Daniel 7:25 es un pasaje muy importante en el libro. Se ha dicho mucho acerca de este texto bíblico. Pero ¿qué quiso decir Daniel al referirse al “cambio de la ley”?

Daniel 7:25 describe, como se ha mencionado en otras ocasiones, las acciones del cuerno pequeño. También se ha dicho en una columna anterior que este es un poder religioso, pues sus actividades apuntan directamente a Dios y a su pueblo. De hecho, este pasaje menciona que habla palabras contra el Altísimo y persigue a los santos del Altísimo.

No solamente esto, sino además tiene la intención de cambiar los tiempos y la ley. Aparentemente, estas intenciones parecen ser propias de un poder político, ya que promulgar nuevas leyes y establecer tiempos en un Gobierno es propio de los poderes políticos desde siempre. Sin embargo, el entendimiento de la palabra “tiempos” [zmán], en este pasaje, que está junto al término “ley”, parece indicar una actividad de Dios. En términos generales, esta palabra se refiere a un período de tiempo específico.1

No obstante, Daniel 2:21 sostiene que Dios es el que cambia los tiempos [zmán], y Daniel 7:22 dice que llegará el tiempo [zmán] en que los santos heredarán el Reino. Esto lleva a considerar que, si el cuerno pequeño va contra Dios y su pueblo, ahora toma prerrogativas de Dios al intentar tanto cambiar los tiempos establecidos por Dios y su Ley como perseguir a los santos por tiempo, tiempos y medio tiempo.2

Esta realidad es evidente en la construcción del texto arameo, pues se hace uso de un paralelismo, muy común en la literatura bíblica, en que una idea es repetida y complementada con una segunda idea en forma paralela. Este fenómeno puede verse gráficamente de la siguiente manera:

a     Hablará palabras contra el Altísimo,

  b    a los santos del Altísimo quebrantará

a’     y pensará en cambiar los tiempos y la ley;

  b’   y serán entregados en sus manos hasta tiempo, tiempos y medio tiempo.3

Nota que las líneas b y b’ están orientadas a los santos del Altísimo, ya que ellos serán quebrantados y entregados por un período de tiempo, 1.260 años. Mientras tanto, en las líneas a y a’ sucede lo mismo: hay palabras contra Dios y prerrogativas tomadas en relación con gobierno de Dios.

Del mismo modo, la palabra “ley” [dat], de Daniel 7:25, es utilizada para referirse a las leyes de un gobernante o rey.4 Sin embargo, esta misma palabra también hace referencia directa y específicamente a la Ley de Dios (ver Esd. 7:26). Considerando el uso de este término y la estructura de Daniel 7:25, el cuerno pequeño tiene la intención de cambiar [raíz sh-n-h], lo cual conlleva la idea de alterar o tergiversar lo establecido, dando la idea de violentar5 la Ley de Dios, ya sea aumentando o quitando algo de ella (ver Esd. 6:11, 12; Dan. 6:15).6

Por lo tanto, la ley que se pretende cambiar es la Ley de Dios. El poder religioso que persiguió al pueblo de Dios durante los 1.260 años ha intentado tergiversar o alterar la Ley de Dios, la cual expresa el carácter divino.

Históricamente, el poder romano papal ha alterado los Diez Mandamientos, en especial aquellos en los que se expresa explícitamente la adoración a Dios. El segundo Mandamiento, escrito en Éxodo 20:4 al 6, ha sido suprimido de la Ley divina. Del mismo modo, el cuarto Mandamiento ha sido alterado o modificado, eliminando su propósito. El cuarto Mandamiento sostiene que la adoración a Dios incluye la observancia del séptimo día, sábado. Este Mandamiento no es conocido en el mundo cristiano en general, pues se ha procurado cambiarlo.

Sin embargo, la Ley de Dios no puede ser cambiada ni alterada (Sal. 119:142; Mat. 5:17; Rom. 7:12). Los principios de la Ley de Dios siguen vigentes, pues están escritos en su Palabra. En tal sentido, el pueblo de Dios, que es perseguido por mantenerse fiel a los mandamientos de Dios (Apoc. 12:17), ha sido llamado a restaurar los portillos (Isa. 58:12), al proclamar la vigencia de la Ley divina como norma de conducta, en contraposición al anticristo y sus intentos espurios por cambiar lo que no se debe ni se puede cambiar.  RA


Referencias:

1 BDB, s.v. “זְמַן”, 1.091″.

2 Ángel Manuel Rodríguez, “Daniel 7:25”, Biblical Research Institute, disponible en https://adventistbiblicalresearch.org/materials/bible-ot-texts/daniel-725.

3 Esta estructura es también propuesta por Jacques B. Doukhan, Secretos de Daniel: Sabiduría y sueños de un príncipe hebreo en el exilio (Buenos Aires, Asociación Casa Editora Sudamericana, 2007), p. 108.

4 BDB, s.v. “דָּת”, 1.089″.

5 HALOT, s.v. “שׁנה”, 5:2000″.

6 James Swanson, Dictionary of Biblical Languages with Semantic Domains: Aramaic (Old Testament), s.v. “שְׁנָה”.

Sobre El Autor

Doctor en Teología y docente de la Facultad de Teología, Universidad Peruana Unión.

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Una Respuesta

  1. carlos a ramirez

    Dios en su Palabra habla en EL Salmos 89.34 Que Dios no cambia sus estatutos despues de haberlo dado a conocer su voluntad al su pueblo ,por lo tanto el no cambia de parecer como muchos de nosotros hacemos con otras personas ; Este Salmos 89.34 »No olvidare mi pacto, Ni mudare lo que ha salido de mis labios » Es decir su palabra es inmutable ( que no puedes ser quitado o alterado )Mateo 5: 17 al 19 »Dios Nos habla en su Palabra que no podemos añadir o quitar ninguna jota y tilde hasta que todo se haya cumplido » .

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