¿Cuán cerca estamos del fin del mundo? Eso dependerá, claramente, de a quién le preguntemos. En el caso de los representantes del Boletín de Científicos Atómicos de la Universidad de Chicago, el tiempo que nos separa del fin del mundo ya no se mide en horas, y ni siquiera minutos. Para ellos, el fin está a 100 segundos de distancia.

Aclaremos: se trata de segundos “simbólicos”.

El Reloj del Apocalipsis, (en inglés, Doomsday Clock, también llamado Reloj del Juicio Final) es un reloj simbólico, mantenido desde 1947 por la junta directiva del Bulletin of the Atomic Scientists (Boletín de Científicos Atómicos) de la Universidad de Chicago, Estados Unidos, que usa la analogía de como si la especie humana estuviera siempre “a minutos de la medianoche”, donde la medianoche representa la “destrucción total y catastrófica” de la humanidad. Originalmente, la analogía representaba la amenaza de guerra nuclear global, pero desde hace algún tiempo incluye cambios climáticos, y todo nuevo desarrollo en las ciencias y la nanotecnología que pudiera infligir algún daño irreparable.

A fines de enero, el Boletín de Científicos Atómicos, que elabora un balance de las amenazas planteadas por la guerra nuclear y el cambio climático cada año, movió el Reloj del Juicio Final a 100 segundos antes de la medianoche. Ahora están midiendo cuán cerca está el mundo de la catástrofe en segundos, no horas ni incluso minutos. Es lo más cercano al Día del Juicio Final que hemos estado desde que se creó el reloj en 1947.

El Boletín de Científicos Atómicos, que fue fundado por aquellos que trabajaron en el Proyecto Manhattan durante la Segunda Guerra Mundial, y ahora incluye a trece premios Nobel en la junta, emitió una declaración el jueves 23 de enero que decía: “La humanidad continúa enfrentando dos peligros simultáneos (Guerra nuclear y cambio climático), que se ven agravados por un multiplicador de amenazas como lo es la guerra de información habilitada por el ciberespacio, que socava la capacidad de respuesta de la sociedad. La situación de seguridad internacional es grave, no solo porque existen estas amenazas, sino porque los líderes mundiales han permitido que la infraestructura política para gestionarlos se erosione”.[1]

“(Estamos) advirtiendo explícitamente a los líderes y ciudadanos de todo el mundo que la actual situación de seguridad internacional es más peligrosa que nunca, incluso que en el apogeo de la Guerra Fría”, detallaron los científicos.

Es probable que, desde un punto de vista bíblico, el fin no se desarrolle exactamente como estos científicos lo están previendo, pero lo interesante es que están percibiendo las señales del ámbito de la naturaleza y del ámbito social y geopolítico que nos dicen que nos estamos acercando al fin. Están viendo las “señales de la higuera” (Mat. 24:32, 33), mientras que los cristianos (y a veces los mismos adventistas) parecen estar ciegos, viviendo en una burbuja de paz y comodidad.

Específicamente, las señales pueden variar, pero el principio detrás de las señales se mantiene: agitación por causa de los desastres naturales, el aumento de la maldad, que genera guerras y rumores de guerra; todos, indicadores de que el Espíritu Santo tiene poco lugar para trabajar en la conciencia de las personas, y se va retirando por la simple razón de que ya no puede cumplir su misión.

Sí, las agujas siguen girando, y este mundo se dirige inexorablemente hacia el fin. Mientras tanto, es momento de ponernos de pie y levantar la mirada, “¡porque la salvación está cerca!” (Luc. 21:28, NTV).


[1] “Why the world is closer than ever to Doomsday”, CNN, https://edition.cnn.com/2020/01/24/opinions/doomsday-clock-emergency-moon-robinson-brown-perry (consultado el 19 de febrero de 2020).

Sobre El Autor

Marcos Blanco

Pastor y Magíster en Teología (está culminando sus estudios doctorales) desempeña su ministerio en la ACES desde 2001. Autor de "Versiones de la Biblia", es Jefe de Redacción y director de la Revista Adventista desde 2010. Está casado con Claudia y tiene dos hijos: Gabriel y Julieta.

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