Cuatro formas de arruinar tu relación amorosa.

En este mes en que se celebra el Día de los Enamorados, quiero que tengamos en cuenta que vivir en una cultura mediática hace que diferentes plataformas (como YouTube, Facebook, Instagram o WhatsApp, entre otras) influyan sobre nuestras relaciones de pareja. Por eso, depende de nosotros aprender a gestionar esa influencia de manera positiva, a fin de que estas nuevas tecnologías no terminen arruinando nuestra relación. 

Considera estos cuatro peligros: 

1-Cuando te absorben todo el tiempo

En muchas relaciones, el tiempo dedicado a las redes sociales es motivo de frecuentes demandas y discusiones. Muchas veces, durante ese momento en que deberíamos estar compartiendo con la persona que amamos estamos aferrados al celular. Con esta actitud, lo que hacemos es decirle a nuestra pareja: “Para mí, esto es más importante que estar contigo”. Entonces, debemos recordar lo que ya dijo el sabio Salomón en Eclesiastés 3:1: “Todo tiene su tiempo”. Busca estar presente y disfrutar los momentos con la persona que amas, recordando que cantidad no es lo mismo que calidad.

2-Cuando caes en la sobreexposición

Si no sabemos manejar nuestra exposición en las redes sociales, corremos el riesgo de hacer pública nuestra vida privada y vivir solo para la aprobación de los demás. De este modo, es necesario fijar límites consensuados que nos permitan disfrutar el momento, en lugar de disfrutar la respuesta de los demás hacia ese momento. Aprovecha las comidas para conversar y ver cómo le fue en el día a la otra persona; deja el celular fuera de la habitación o distante de la cama cuando van a descansar como matrimonio; déjalo en casa si salen a pasear o a caminar. Busca crear momentos que solo tú y la otra persona puedan recordar riéndose, sin necesitar estar mostrando toda su vida a los demás y dependiendo de su aprobación.

3-Cuando solo te comparas y aparentas 

Jeremías 17:9 dice que nuestro corazón es engañoso y puede caer en dos actitudes tóxicas. La primera es que, al estar expuestos en las redes sociales, siempre estamos viendo qué hacen otras parejas, qué se regalan, adónde van o cómo se tratan. Advertencia: si no controlamos esto, caemos en el riesgo de comparar su relación con la nuestra; siendo esto injusto porque son dos personas totalmente diferentes, con contextos, circunstancias e historias diferentes. Esto lleva a la segunda actitud: como no tengo eso que el resto tiene y que yo quisiera tener, aparento una realidad ficticia para llenar mi inseguridad y aumentar mi autoestima con los comentarios de los demás. Y ambas son dañinas. 

Lo mejor y más sabio es: concéntrate en el crecimiento de tu relación de pareja, y que el único aplauso que busques sea el de Dios.

4-Cuando te enojas sin preguntar

Al entrar en una relación de pareja, los límites cambian. De esta manera, el tipo de conversaciones, de información y de relaciones con los demás tiene que adaptarse. Y eso es algo que se conversa con la pareja para que juntos decidan cómo gestionarlo, ya que esperar que el otro actúe como nosotros queremos, sin haber dialogado y basándote en suposiciones, te llevará directo a la frustración. 

Por ejemplo, si vemos que nuestra pareja coloca un comentario en las redes que, a nuestro parecer, está fuera de lugar, o una imagen que no nos gusta, no vayamos directo a la discusión, sino abramos la opción del diálogo. Esto hará que la relación sea más saludable y se eviten malentendidos sin sentido, porque hay comunicación.

Es mi deseo y oración que, en este mes del amor, comiences a pasar tiempo de calidad con tu pareja, a disfrutar tu intimidad, a no caer en la trampa de la comparación o de aparentar. Y que el diálogo sincero sea el eje en cada interacción. 

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