En esta nueva sección, brindamos claves para la noble tarea de guiar y enseñar.

En la Biblia no encontramos definiciones exactas sobre qué es un líder, ni tampoco tenemos un estudio sistemático del perfil de un líder discipulador. Sin embargo, la Escritura presenta la práctica del liderazgo discipulador en la vida de varios hombres de Dios, como Abraham, Elías, Nehemías, David, Jesús, Pablo y Bernabé.

Entonces, un método apropiado para comprender el tema es observar con atención el modo en que los líderes se comportan. Por eso, y con la finalidad de diseñar un perfil apropiado para un líder discipulador, centraremos en esta oportunidad la mirada en Moisés, uno de los grandes líderes del Antiguo Testamento.

¿Quién era Moisés?

De origen hebreo, Moisés nació durante el período de cuatrocientos años durante el cual el pueblo de Israel fue esclavo en Egipto (Gén. 15:13; Éxo. 12:40-42). En la época de su nacimiento, “los egipcios decretaron que todos los bebés del sexo masculino fueran muertos al nacer”. A causa de eso, “sus padres lo escondieron en su casa y luego lo colocaron en medio de la vegetación, en la orilla del río Nilo, dentro de un cesto de junco”. A continuación, el bebé fue descubierto por la hija de Faraón; algo providencial y que “salvó la vida del niño. Su nombre, que significa ‘Aquel que saca’, es un recordatorio de ese comienzo oscuro, cuando su madre adoptiva dijo: ‘Yo lo saqué de las aguas’ ”.1 Sus padres biológicos, Amram y Jocabed, pertenecían a la tribu de Leví (Éxo. 2:1; 6:16-20; 7:7; Núm. 26:59; 1 Crón. 6:3; 23:12-14). Sus hermanos se llamaban María y Aarón. Así, Moisés pasó cuarenta años de su vida en el palacio del Faraón, y otros cuarenta pastoreando ovejas en las tierras de Madián.

Cuatro características del liderazgo de Moisés

En los últimos cuarenta años de vida, entre los ochenta y los ciento veinte años de edad, Moisés pastoreó al pueblo de Dios en el desierto. Este último período de la vida del patriarca comenzó cuando regresó a Egipto. Entonces, se encontró con dos tareas desafiantes:

1. El conflicto con Faraón y los egipcios.

2. La necesidad de instar permanentemente a los propios israelitas, que solo serían liberados de la esclavitud en medio de mucha reticencia, quejas y rebeldía. En Deuteronomio 9:24 se nos dice que Moisés se quejó de que Israel se mostrara rebelde contra Dios desde el primer día.2

A pesar de los gigantescos desafíos, Moisés demostró gran competencia en conducir a la gente hacia la Tierra Prometida; además de influir directamente en la formación de buenos líderes, entre ellos, Josué, su sucesor. Uno de los versículos bíblicos más claros sobre el fundamento del liderazgo discipulador de Moisés es Éxodo 3:1: “Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios”.

En este texto, en la figura del Moisés pastor de ovejas, tenemos cuatro elementos simples y extraordinarios para el liderazgo de personas. En pocas palabras, se establecen allí los principios esenciales del liderazgo.3

Este texto habla del tipo de cuidado: “Apacentando Moisés”. El término “apacentar” significa alimentar, cuidar, pastorear, proteger y guardar un rebaño que se ha confiado a alguien. Moisés demostró la postura del pastor que está al frente de su rebaño.

La vocación de pastor enseñó a Moisés “la paciencia de trabajar con las ovejas, que son criaturas tontas, olvidadizas y dispuestas a desviarse”. También, la vida solitaria de un pastor le dio tiempo suficiente para meditar y reflexionar. Además, “él no había olvidado el sufrimiento de sus hermanos en Egipto. La paciencia le serviría pronto; Israel sería un rebaño difícil de guiar”.4

Moisés tomó en serio el trabajo de cuidar de un rebaño que no era de él; era el rebaño de Jetro. Moisés tenía conciencia de no ser el dueño de las ovejas; era solo el administrador. Por lo tanto, no podía venderlas o hacer cualquier negocio con ellas; por el contrario, debía vigilarlas y contarlas constantemente, pues había un dueño a quien rendir cuentas diariamente.

Moisés se presenta en estas palabras: “Llevó las ovejas a través del desierto”. Esto nos habla de fidelidad en la ejecución de una tarea. El beduino Jetro había enseñado a Moisés lecciones básicas sobre cómo pastorear en el desierto, en condiciones desafiantes; esta habilidad sería esencial en la conducción de miles de personas, en circunstancias igualmente difíciles.

Finalmente, un cuarto aspecto de la tarea pastoril de Moisés tiene que ver con el objetivo de su función. Éxodo 3:1 termina así: “Y llegó hasta Horeb, monte de Dios”.

Esta es probablemente la frase que mejor resume la naturaleza y el objetivo del liderazgo de Moisés. “Su tarea pastoral no debía girar alrededor de un desierto de desorientación, sino llegar al pie de la montaña que sirvió como guía. Aquella montaña era Horeb, montaña de Dios”.5

Las cuatro características de Moisés como pastor de ovejas constituyen poderosos y esenciales principios de un liderazgo discipulador, y encierran palabras y conceptos actuales y necesarios: obediencia, sumisión, orientación, perseverancia, paciencia, laboriosidad y objetivos claros. Es significativo, entonces, que tras observar estas características en Moisés, Dios lo invita a una misión extraordinaria, asegurándole una promesa vital para todo líder: “El pueblo oirá su voz” (Éxo. 3:18).

Para recordar y aplicar

Al observar la práctica de Moisés como pastor de ovejas, es posible pensar en cuatro características esenciales de un líder discipulador cristiano:

1. Cuida de la gente. Esto requiere sensibilidad, respeto, paciencia y disposición para servir.

2. Es un buen administrador. Esto exige flexibilidad en la medida correcta, capacidad de organización, entrega y abnegación.

3. Es fiel en las diversas actividades, más allá de las crisis. Esto exige perseverancia, responsabilidad, lealtad y sentido de equipo.

4. Tiene misión y objetivos claros. Esto requiere enfoque, determinación, visión de largo alcance, resiliencia y compromiso.

Un líder con estas cuatro características es alguien que no solamente influye sobre las personas, sino además es un agente de transformación para quienes lo rodean y de las circunstancias que le toque enfrentar. RA


Referencias

1 Paul Gardner, editor, Quem é Quem na Bíblia Sagrada (San Pablo: Vida, 1999), p. 465.

2 Russell N. Champlin, Enciclopédia de Bíblia, Teologia e Filosofia, 4ª edición (San Pablo: Hagnos, 1997), t. 4, p. 336.

3 La estructura de esta fundamentación está basada en Raúl Caballero Yoccou, El líder conforme al corazón de Dios (Miami, Florida: Editorial Unilit, 1991), pp. 13-15.

4 D. Carro, J. T. Poe, R. O. Zorzoli, Comentario bíblico mundo hispano- Éxodo (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano) pp. 61, 62.

5 Yoccou, ibíd.