En medio de tanta confusión y pensamientos errados, la Biblia es clara acerca de lo que sucede con el ser humano cuando muere.

Muchas confesiones cristianas enseñan que el ser humano fue creado por Dios con una entidad espiritual denominada “alma”, la cual es inmortal. Según ellos, cuando el ser humano muere, el alma abandona el cuerpo y, dependiendo de la conducta que se tuvo en vida, va inmediatamente al cielo o al infierno. ¿Es esto bíblico? ¿Tenemos un alma inmortal?

El alma en la Biblia

Cuando Dios creó al hombre, tomó polvo de la tierra y le sopló aliento de vida, lo que dio como resultado un ser viviente, o alma viviente (Gén. 2:7). El texto no dice que Dios infundió un “alma viviente”, sino el “aliento de vida”. Esto se refiere a la energía que activó la existencia. Es la unión del polvo más este aliento lo que trajo a la existencia el alma, o ser viviente. Por lo tanto, en su sentido más básico, el alma no es un ser espiritual sino el ser vivo mismo. De hecho, las palabras que las versiones antiguas traducían “alma” también se usan para referirse a los animales como seres vivos (Gén. 1:20, 21, 24; 9:10; Apoc. 8:9; 16:3).

Algunas veces, “alma” puede hacer alusión al ser en su totalidad o a una parte del ser (Deut. 23:24; Ecl. 6:7; Gén. 9:4, 5; Éxo. 21:23); pero deberá notarse que nunca se usa para hablar de algo que sobreviva a la muerte. Por ejemplo, estos términos se pueden traducir como “personas” (Gén. 14:21; 17:14; Hech. 2:41; 7:14). Según la Biblia, el “alma” puede comer (Lev. 7:20), tiene sangre (Jer. 2:34) y tiene sed (Prov. 25:25).

Pero, esto no es todo. Existen pasajes en los que literalmente se muestra que el “alma” muere o tiene este potencial: puede ser estrangulada (Job 7:15); muere por espada (Jos. 11:11); otros pueden matarla (Hech. 3:23), e incluso, puede ir al sepulcro (Job 33:18; Sal. 30:3).

Textos interpretados incorrectamente

A pesar de lo expuesto anteriormente, algunos insisten en que la Biblia enseña que el alma puede sobrevivir a la muerte, y citan los siguientes pasajes. Veamos:

  1. ¿Vuelve el alma? En 1 Reyes 17:21 y 22, se le pidió a Dios que hiciera “volver el alma” de un niño muerto, y luego dice que “el alma volvió”. Pero esto no refiere a un alma inmortal; es un asunto de traducción, pues la palabra néfesh, que aquí se ha traducido “alma”, puede traducirse “vida” (ver, por ej., la Nueva Versión Internacional).
  2. El alma ¿no muere? En Mateo 10:28, se dice que los hombres solo pueden matar el “cuerpo”, pero no el “alma”. Aquí, la palabra griega psujé se podría traducir como “vida”. Cristo está diciendo que no temamos a los que solo matan el cuerpo pero no pueden quitarnos la verdadera “vida”, la vida eterna para los que creen en él. Solo Dios puede destruir el cuerpo y toda perspectiva de vida eterna, si nos rebelamos. El texto paralelo de Lucas 12:4 y 5 apoya esta explicación.
  3. ¿Almas de mártires? En Apocalipsis 6:9 y 10, Juan ve “almas” de mártires pidiendo justicia. Se debe recordar que Apocalipsis es un libro simbólico, y estos versículos son un ejemplo de esto. ¿Qué significa este símbolo? En el Antiguo Testamento, la sangre de los sacrificios era derramada al pie del altar (Lev. 4:7). Según Levítico 17:11, “la néfesh [vida, alma] de la carne en la sangre está”. Así, el significado es claro: las “almas” representan la vida de los mártires, ofrecida por causa de la Palabra de Dios. Esta sangre clama simbólicamente por justicia ante Dios, tal como Génesis 4:9 y 10 menciona que lo hizo la sangre de Abel, quien fue muerto por su hermano Caín.

Como hemos visto, la Biblia no enseña la inmortalidad del alma; eso solo sería posible malinterpretando el texto. La verdadera inmortalidad será obtenida por los salvos cuando Cristo vuelva por segunda vez (1 Cor. 15:51-54).RA