“Es fruto una conspiración de los multimillonarios (Soros, Gates, etc.), junto con la ONU y los grandes organismos mundiales multilaterales”.
“Fue creado en un laboratorio por el Gobierno chino”.
“Fue creado en un laboratorio por el Gobierno estadounidense”.
“Fue creado por… (coloque aquí el nombre de la persona u organismo que quiera”.
“Surgió por comer murciélagos”.

Sí, existen decenas de opiniones acerca del origen de la COVID-19, que van desde las más inverosímiles hasta las más incomprobables, fruto de mentes que ven en todos los sucesos mundiales una conspiración. Pero, así como hay tantas y tan diversas teorías acerca de su origen, en la misma magnitud hay diferentes opiniones con respecto a su significado profético:

“Es una de las siete plagas del Apocalipsis”.
“Es una señal para abandonar las ciudades e ir al campo”.
“Son las pestilencias de las que habló Jesús en su sermón profético”.
“No es nada, esta enfermedad pasará y todo será igual”.

Más allá de que podamos descubrir cuál es el origen de esta enfermedad que ha tomado dimensiones mundiales, hay algunas cosas que, después de cuatro meses de su aparición, parecen ser claras:

Marcará la transición de una época. Esta no es una enfermedad más. Su impacto en la economía, la sociedad y las demás actividades humanas ya es comparada por muchos pensadores con los eventos del 11 de septiembre de 2001; incluso muchos piensan que tendrá todavía un mayor impacto.

Está funcionando como un globo de ensayo* profético. Las primeras dos décadas de este siglo vieron un increíble avance tecnológico, un consumismo sin precedentes, un globalismo que permitía transitar sin problemas de una punta del mundo a la otra y una posmodernidad que toleraba todas las posturas y creencias.

En este contexto de relativa paz y tranquilidad, muchos creían improbable un escenario profético tal como está retratado en Apocalipsis 13, donde se prohíben libertades como comprar y vender e incluso surgen restricciones severas con motivos religiosos. Lo que está sucediendo a causa de la pandemia (restricciones severas de tránsito; imposibilidad de reunirse en las iglesias; prohibiciones comerciales, económicas y productivas; incluso se ha llegado a hablar de un “pasaporte sanitario” que restringe libertades) es una especie de globo de ensayo que nos permite ver los mecanismos por los que podrían cumplirse los eventos proféticos de Apocalipsis 13.

Se trata de una oportunidad de consagración personal. Lo que sí es seguro es que esta es una oportunidad más que nos brinda Dios de consagrarnos espiritualmente (de manera personal, familiar y colectiva como iglesia) y prepararnos para los tiempos difíciles que se avecinan. Los eventos finales serán todavía más rápidos que los desatados por esta pandemia, y puede ser tarde si no reaccionamos ahora. El momento de salvación es hoy.

Nos brinda oportunidades de servicio. Esta crisis está afectando física, psicológica y económicamente a las personas. Es momento de reflejar la empatía y el amor de Cristo por los que sufren. Compartir alimentos, ayuda económica o una palabra de aliento marcará la diferencia en la vida de muchas personas que los necesitan.

Se trata de una oportunidad de testificación. El Remanente surge con una misión muy clara, delineada en Apocalipsis 14. Porque los tres mensajes angélicos son la respuesta del Remanente frente a los ataques del dragón. Ante momentos de crisis así, las personas en general agudizan su sensibilidad religiosa, y esto abre una oportunidad sin parangón para proclamar la verdad del evangelio eterno, la llegada del Juicio y la esperanza del pronto regreso de Jesús.

Si no eres tú, ¿quién lo hará? Si no es ahora, ¿cuándo será el momento oportuno? RA


Referencias:

* “Se dice en política que alguien lanza ‘un globo de ensayo’ cuando hace pública una idea, propuesta, proyecto o tesis para ver qué reacciones suscita en la sociedad o en un determinado sector de ella” (Rodrigo Borja, “Globo de ensayo”, Enciclopedia de la política, Disponible aquí).

Sobre el Autor

Pastor y Magíster en Teología (está culminando sus estudios doctorales) desempeña su ministerio en la ACES desde 2001. Autor de "Versiones de la Biblia", es Jefe de Redacción y director de la Revista Adventista desde 2010. Está casado con Claudia y tiene dos hijos: Gabriel y Julieta.

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