Daniel 11 es uno de los capítulos menos comentados de este fascinante libro. Esto se debe, en parte, al lenguaje usado en él, que parece describir una serie de eventos que no están conectados con el tiempo del fin. No hay tampoco imágenes de bestias que representen reinos, como ocurre en Daniel 7 y 8. Sin embargo, para interpretar este capítulo, es necesario descubrir ciertos elementos guiadores que permitan comprender sus lineamientos generales, para así poder entender sus detalles. En otras palabras, se debe ir de lo conocido a lo desconocido. En tal sentido, existen al menos cuatro elementos que deben definirse, para luego establecer fundamentos para una interpretación adecuada de Daniel 11.

Primero, el capítulo 11 de Daniel es la continuación de un diálogo anterior, y no una nueva sección separada de Daniel 10. Aparentemente, Daniel 11:1 hace mención a otro período histórico como el punto de partida, a saber, el primer año de Darío. Sin embargo, una lectura cuidadosa del texto permite determinar que Daniel 11:1 debe conectarse directamente con los versículos anteriores. Daniel 11:1 dice: “También yo en el primer año de Darío, el medo, estuve para animarlo y fortalecerlo”. ¿Quién es el interlocutor? Si el libro fue escrito por Daniel, esta primera persona debería ser el profeta. De ser así, el versículo 2 tendría un serio problema: “Ahora yo te mostraré”; ¿Daniel es el que va a mostrar lo que sucederá? Evidentemente, Daniel no es quien habla sino el ángel del capítulo anterior (Dan. 10:20). Esto muestra que Daniel 11 es la continuación de Daniel 10.

Segundo, considerando el punto anterior, Daniel 11 está conectado con el tiempo del fin. Según Daniel 10:14, el ángel Gabriel vino para mostrar al profeta lo que sucedería   “en los últimos días”. Esta expresión se utiliza en otras partes de la Biblia y apunta al establecimiento del Reino de Dios. En Génesis 49:1 se declara lo que pasará en los últimos días (beajarit haiamim), y se hace referencia a la venida de Siloh como una alusión mesiánica (vers. 10).1 Del mismo modo, en Isaías 2:2 se habla del “final de los tiempos”; mientras en Miqueas 4:1, sobre los “postreros tiempos”. En ambos casos, se usa la misma expresión: beajarit haiamim. Estos dos pasajes son paralelos y anuncian el tiempo cuando las naciones vendrán a adorar a Jehová en Jerusalén, una referencia al Reino universal de Dios en la Tierra luego de un juicio (Isa. 2:2-5; Miq. 4:1-4).

Tercero, la visión que inicia en el capítulo 10 de Daniel comienza describiendo lo que está sucediendo con el Imperio Persa (vers. 13) y lo que sucederá con Persia (vers. 20, 21). Los primeros versículos de Daniel 11 hacen también mención del Imperio Persa, que aún continuará por un tiempo, al menos, cuatro reyes más (Dan. 11:2). El profeta, como puede notarse, parte de los días en los que está viviendo, a saber, el tercer año de Ciro, rey de Persia (Dan. 10:1). Entonces, Daniel 11:3 anuncia la aparición de un rey poderoso cuyo poder se divide en cuatro (Dan. 11:3, 4). Daniel 11 no menciona de forma explícita quién es este poder, pero se debe tener en cuenta que esta escena no es nueva en el libro de Daniel. Existe un reino que se divide en cuatro (Dan. 7:6; 8:5-8) y es identificado en forma explícita con el Imperio Griego (Dan. 8:21, 22). Además de esto, se debe tener en cuenta que Daniel 10:20 ya hace referencia a que el rey de Grecia vendría en el futuro.

Cuarto, Daniel 12 es la continuación de la visión, pues inicia con una frase que indica continuación: “En aquel tiempo” (vers. 1). Esta expresión exige ver, al menos, los últimos versículos del capítulo anterior. En tal sentido, Daniel 11:40 al 45 menciona un conflicto entre dos reyes, el rey del norte y el rey del sur, que luchan en torno a la “tierra gloriosa” (vers. 41) y “el monte glorioso y santo” (vers. 45). Estas expresiones son referencias a Jerusalén y al Santuario. Entonces, el rey del norte ataca “el monte glorioso y santo”, y tiene un final inesperado, pues se declara que, a pesar de que sitia al pueblo de Dios, “llegará a su fin, y no tendrá quien lo ayude” (vers. 45). Esta descripción es similar a la hecha por Daniel 7:25, donde el cuerno pequeño ataca al pueblo de Dios, y también el cuerno pequeño se engrandece y echa por tierra el Santuario celestial (Dan. 8:11). Tanto Daniel 7 como Daniel 8 definen que este poder representado por el cuerno pequeño es finalmente “quebrado, aunque no por mano humana” (Dan. 8:25; 7:26). Más aún, Daniel 12:1 anuncia la liberación del pueblo de Dios, lo cual también es similar a lo que sucede con la caída del cuerno pequeño en Daniel 7:27.

En conclusión, con estos cuatro elementos básicos, se puede notar que la misma sucesión de reinos descrita en Daniel 2, 7 y 8  es evidente en Daniel 10 al 12. En términos generales, los reinos mencionados en esta última visión son Medopersia, Grecia y Roma. Considerando el cumplimiento de Daniel 7 y 8, Daniel 12:1 estaría pronto a suceder. Veremos otros detalles de Daniel 11 en el siguiente artículo.

Esperamos la pronta manifestación de Miguel en favor de su pueblo, de nosotros. ¡Maranatha! RA


Referencias

1 John Phillips, Exploring Genesis: An Expository Commentary, The John Phillips Commentary Series (Grand Rapids: Kregel, 1980), p. 365.

Deja un comentario: