiado nunca. El evangelio siempre es válido, y aún es relevante y cambia vidas. Es el mismo mensaje que predicaron los patriarcas, los profetas, Jesús, los apóstoles y Pablo, aunque ahora tiene un nuevo énfasis. Son las buenas nuevas acerca de Dios, su carácter, el plan de salvación, el “no” de Dios al pecado y la erradicación del mal.

El mensaje es la respuesta de Dios a las demandas de la trinidad satánica –el dragón y las bestias del mar y de la tierra de Apocalipsis 13–, la cual demanda obediencia universal (Apoc. 13:7, 8). En el capítulo 13 se repiten palabras y acciones clave, tales como “adorar”, “autoridad” y “poder”, que muestran a Satanás y sus aliados tratando de llevar a todo el mundo a una falsa adoración al usurpar la autoridad de Dios, hablar en su nombre y usar la fuerza contra los inconformistas. Su forma de reinar es a través del miedo.

Pero, el mensaje de los tres ángeles muestra a la Santa Trinidad desenmascarando estos engaños y noticias falsas del tiempo del fin, y ayudando a las personas a tomar decisiones correctas y adorar al Señor en verdad. El verbo “adorar”, mencionado cinco veces con la trinidad satánica (Apoc. 13:4 [dos veces], 8, 12, 15), aparece nuevamente tres veces en el mensaje de los tres ángeles (Apoc. 14:7, 9, 11). Los ángeles presentan un mensaje proveniente del corazón del Dios triuno –Padre (vers. 7, 10, 12), Cordero (vers. 10, 12) y Espíritu (vers. 13)– y que proporciona información correcta; porque las personas toman mejores decisiones cuando se les da información y esclarecimiento adecuados.

Presentación del mensaje

La introducción del mensaje describe a nuestro mundo dividido: naciones, tribus, lenguas y pueblos literalmente “sentados” (en griego, káthemai) en la Tierra. La orientación de la humanidad hacia la Tierra contrasta con el enfoque de Abraham, que “esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (Heb. 11:10). El evangelio eterno es el remedio de Dios para un mundo dividido, de personas con mente secularizada enfocadas en los objetos y dedicadas al consumismo.

“EL MENSAJE DEL PRIMER ÁNGEL UNE, SANA LAS DIVISIONES Y NOS PREPARA PARA LA ETERNIDAD. DA LA PERSPECTIVA APROPIADA Y LA DIRECCIÓN CORRECTA EN LA VIDA. PRESENTA TODO LO QUE ES BUENO, CORRECTO, SIGNIFICATIVO, HERMOSO Y DURADERO”.

El punto central del mensaje busca preparar a la gente para la última crisis espiritual del mundo, para estar del lado del Cordero, quien murió por los pecadores. El mensaje une, sana las divisiones y prepara a las personas para la Eternidad, de modo que puedan encontrarse con Dios cara a cara y vivir eternamente. Da la perspectiva apropiada, la dirección correcta en la vida y metas inspiradoras. Presenta todo lo que es bueno, correcto, significativo, hermoso y duradero.

Los ángeles que proclaman el evangelio3 eterno al mundo son mensajeros humanos. Representan un movimiento comisionado por Dios para anunciar el evangelio, el cual no ha cambiado. En lenguaje simbólico, estos mensajeros están volando “por en medio del cielo” (Apoc. 14:6); una imagen que transmite la idea de que su mensaje no está para nada escondido, sino que es proclamado en todo el mundo, en medio del cielo, claramente visible para todos. Las cosas que suceden en el aire atraen la atención. De este modo, estos ángeles representan un movimiento mundial de personas visible en el tiempo del fin, que llevan el mensaje de salvación a toda la humanidad.

El contenido del evangelio

¿Cuál es el contenido del evangelio eterno? En resumen, el primer mensaje contiene tres imperativos en el contexto del anuncio de que el tiempo especial escatológico para el Juicio de Dios ha llegado. El Señor quiere justificar, salvar, rescatar y vindicar a tantas personas como sea posible. Pero necesitarán responder a su último mensaje de amor.

Este tiempo de juicio es la forma en que Dios salva a quienes lo aceptan como su Salvador personal y dedican sus vidas a él. Dios también está dando un final al problema del mal. El Juicio divino motiva tres acciones:

1-“Temer a Dios” significa tomar decisiones siempre considerándolo a él, a su voluntad y a sus enseñanzas. Es amarlo, serle obedientes y vivir constantemente en su presencia.

2-“Darle gloria” implica permitir que Dios transforme nuestra vida por medio del Espíritu Santo. La gloria de Dios es su carácter (Éxo. 33:18, 19; 34:6, 7). Darle gloria significa reflejar su carácter santo en nuestra vida.

3-“Adorar al Creador” significa reconocer a Dios como nuestro Creador, ante quien debemos responder, y cultivar una relación profunda con él. No es posible conciliar la enseñanza bíblica sobre la creación de la vida en la Tierra en seis días, que culminó con la celebración del sábado (Gén. 2:2, 3; Éxo. 20:8-11), con la Evolución Teísta, una teoría que distorsiona la postura bíblica sobre el comienzo de la vida.

“EL SEGUNDO MENSAJE ES UNA ADVERTENCIA EN CONTRA DEL ANTIEVANGELIO Y EL ANTICRISTO, Y DESENMASCARA A BABILONIA COMO EL FALSO SISTEMA RELIGIOSO”.

El segundo mensaje es una advertencia en contra del antievangelio y el anticristo, y desenmascara a Babilonia como el falso sistema religioso. Los reformadores ya habían descubierto que no solo era importante presentar la belleza del evangelio, sino también desenmascarar al anticristo y advertir contra él (Dan. 7:8, 21, 24-26; 8:9-12; 1 Juan 2:18, 22; 4:3; 2 Juan 7; Apoc. 17:4-6). La segunda proclamación se refuerza con el mensaje de Apocalipsis 18, que amplía sobre la condenación de Babilonia, con estos dos agregados: 1) su condición pecaminosa: se describe que la ciudad está llena de orgullo, maldad e íntimas conexiones con fuerzas malvadas y demoníacas; y 2) la invitación ofrecida a los seguidores fieles de Dios que aún se encuentran en Babilonia: “Salid de ella, pueblo mío” (Apoc. 18:4).

El tercer mensaje es un llamado personal a seguir al Señor de todo corazón. No es posible transigir con la falsedad. La advertencia es solemne y específica: “Si alguno adora a la bestia […] él también beberá del vino de la ira de Dios” (Apoc. 14:9, 10). Esta es una declaración condicional, con consecuencias eternas.

Dios no quiere que nadie termine en el lago de fuego y pruebe la muerte segunda, que es irreversible (Apoc. 20:14). El mensaje retrata una imagen lamentable de personas que pasan a la muerte eterna delante del Cordero y sus ángeles, dado que siguieron a la bestia y recibieron su marca. Esta es una posibilidad “imposible”, algo absurdo que nunca debería suceder. Sin embargo, hay personas que perderán la vida eterna a causa de su obstinado apego al pecado y su rechazo de aceptar a Jesús como la única solución a su problema del mal.

El Cordero murió por estas personas para que pudieran vivir (Isa. 53:4-6; Juan 3:16); santos ángeles han hecho todo lo posible para ayudarlas a aceptar una nueva vida en Cristo (Heb. 1:14). Sin embargo, irán a la perdición eterna “delante de los santos ángeles y del Cordero” (Apoc. 14:10). Por esto, Dios envía su llamado amoroso, un llamado final al arrepentimiento, y la más fuerte de las advertencias. Todos deben entender que, en este asunto, es un camino o el otro; no hay un tercer camino.

El remanente fiel

Apocalipsis 14 menciona tres características fundamentales de los fieles: “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (vers. 12, énfasis añadido). Luego se pronuncia una bienaventuranza sobre aquellos que mueren en el Señor. La voz del cielo culmina el mensaje de los tres ángeles con esta declaración: “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor” (vers. 13).

El énfasis no está en que hayan muerto, sino en cómo murieron. ¿Cómo se muere en el Señor? Esto solo es posible si primeramente se vive en el Señor. “En Cristo”, una frase clave en los escritos de Pablo, es también el pensamiento final en el mensaje de los tres ángeles. Los que viven en el Señor son felices porque no trabajaron en vano, tal como asegura el Espíritu Santo: “Descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen” (vers. 13).

La palabra “cordero” (arníon) aparece más de 25 veces en Apocalipsis; y con una excepción, siempre se refieren a Jesucristo. La otra mención es cuando la bestia procura falsificar al verdadero Cordero (ver Apoc. 13:11). Estadísticamente hablando, se menciona al Cordero más de una vez por cada uno de los 22 capítulos en los que se dividió al Apocalipsis. Juan ve al Cordero en todos lados. De forma significativa, en el primer versículo del capítulo 14, él ve al Cordero acompañado por 144.000 fieles seguidores, que “siguen al Cordero por dondequiera que va” (Apoc. 14:4).

“EL TERCER MENSAJE ES UN LLAMADO PERSONAL A SEGUIR AL SEÑOR DE TODO CORAZÓN. NO ES POSIBLE TRANSIGIR CON LA FALSEDAD”.

Esta imagen también se refuerza al final del capítulo, porque en Apocalipsis 14:14 nos encontramos con el Hijo del Hombre, quien viene a juzgar la Tierra. El centro mismo del tercer mensaje es el Cordero (vers. 10). El Cordero y sus seguidores son importantes el uno para el otro. Juan ve al Cordero acompañado por aquellos que fueron fieles en proclamar el mensaje de los tres ángeles y tuvieron una relación íntima con el Señor mientras predicaban y esperaban su segunda venida. El apóstol enfatiza esta imagen al usar términos clave tales como “vi” (vers. 6), “el Cordero” (vers. 10), “adorar” (vers. 7, 9, 11), “morir en el Señor” (vers. 13). El tema es claro: ver al Cordero; vivir y morir en el Señor.

Conclusión

El mensaje principal del libro de Apocalipsis no son las bestias, las marcas ni los números 12, 1260, 666 y 144.000. El mensaje principal del Apocalipsis es seguir al Cordero.

Poco después del Congreso de la Asociación General de Mineápolis, en 1888, Elena de White declaró: “Varias personas me han escrito preguntando si el mensaje de la justificación por la fe es el mensaje del tercer ángel, y les he respondido: ‘Es ciertamente el mensaje del tercer ángel’ ”. Cuando llevamos a los demás a dejar de mirarnos a nosotros y de mirarse a sí mismos, cuando les enseñamos a afrontar sus miedos confiando en el Señor, estamos haciendo lo que hizo Juan el Bautista: dirigir a la gente hacia el Cordero de Dios (Juan 1:29, 36).

Elena de White escribió de forma esclarecedora sobre nuestra tarea de proclamar el mensaje de los tres ángeles, es decir, un mensaje de esperanza, fe y amor. “Ninguna otra obra puede ser comparada con esta” en su importancia, “y nada debe desviar nuestra atención de ella”. Al hacerla, confirmamos que estamos al servicio del Todopoderoso, y que compartimos su orden de prioridades.

Su misión es nuestra misión, y nosotros somos sus mensajeros.

JIŘÍ MOSKALA, Doctor en Teología, es decano y profesor de Teología del Antiguo Testamento en el Seminario Teológico Adventista del Séptimo Día de la Universidad Andrews, en Berrien Springs, Michigan, Estados Unidos.

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