¿Qué significa creer en la Trinidad? A fin de cuentas, ¿de qué forma impacta en mi vida? ¿Por qué es necesario que hablemos de esto?

La nota de tapa de este mes consta de dos artículos que se enfocan en estas preguntas.

El primer artículo, escrito por Gerald Klingbeil, nos hará ver que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son amor (1 Juan 4:8), y que están obrando para salvarnos del pecado, de la muerte y de nosotros mismos.

En el segundo artículo, Denis Kaiser cuenta su experiencia con la doctrina de la Trinidad. Sus amigos sentían que esta doctrina era pagana, y que no podían seguir congregándose con la Iglesia Adventista del Séptimo Día, por lo que renunciaron a su membresía. Denis también estuvo a punto de hacerlo, pero primero decidió leer un poco más sobre el pensamiento de los pioneros adventistas.

Muchos le habían dicho que los pioneros no creían en la Trinidad, y que esta concepción fue introducida en la iglesia recién en la década de 1930. Para su sorpresa, las lecturas revelaron que el “adventismo histórico” era muy diferente de lo que le habían contado.

Por su parte, en nuestro sitio web publicamos un tercer artículo, preparado por Ángel Manuel Rodríguez. Al procurar entender el misterio bíblico del Dios que no fue creado, podremos ver que él nos ha revelado lo suficiente para que lo amemos y lo adoremos.

La facilidad con que se pueden compartir las ideas hoy en día ha hecho que las olas de crítica a la doctrina de la Trinidad se difundieran como fuego en un bosque seco. Y quizá te hayas sentido tentado a abandonar la iglesia por esta creencia. Si es así, te invito a reflexionar en estos artículos. Dios te guiará en tu búsqueda sincera de la verdad. RA