¿Por qué son vistos como un estigma por los cristianos?

Por mucho tiempo, los trastornos mentales han generado incomodidad e inquietud, tanto para quienes están sufriendo por ellos como para las personas cercanas al que sufre. La mente está compuesta por aspectos cognitivos, emocionales y espirituales que se combinan y hacen de nosotros personas únicas. Cuando algún aspecto de nuestra mente no funciona adecuadamente, afecta la percepción que la persona tiene del mundo y su capacidad para funcionar normalmente.

Los trastornos mentales son causados por múltiples factores contribuyentes que convergen, como la herencia, estresores ambientales, un estilo de vida poco saludable (dieta poco saludable, estilo de vida sedentario, falta de sueño, uso de alcohol y uso de drogas ilícitas), y otras causas desconocidas.

Una deficiencia espiritual en nuestra relación con Dios no es la única causa posible de trastornos mentales, como algunos creyentes han conjeturado. Estos trastornos tienen sus orígenes en múltiples causas, como por ejemplo la biología, con deficiencias neuroquímicas y cambios estructurales, que se vuelven más prominentes cuando se demora en buscar tratamiento, así como factores traumáticos generalmente sucedidos en la infancia o patrones de pensamiento erróneos aprendidos e incorporados a lo largo de la vida. Hacer un diagnóstico y un tratamiento tempranos del trastorno mental minimiza el deterioro funcional, mejora la respuesta al tratamiento y, a largo plazo, la capacidad de alcanzar y permanecer en remisión.

Cualquier cosa que impacte sobre la seguridad de la persona o quienes la rodean son indicadores de que se necesita la intervención y el tratamiento profesional inmediatos. Algunos ejemplos de estos indicadores son la obsesión con la muerte, declaraciones suicidas, violencia o amenazas de muerte a otras personas. Es crucial nunca ignorar estos comportamientos y declaraciones, que deben ser una señal de alarma. Estos son gritos en pedido de auxilio, y tú podrías ser la única persona que pueda iniciar una intervención y prevenir una tragedia.

La conexión entre cuerpo y mente es muy estrecha, y cualquier cosa que promueva la salud del cuerpo mejora la resiliencia de la mente. ¿Cuál es el tratamiento óptimo para un trastorno mental? Un enfoque integral de la persona aborda la salud emocional, espiritual y física.

Los enfoques terapéuticos comprobados, que enseñan a la persona a hacer un cortocircuito en los patrones de pensamiento enfermizos y a fortalecer los mecanismos de afrontamiento, son beneficiosos para optimizar la salud emocional. Elena de White nos da la receta de la salud en El ministerio de curación, capítulo 8: “El aire puro, el sol, la abstinencia, el descanso, el ejercicio, un régimen alimentario conveniente, el agua y la confianza en el poder divino son los remedios verdaderos”. RA


Jill Carlson es médica graduada de la Universidad de Loma Linda. Hizo su especialidad en Psiquiatría en la Universidad Johns Hopkins, en Maryland, Estados Unidos.

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