Los seres humanos han desarrollado incontables teorías sobre cómo podría ocurrir el fin del mundo, pero no necesitamos especular: Dios nos dejó la respuesta en su Palabra.

Teorías sobre el fin del mundo

El cine les ha dado vida a las imaginaciones más fecundas y, dentro del género de la ciencia ficción, muchas películas desarrollan diversas creencias sobre cómo nuestro mundo llegará a su fin.

Algunas de esas películas muestran a los seres humanos viviendo en condiciones de guerra o sufriendo una encarnizada persecución mientras máquinas y robots buscan su extinción. Otras tratan de plasmar con terribles terremotos, inundaciones a nivel global o caídas de meteoritos que la vida en la Tierra cambiará o llegará a su fin a causa de desastres de la naturaleza. También están aquellas que, uniendo la ciencia ficción con el terror, muestran a unos pocos humanos siendo perseguidos por una multitud de zombis que tienen el único propósito de contagiar o matar a los pocos humanos “normales” que aún quedan. La imaginación de los cineastas ha llegado al extremo de mostrar el fin del mundo en manos de extraterrestres que llegan a nuestro planeta y siembran pánico y destrucción a su paso.

Sin quererlo, todas estas películas tienen puntos en común: la humanidad es azotada por una catástrofe mundial sin precedentes; toda la humanidad se une y se caen las barreras sociales que hoy la dividen; y se hacen grandes esfuerzos para mantener la civilización así como se la conoce.

Más allá del momento entretenido que se puede pasar frente a una pantalla, ninguna de esas películas muestra la verdad sobre el futuro de la humanidad como la presenta la Biblia.

El Único que tiene la respuesta

Intrigados acerca de una profecía dicha por Jesús sobre Jerusalén, y sabiendo que Jesús conocía el futuro y que podía decirles cómo sería el final de este mundo de pecado, “llegaron los discípulos y le preguntaron en privado: ¿Cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?” (Mat. 24:3). La respuesta de Jesús es, sin lugar a dudas, el único registro veraz para que toda la humanidad aguarde ese momento con tranquilidad y paz, sabiendo que la historia humana terminará por intervención divina.

La Primera Venida

Cuando el Hijo de Dios vino al mundo, lo hizo como un pequeño infante, y vivió en esta Tierra por 33 años. Nació y vivió en el humilde hogar de un carpintero, y padeció las penurias propias de los pobres de esa época. Durante su vida fue sometido a todo tipo de tentaciones y pruebas por parte de las fuerzas del mal, y triunfó sobre ellas en la cruz del Calvario, al morir sin haber transgredido la Ley de Dios.

¿Qué dice la Biblia sobre el fin del mundo?

De acuerdo con el registro bíblico, en su segunda venida Cristo vendrá como Rey del universo, en gloria y majestad. En la respuesta que Jesús les dio a los discípulos, dijo claramente: “La señal del Hijo del hombre aparecerá en el cielo, y se angustiarán todas las razas de la tierra. Verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria” (Mat. 24:30). El Rey de reyes que vendrá al mundo no vendrá solo, sino que “al sonido de la gran trompeta mandará a sus ángeles, y reunirán de los cuatro vientos a los elegidos, de un extremo al otro del cielo” (Mat. 24:31). Este tremendo espectáculo no ocurrirá en algún lugar escondido, ni tampoco hay lenguaje figurado detrás de estas declaraciones, sino que todo el mundo, incluso quienes lo condenaron, serán testigos del advenimiento de Cristo como Rey. “¡Miren que viene en las nubes! Y todos lo verán con sus propios ojos, incluso quienes lo traspasaron; y por él harán lamentación todos los pueblos de la tierra. ¡Así será! Amén” (Apoc. 1:7). ¡Qué momento solemne será estar de pie cuando Cristo vuelva! Jesús, el Hijo de Dios, regresando al mundo con la majestad divina, rodeado de luz y gloria celestial, y millones de ángeles acompañándolo a la vista de todo el mundo. ¡Qué tremendo contraste verán quienes lo llevaron a la cruz: ver convertido en Rey al Salvador del mundo! Tarde se lamentarán de las burlas, los azotes y el martirio que le prodigaron al inocente Hijo de Dios.

El fin del mundo produce angustia

En la actualidad, vemos que santos y pecadores se mueven de igual manera en el mundo. Quizá hasta se vea que quienes no creen en Dios, e incluso quienes reniegan de él, logran cierto grado de éxito; pero cuando Cristo vuelva a la Tierra, toda la humanidad quedará dividida en dos grupos, así como ocurrió en el Diluvio. Por esa razón, para quienes vivieron en pecado y decidieron ignorar las leyes de Dios, la venida de Cristo será un momento aterrador: “Los reyes de la tierra, los magnates, los jefes militares, los ricos, los poderosos, y todos los demás, esclavos y libres, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de las montañas. Todos gritaban a las montañas y a las peñas: ‘¡Caigan sobre nosotros y escóndannos de la mirada del que está sentado en el trono y de la ira del Cordero, porque ha llegado el gran día del castigo! ¿Quién podrá mantenerse en pie?’ ” (Apoc. 6:15-17). Y esto será así porque uno de los propósitos de la venida de Jesús será que él cumplirá la función de Juez de toda la Tierra: “Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensará a cada persona según lo que haya hecho” (Mat. 16:27).

El fin del mundo produce gozo

Sin embargo, el mismo evento cósmico será ocasión de gozo, alegría y triunfo para quienes vivieron haciendo la voluntad de Dios y procuraron imitar las cualidades santas del carácter de Jesús. Ese grupo verá al Hijo de Dios regresar a la Tierra y dirá: ¡Sí, este es nuestro Dios; en él confiamos, y él nos salvó! ¡Este es el Señor, en él hemos confiado; regocijémonos y alegrémonos en su salvación!” (Isa. 25:9). Este grupo victorioso se unirá a su amante Salvador para vivir con él en el paraíso preparado para todos los salvos. Serán millones que disfrutarán de la inmortalidad conquistada por Jesús en la Cruz.

“No hay lenguaje humano que pueda describir las escenas de la segunda venida del Hijo del hombre en las nubes de los cielos. Vendrá con su propia gloria, con la gloria de su Padre y la de los santos ángeles. Vendrá revestido del ropaje de luz que ha llevado desde los días de la eternidad. Los ángeles lo acompañarán. Miles de millones lo escoltarán por el camino. […] En ocasión de su segunda venida, la convicción se apoderará de todo corazón. Los que se apartaron de él para inclinarse hacia las cosas triviales de esta Tierra, en procura de intereses egoístas y honor mundano, reconocerán su error en el día de su segunda venida”.1 RA

 

La verdad sobre el fin del mundo

 

Este mundo de pecado llegará a su fin de una sola manera: Dios mismo irrumpirá en la historia humana a la vista de toda la humanidad, a través de su Hijo Jesús, que volverá a la Tierra como poderoso Rey. Vendrá acompañado de millones de ángeles, y al actuar como Juez, la humanidad quedará separada en dos grupos: los que se salven y los que se pierdan. No permitas, querido lector, que ese evento te sorprenda. Este es el momento de aceptar a Jesús como Salvador y Señor de nuestra vida y vivir preparándonos para encontrarnos con nuestro amado Rey.


Referencias

1 Elena de White, ¡Maranata: El Señor viene! (Buenos Aires: ACES, 1976), pp. 301, 302.