Claves para tener dulces sueños.

De acuerdo con un estudio realizado sobre un universo de 2 mil mujeres casadas, con una edad promedio de 46 años, un matrimonio feliz sería la clave del buen descanso. Por el contrario, entre aquellas mujeres que no tenían una buena relación matrimonial, la posibilidad de lograr un buen descanso era un 10 % menor.

Los investigadores manejaron la hipótesis de que las peleas conyugales afectan la calidad del sueño, ya que llevan a pasar malas noches y malestares a la mañana, lo que afecta el humor y la relación de pareja. Las parejas que hablan de sus pensamientos y sus sentimientos personales con su pareja experimentan una mejor calidad de sueño. Compartir sentimientos de manera abierta y honesta es un sello distintivo de una relación saludable.

La principal conclusión del estudio dirigido por la doctora Wendy Troxel, psicóloga de la Universidad de Pittsburg, en los Estados Unidos –y autora del libro Sharing the Covers. Every Couple’s Guide to Better Sleep [Compartiendo las cobijas. La guía para dormir mejor, para todas las parejas]–, fue la siguiente: “Las mujeres que son felices en su matrimonio, es decir, aquellas que se llevan bien con sus maridos y tienen una vida de pareja armónica, tienden a dormir más y lograr un mejor descanso”. Asimismo, Troxel comentó más sobre el estudio: “El matrimonio puede ser bueno para el sueño, si es feliz. Ahora, si la mujer se siente infeliz en su relación de pareja, eso puede volverse en contra y convertirse en un factor negativo”.

Para conocer más sobre los trastornos del sueño y las consecuencias negativas del mal dormir, la publicación Pro Salud News dialogó con la doctora Margarita Susana Blanco, jefa de la sección de Neurofisiología Clínica y Medicina del Sueño del Centro Neurológico del Hospital Francés de Buenos Aires. Ella explicó: “La somnolencia y el insomnio son trastornos provocados por problemas, angustias y desórdenes de los hábitos y los horarios; y a su vez generan cambios de humor que no pueden ser solucionados simplemente recetando una pastilla”.

Al considerar los factores que pueden determinar la relación entre el buen descanso y la felicidad de la vida de pareja, la investigadora indicó: “Por supuesto que cuando una persona (ya sea mujer u hombre) no descansa bien está más irritable, se siente frustrada y su tolerancia es menor. Por eso creemos que el estado de ánimo –que está alterado– puede afectar un matrimonio”. También reconoció la relación causa-efecto inversa: “Si una mujer no se lleva bien con su pareja e intenta de todas formas continuar durmiendo al lado de su marido, es probable que no consiga hacerlo de forma placentera”.

La Dra. Wendy Troxel, internacionalmente reconocida por su trabajo sobre el sueño en parejas y cómo este afecta la salud, ha agregado otros datos interesantes sobre los beneficios de la vida matrimonial en el sueño nocturno: “Aunque dormimos más profundamente si dormimos solos, preferimos dormir con alguien, lo que sugiere una necesidad humana fundamental de apego durante la noche. En ese sentido, dormir abrazados, como parte de la dinámica diaria en una relación de pareja, contribuye al bienestar mental y físico. Baja los niveles de cortisol (la hormona de estrés); reduce las citosinas, causantes de inflamaciones; y aumenta la oxitocina (la hormona del amor)”. “Las mujeres en relaciones matrimoniales largas y estables se duermen más rápido y se despiertan menos cuando duermen con su pareja; disfrutan dormir con un hombre al lado y les da sensación de seguridad”, explica la psicóloga.

Se ha dicho que el amarre de los brazos, en el abrazo, es una manera única de comunicar apoyo, comprensión, admiración y respeto. Habría que agregar que también transmite tranquilidad y mejora el sueño. Por lo tanto, abrazarse al dormir debe ser considerado un factor primordial en una relación de pareja duradera y estable.

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