Un repaso sobre las implicaciones de creer en un arrebatamiento oculto. 

Diversos grupos religiosos afirman que la segunda venida de Cristo será un evento que se produce en dos etapas. En la primera, los creyentes serán “arrebatados” secretamente (lo llaman “rapto secreto”); desaparecerán súbitamente, para “recibir al Señor en el aire” (citan 1 Tes. 4:16, 17). En la segunda, que se produce luego de siete años, Cristo volverá en forma visible para establecer en la Tierra un reino de mil años. 

Presuposiciones del rapto

Por razones de espacio, solo estudiaremos dos de las suposiciones más importantes.

1-Distinción entre Israel y la iglesia. Los defensores de esta teoría sostienen que Israel y la iglesia son dos pueblos separados que no deben confundirse. Consideran que el plan divino para Israel fue interrumpido cuando este rechazó a Cristo, de modo que Dios tuvo que llamar a la iglesia como instrumento de salvación, lo que abrió un paréntesis en la historia de Israel. Para que este paréntesis se cierre, la iglesia debe ser arrebatada.

No obstante, en el Nuevo Testamento no existe distinción entre Israel y la iglesia, con planes diferentes para cada uno. Cuando el Israel natural rechazó al Mesías, Dios levantó a la iglesia como un único pueblo, integrado por judíos y extranjeros que han creído en Jesús (Efe. 2:11-16).  Es a este pueblo, compuesto por judíos y extranjeros, al que Pablo denomina “el Israel de Dios” (Gál. 6:16).

2-Una brecha en las setenta semanas de Daniel 9:24 al 27. De acuerdo con este punto de vista, las 69 semanas se extienden desde el siglo V a.C. hasta la entrada triunfal de Cristo a Jerusalén, o hasta su crucifixión. Cuando Israel rechazó al Mesías, empezó la era de la iglesia. Cuando la iglesia sea arrebatada secretamente, la última semana de siete años se reanudará. Durante esa última semana, el Templo de Jerusalén será reconstruido, y también aparecerá el anticristo, quien perseguirá a los judíos, y causará una tribulación de tres años y medio. 

Sin embargo, no existe ninguna razón para romper la unidad de las setenta semanas. Las acciones mencionadas en el versículo 24 están relacionadas con la obra de Jesús como Mesías. Luego, usando un paralelismo entre los versos 25 al 27, se observa que existe un entramado indisoluble en la sección:

A1: Mesías (vers. 25a)
B1: Jerusalén (vers. 25b)

A2: Mesías (vers. 26a)
B2: Jerusalén (vers. 26b)

A3: Mesías (implícito por el contexto; vers. 27a)
B3: Jerusalén (vers. 27b).

De todo esto, es evidente que (1) solo se pueden separar estos versos si se rompe la estructura de la sección, lo cual es un error; y (2) no hay ninguna evidencia de algún anticristo; el protagonista de este contexto es Jesús como Mesías.

Un único evento

Se ha argumentado que 1 Tesalonicenses 4:13 al 18 describe el “rapto secreto” de la iglesia, mientras que Mateo 24:30 describe la experiencia de Israel luego de que hayan transcurrido los siete años después del rapto. No es así, ya que ambos pasajes se refieren al mismo acontecimiento: la venida de Cristo. Esto se confirma con el uso de la palabra griega parousía en ambas secciones (Mat. 24:3, 37, 39; 1 Tes. 4:15). La venida de Jesús, el toque de trompeta y el traslado de los justos al encuentro con Cristo son evidencias que indican que Mateo 24:30 y 31 es un pasaje paralelo a 1 Tesalonicenses 4:15 al 17.

La expresión “como ladrón en la noche” (1 Tes. 5:1-3; 2 Ped. 3:10) solo enfatiza la manera sorpresiva en que Cristo volverá (Luc. 12:39, 40). Por otro lado, la declaración de que “uno será tomado, y el otro dejado” (Mat. 24:39, 40) es una forma de referirse a los dos grupos que habrá en el día final: los salvos y los perdidos. 

En síntesis, no hay fundamento para un rapto secreto, ni una Venida en dos etapas. Cuando Cristo vuelva, “todo ojo lo verá” (Apoc. 1:7; Mat. 24:23-27), e incluso también será tan audible (Mat. 24:31) que hasta los muertos que creyeron resucitarán (1 Tes. 4:16; 1 Cor. 15:52). ¡Debemos prepararnos para este gran acontecimiento! 

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