¿Terminará el tiempo de gracia para los adventistas en abril de 2019? ¿Se promulgará, pocos meses después, la ley dominical nacional en los Estados Unidos? En los últimos meses, muchos se han estado haciendo estas preguntas.1

El estudio de las profecías apocalípticas es apasionante. Como una iglesia que surgió no solo como fruto de una profecía, sino además a partir del estudio de las profecías, hemos alcanzado no solamente un buen cúmulo de conocimiento acerca de ellas, sino también una serie de principios que nos permiten interpretarlas de manera consecuente, y no de forma antojadiza o arbitraria.

Uno de esos principios generales es el enfoque temporal de las profecías. Mientras que algunos métodos incompletos colocan la mayor parte de las profecías apocalípticas en el pasado (preterismo), en el futuro (futurismo) o en ambos (dispensacionalismo), la Iglesia Adventista adhiere al historicismo,2 sosteniendo que las profecías apocalípticas se han cumplido sin cesar desde los días de Daniel (imperios babilónico y medopersa), pasando por los veinte siglos de nuestra era, y que se seguirán cumpliendo hasta la segunda venida de Jesús, en un continuum histórico sin brechas ni paréntesis.

Otro de esos principios es que las profecías apocalípticas solo tienen un cumplimiento, ya que deben ser interpretadas históricamente en un contexto histórico preciso. Aquellos que abogan por un doble cumplimiento de la profecía apelan al “principio apotelesmático”. Este principio afirma que una profecía cumplida o cumplida en parte, o no cumplida en el momento señalado, puede tener un cumplimiento posterior, recurrente o consumado. El principio apotelesmático ha sido rechazado por la Iglesia Adventista como método de interpretación.3

Otro principio importante es no confundir profecía apocalíptica (que tiene un cumplimiento específico anunciado previamente a través de un anuncio profético) y tipología (en la que un tipo del Antiguo Testamento prefigura a su antitipo del Nuevo Testamento). El “tipo” del Antiguo Testamento puede ser un evento (como el Éxodo), una persona (como David) o una institución (como el Templo). Aquí solo resaltaremos que, para que la tipología funcione, el tipo debe ser encontrado en el Antiguo Testamento, prefigurando a su antitipo del Nuevo Testamento. En segundo lugar, para prefigurar su antitipo, un tipo debe tener indicadores proféticos en el Antiguo Testamento que señalen la intención divina de señalar ese evento, persona o institución como un tipo que encontrará su antitipo en un evento neotestamentario.4

En otras palabras, uno no puede sencillamente tomar un par de eventos del Nuevo Testamento (el rechazo del Mesías por parte de Israel o la destrucción de Jerusalén algunos años más tarde) y hacerlos funcionar como tipos de eventos escatológicos futuros, como el juicio de los vivos (específicamente, los adventistas, cuya interpretación ya trae de por sí una serie de graves problemas) o la promulgación de la ley dominical nacional en Estados Unidos, uniéndolos a profecías escatológicas de tiempo ya cumplidas (sacando de contexto esas profecías de tiempo, y adjudicándoles un doble cumplimiento). Eso es lo que hace precisamente el futurismo, al aplicar profecías de tiempo que se cumplieron históricamente (los 1.260 días/años, o 42 meses proféticos) y los aplica al futuro de manera literal, utilizando contextos de tiempo totalmente diferentes de los claramente indicados en su contexto bíblico original.

Reflexionemos juntos sobre la importancia de los principios de interpretación profética correctos, ya que son esas pautas las que impedirán que “juguemos” con la interpretación de las profecías como si fueran ladrillos de lego con los que podamos “construir” nuestra propia interpretación personal a la medida de nuestras expectativas. RA


Referencias:

1 Al parecer, esta interpretación se popularizó en un sermón de David Gates (ver: https://www.youtube.com/watch?v=828xPWUfcPA). Si bien mi objetivo no es centrarme en los problemas hermenéuticos y exegéticos de esta predicación, sería bueno ver la respuesta que dio el Pr. Mark Finley a este sermón: https://www.youtube.com/watch?v=n3R0fCrVfsg

2 Para una breve introducción a los métodos de interpretación profética, ver: Gerhard Pfandl, “¿Cómo interpretan los adventistas Daniel y el Apocalipsis?”, en Interpretación de las Escrituras, Gerhard Pfandl, ed. (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2012), pp. 74-83.

3 Ver Roberto Ouro, “The Apotelesmatic Principle: Origin and Application”, Journal of the Adventist Theological Society, 9/1-2 (1998), pp. 326–342.

4 El artículo del Dr. Richard Davidson, quizás el mayor especialista en tipología dentro de la teología adventista, presenta una buena introducción a este tema: Richard M. Davidson: “Gospel Centered Hermeneutics: Prospects and Challenges for Adventist Biblical Interpretation”, Theo Rhēma 6.2 (2011), pp. 5-48.

Sobre El Autor

Marcos Blanco

Pastor y Magíster en Teología (está culminando sus estudios doctorales) desempeña su ministerio en la ACES desde 2001. Autor de "Versiones de la Biblia", es Jefe de Redacción y director de la Revista Adventista desde 2010. Está casado con Claudia y tiene dos hijos: Gabriel y Julieta.

Artículos Relacionados

Una Respuesta

  1. Jonathan

    Excelente artículo, muy oportuno para estos días!
    Sería de ayuda que la página deje seleccionar el texto para buscar más fácilmente las referencias, gracias

    Responder

Deja un comentario: