Intentando huir de la dura realidad, solemos recurrir a sustancias o hábitos nocivos para nuestra salud. ¿Qué hacer al respecto? 

Se dice que en tiempos de pandemia surge lo mejor y lo peor de las personas. Podemos discutir sobre la veracidad de esta frase, pero es sabido que la pandemia alteró nuestra realidad y cada uno la enfrenta de una manera distinta. 

Hay personas que, en su ansiedad, se han refugiado en consumir más bebidas alcohólicas o tabaco. Esto no es solo algo que ocurre ahora. En catástrofes anteriores se observó cómo aumentaba el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas en personas que habían vivido esas circunstancias.1 Sabemos que estas drogas alteran el sistema inmunitario lo que aumenta las complicaciones al infectarse con coronavirus, y puede ser una decisión de vida o muerte dejarlas. 

Frente a esta realidad, ¿cómo nos comportamos nosotros como miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día? Podemos pensar que, gracias a los principios de salud que tenemos, esto no es algo que nos afecta. También podemos observar a nuestro vecino o familiar que, frente a esta situación, se ha aferrado más al alcohol o al tabaco, y aprovechar esta oportunidad para acercarnos, con una preocupación sincera, y ser instrumentos de Dios para cambiar su salud física y espiritual. Hay que tener en cuenta que la persona no está orgullosa de su adicción, y un comentario negativo de nuestra parte puede ser la excusa para cerrar todo diálogo futuro. 

Todo tiene su tiempo

Por otro lado, muchos se apresuran a sugerir cambios en el estilo de vida. Es más valioso, en primer lugar, dedicar un tiempo a escuchar y conocer qué es lo que más le preocupa a la persona afectada. Podemos llevarnos grandes sorpresas, y descubrir que el problema más grande que tiene esa persona no es su adicción; que tal vez sea solo la punta visible de un iceberg. 

La mayoría de las personas han aumentado el consumo porque la pandemia les produce más ansiedad. Podemos recomendar con mucho respeto hacer un “Plan de 5 días para dejar de fumar”, pero, aun si quiere o no quiere dejar de fumar o evitar el alcohol, es nuestra oportunidad para hablar sobre la realidad actual, que es lo que más preocupa. Aquí es donde puede ser de gran ayuda contar cómo hacemos nosotros para enfrentar la ansiedad. 

Esto nos lleva a un problema, porque al ser obedientes a los consejos de salud adventistas no fumamos ni tomamos alcohol. Pero, como seres humanos, no estamos exentos de la ansiedad o la angustia que genera el contexto actual. Quizá no consumamos las sustancias que consumen otros, pero puede ser que estemos demasiado arraigados a Internet, las redes sociales, y todo lo que nos muestre algo de información sobre la pandemia, sus peligros y su posible finalización. Esa saturación de información, también llamada “infoxicación”, aumenta nuestra ansiedad, lo que altera el sistema inmunitario y lleva a nuestro cuerpo a ser más vulnerable frente al virus. 

Este es el momento de volver a las bases: a los ocho remedios naturales que directa e indirectamente actúan sobre nuestra salud mental y sobre la ansiedad. Ellos son útiles para enfrentar las amenazas externas (reales o virtuales) que afectan nuestra salud y nuestra relación con Dios. 

Se nos abre así un concepto distinto de la palabra “temperancia”, que no solo tiene que ver con evitar lo que nos hace daño sino también con buscar lo que ayuda a equilibrar nuestra salud física y mental. En esa búsqueda, podemos hablar con nuestro prójimo, no pensando en las diferencias sino viéndolo como un compañero de batalla, un igual. Tal vez podamos salir a caminar, o disfrutar los rayos del sol juntos, ya que todos estamos en la lucha en esta pandemia contra el virus y contra el pecado. 

Cristo nos dio consejos sobre salud, como Creador, y es quien nos da la victoria y nos invita a compartir este mensaje maravilloso de salud y salvación.


Referencia:

1. R. Adams, J. Boscarino, “Stress and Well-Being in the Aftermath of the World Trade Center Attack: the Continuing Effects of a Communitywide Disaster«, en Journal of Community Psychology, Nov. de 2014.

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