LA BENDICIÓN DE CONECTARSE CON EL CIELO

El otoño de 1865 fue particularmente frío en el norte de los Estados Unidos. Durante ese año, Jaime White se enfermó gravemente; tanto que J. N. Andrews convocó a toda la iglesia a un ayuno por su salud, el sábado 15 de octubre. Este fue uno de los primeros ayunos convocados para toda la iglesia, luego de su organización en 1863.

Desde sus inicios, nuestra iglesia ha practicado el ayuno por diversos motivos. En los últimos años, nuestros líderes en Sudamérica han invitado a la iglesia a la práctica del ayuno y la oración al inicio de cada año. Con todo, aún caben los interrogantes: ¿Cómo debemos ayunar? ¿Qué enseña la Biblia sobre la práctica del ayuno? ¿Cuáles serían, según la Biblia, las motivaciones y las formas correctas de ayunar? ¿Por uno o más días? ¿Se debe ayunar de modo absoluto o parcial? En las próximas líneas intentaremos encontrar respuesta a estas preguntas en la Biblia y en los escritos de Elena de White.

El ayuno en distintas religiones

El ayuno es una práctica muy arraigada tanto en la cultura semítica como en la musulmana. En el cristianismo, es una herencia del judaísmo,1 y se practica con una variedad de propósitos. Se ha observado, por ejemplo, que el ayuno puede estar motivado por un acto de penitencia o expiación; un rito de preparación antes de una recepción sacramental; por duelo; como parte de una serie de ritos de purificación; como un medio de inducir sueños o visiones, o –en otros contextos– como un método para añadir fuerza a los ritos mágicos.2

Curtis C. Mitchell señala que, como en casi todas las religiones, el judaísmo y el cristianismo han considerado el ayuno como un ejercicio ascético. Este sería útil para purificar al hombre y llevarlo más cerca de Dios, o para suscitar su compasión y evitar o poner fin a una calamidad.3

John A. Mac Culloch ha clasificado el ayuno en cuatro categorías: (1) por causa de luto; (2) como un acto de penitencia; (3) como un auxiliar de la oración; y, por último, (4) como preparación para encontrarse con la Deidad.4

Para el catolicismo romano, el ayuno es parte del ritual que permite al creyente separarse de lo material para acceder a lo espiritual. También se lo practica como penitencia.5 Para los reformadores como Calvino, adquiere un componente disciplinario, por el cual el ayuno –juntamente con la catequesis, las censuras de la iglesia y la excomunión– podría servir como medio para mantener la disciplina.6

El ayuno en la Biblia

En el Antiguo Testamento, se evidencia que el ayuno practicado en Israel ocurrió en varios escenarios:

Para hacer frente a situaciones difíciles y peligrosas, como el ayuno convocado por Josafat ante el ataque de los moabitas (2 Crón. 20:3) y la reconstrucción de Jerusalén (Esd. 8:3). Otro caso es el gran desafío enfrentado por la reina Ester (Est. 4:16). También se practicó para pedir orientación en decisiones difíciles, o protección divina y discernimiento en asuntos espirituales, como ocurrió con el ayuno parcial de Daniel durante tres semanas (Dan. 10:3).

En situaciones en que la salud se veía amenazada (2 Sam. 12:23).

Como señal de dolor (Neh. 1:4; Sal. 69:10; 1 Sam. 31:13).

Como expresión del arrepentimiento y la confesión de pecados (Joel 1:14). En este sentido, destaca el ayuno de Nínive, cuyo arrepentimiento hace que Dios decline su decisión de destruirlos (Jon. 3:5).

En el Nuevo Testamento se observa como una forma de preparación para una obra especial (Hech. 14:23). También formó parte de la preparación antes de la dedicación de ancianos y de la expulsión de demonios (Mat. 17:21; Mar. 9:29). Se lo registra, además, como auxiliar en la oración y la búsqueda de comunión con Dios (Luc. 2:37). Sin embargo, Jesús señaló que era inapropiado mientras él estuviera con sus discípulos; solo ayunarían cuando se hubiera ido.

Aunque el ayuno aparece por primera vez en la celebración del Día de Expiación como un día de oración y de arrepentimiento, con el correr del tiempo se fueron añadiendo otros ayunos en el año litúrgico hebreo. No todos los ayunos consistían en abstinencia total de alimentos. Según la gravedad de la situación, se podía ayunar por medio día. También había ayunos en los que se podía comer, pero no bañarse, que duraban uno o más días. La mayoría de los ayunos fueron añadidos para conmemorar fechas trágicas. Al leer lo que los rabinos indican en la Misná, queda claro que ya en tiempos de Jesús el ayuno era practicado como un día de pesar, caracterizado por el uso de ceniza, la abstención de relaciones sociales, no usar perfumes y llevar un aspecto triste.7 Este tipo de ayuno es blanco de los dichos de Jesús.

Jesús y el ayuno

En Mateo 6:16 al 18, Jesús instruye a sus discípulos en cuanto a la correcta manera de ayunar: “Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (énfasis añadido).

La expresión “poner cara triste” hace directa referencia a la costumbre de llevar cilicio y aspecto sombrío, que era la práctica y el consejo de los rabinos. Llama la atención la contraposición de términos usados por Jesús: mostrar (hacer brillar, dar luz) en relación con vocablos que significan lo contrario, como triste (sombrío de rostro, apesadumbrado), dando lugar a un interesante juego de palabras, en que oscurecen sus rostros para “brillar” ante los demás.8 Así, ya han recibido completamente su recompensa, consistente en proyectar una imagen de piedad, que en realidad no tienen.

“…El ayuno es un tiempo de solemne oración y adoración, de autoexamen delante del Señor…”

Jesús, en cambio, señala que la práctica del ayuno no debe estar manchada por motivos egoístas. Busca rescatar el verdadero propósito del ayuno para liberarlo de la contaminación de una religión externa y ritualista, motivada más por el orgullo religioso que por un verdadero deseo de encontrarse con Dios. Para Jesús, el verdadero ayuno es un día de encuentro con el Padre: el énfasis no está en la abstención del alimento, sino en la comunión con Dios.

Mateo 6:17 hace énfasis en el ayuno como experiencia individual y privada. Esto se puede inferir del cambio del plural al singular entre 6:16 y 6:17. Luego de hablar de los escribas, Jesús introduce la fórmula “Pero tú, cuando ayunes”, continuando en singular hasta el final de la sección: “Unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mat. 6: 17,18, énfasis añadido). Aquí, sin condenar la práctica del ayuno colectivo, Jesús llama la atención sobre la necesidad de que el ayuno constituya una experiencia de edificación personal por medio de la relación con Dios.

El verdadero ayuno

“¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová? ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?” (Isa. 58:5, 6).

El profeta está transmitiendo el desagrado de Dios respecto de la manera en que están practicando el ayuno. Ese no es “el ayuno que yo escogí”, señala, para luego describir las características del ayuno que sí desea. El profeta subraya una dicotomía entre la práctica religiosa y el actuar perverso del pueblo, motivo por el cual las bendiciones divinas no los satisfacen. Por otro lado, la práctica del ayuno verdadero, acompañado de una vida piadosa, constituye un camino de restauración y de un futuro esperanzador.

Los israelitas estaban practicando el ayuno de manera formal y externa, como una manera de ganar el favor divino. Pero, para Dios este ayuno era abominación, pues su adoración formal estaba contaminada por una vida de pecado. Dios invita a una religión práctica y piadosa, caracterizada por obras de misericordia que armonicen con la devoción hacia un Dios amante.

Lo anterior indica que el ayuno que Dios quiere no es el formal, externo y ritualista, sino uno que vaya acompañado de una vida de coherencia entre lo que se declara y lo que se practica. De hecho, en su contexto, el ayuno y la observancia del sábado, practicados de la manera que Dios aprueba, constituyen el camino a la restauración que su pueblo necesita;9 además del hecho de que Dios no escuchará nuestras oraciones y rechazará nuestro ayuno, si este es practicado de manera externa y no va acompañado de abandono del pecado y una religión práctica para con el prójimo.

Características del ayuno bíblico

En cuanto a su duración, observamos ayunos por un día (como el ayuno en el Día de la Expiación), hasta ayunos por varios días, como el de Ester, Daniel y el propio Jesús.

Sobre la modalidad, ocurre de manera corporativa o individual, y total o parcial, como lo describe Daniel en cuanto a su ayuno de tres semanas (Dan. 10:3).

Entre los motivos bíblicos para el ayuno, ocurre en un contexto de autoexamen y de arrepentimiento; como preparación para una obra especial; en situaciones de crisis; como expresión de dolor y sufrimiento; como búsqueda de la dirección divina; para interceder por el pueblo; y para pedir perdón por los pecados, entre otros.

El ayuno en la Biblia

Motivos

  • Autoexamen y arrepentimiento.
  • En situaciones de crisis.
  • Como preparación para una obra especial.
  • Como expresión de dolor y sufrimiento.
  • En búsqueda de dirección divina.
  • Para pedir la protección de Dios.
  • Para interceder por el pueblo.
  • Para pedir perdón por los pecados.

Formas

  • Corporativa.
  • Personal.
  • Total.
  • Parcial.
  • Por un día.
  • Por varios días.

¿Qué escribió Elena de White sobre el ayuno?

En un rastreo de lo que Elena White escribió sobre el ayuno, encontramos 243 citas en castellano y 416 en inglés. Exponemos más adelante una tabla con el resumen de lo que ella plantea sobre el ayuno en cuanto a la forma y las motivaciones.

No obstante, es importante destacar que Elena de White señala en más de una oportunidad que el ayuno recomendado consiste en la abstinencia de todo alimento estimulante, como también el uso adecuado de los alimentos sanos y sencillos, y pone énfasis en el alimento celestial por sobre el temporal.10 Además, ella anima a los hermanos a practicar el ayuno personal.

En el año 1900, escribió lo siguiente al presidente de la Asociación General: “Si cada cual proclamara un ayuno para su propia alma, para estudiar la Palabra de Dios con ferviente oración y leer solo los libros que pudieran ayudarlo a obtener un conocimiento más claro de ella, el pueblo de Dios tendría más salud y fortaleza espiritual”.11

Para Elena de White, el verdadero ayuno no es una práctica ritual; el verdadero espíritu de devoción no se manifiesta en ociosos lamentos ni en la mera humillación corporal o los múltiples sacrificios, sino en la entrega del yo a un servicio voluntario a Dios y al hombre.12 Y deja muy en claro que no tiene ningún mérito en términos de salvación o penitencia. En lugar de eso, explica que nuestras propias obras no pueden comprar la salvación, y que “el ayuno o la oración motivados por un espíritu de justificación propia son abominación a Dios”.13 Señala, además, que quienes practican de ese modo el ayuno tienen una justicia farisaica, que no procede de Cristo sino de ellos mismos. “Confían en sus propias obras buenas para salvarse y están tratando de comprar el cielo mediante sus obras meritorias, en vez de confiar en Jesús, como debiera hacerlo todo pecador”.14

Elena de White y el ayuno

En cuanto a las motivaciones

  • Como preparación para la misión.
  • Para pedir por salud.
  • Para buscar dirección en situaciones difíciles y decisiones que deben ser tomadas.
  • Para orar por desafíos en los campos misioneros.
  • Para una mayor consagración.
  • Por dirección en asuntos doctrinales.
  • Para dominar el apetito.
  • Para enfrentar la prueba y la tentación.
  • Por el reavivamiento de la iglesia mundial y el derramamiento del Espíritu Santo.
  • Con fines medicinales.
  • Debe ir acompañado de obediencia y acciones de bien al prójimo.
  • No constituye mérito ante el Señor.

En cuanto a la forma

  • No especifica cantidad de días.
  • Libre (cada miembro define cómo lo practica).
  • Parcial: ingiriendo alimentos livianos y saludables.
  • Pone su énfasis más en la relación con Dios que en la abstención.

Preparados para lo mejor

La Biblia presenta al ayuno como una práctica que contribuye a la comunión con Dios. No es una penitencia ni tiene un valor salvífico, sino que se utiliza al servicio de la oración, en el marco de una actitud de arrepentimiento y humildad.

El ayuno es un tiempo de solemne oración y adoración, de autoexamen delante del Señor, de íntima relación con la Deidad, y puede legítimamente expresar dolor por el pecado y sus consecuencias en este mundo.

En la Biblia se registra cómo los judíos practicaban el ayuno, al igual que las palabras críticas y correctivas de Jesús al respecto. El Señor indicó con claridad la necesidad de reorientar su práctica hacia una que fuese acompañada de buenas obras, y que priorizara la íntima comunión con Dios.

El texto bíblico señala que el ayuno es apropiado para pedir auxilio en las tareas encomendadas por Dios; para suplicar perdón y fortaleza espiritual; para rogar por salud e interceder por otros. Puede ser practicado de forma absoluta o parcial, corporativa o individual, y por períodos que van desde uno hasta varios días.

Elena de White, en concordancia con la enseñanza bíblica, enfatiza el ayuno como un medio de conexión con el Cielo, y recomienda el ayuno parcial con énfasis en la comunicación con el Señor más que en la abstención de alimentos.

Se puede concluir que la prioridad en el ayuno está puesta en la comunión más que en la abstención. Lo importante es lo que ocurre en la intimidad con Dios, y no en la mesa; la contrición, la consagración y la conexión con el Cielo, y no lo que se deja de lado.

En armonía con lo señalado, se puede indicar que una práctica correcta del ayuno debe estar centrada en la comunión con Dios más que en aquello de lo que se prescinde. Dado que el objetivo es la conexión con la Deidad, podría incluirse la abstención de las conexiones terrenales: los medios, las redes sociales y la tecnología audiovisual, por ejemplo.

En nuestro próximo ayuno, recordemos que lo más importante no es lo que dejamos de comer sino con quién nos conectamos. RA


Referencias:
1 Raymond A. Mentzer, “Fasting, Piety, and Political Anxiety among French Reformed Protestants”, Church History 76, N° 2 (2007), pp. 335-338.
2 David Lambert, “Fasting as a Penitential Rite: a Biblical Phenomenon?”, HTR 96, N° 4 (2003), pp. 477, 479, 482.
3 Curtis C. Mitchell, “The practice of fasting in the New Testament”, BS 147, N° 588 (1990), pp. 458-462.
4 John A. MacCulloch, “Fasting”, en ER, 16 vols., ed. Mircea Eliade (New York: T&T Clark, 1908-1927. Reimp. 1951), p. 286.
5 Ambrosio señala que el ayuno ayuda a purificarnos y a liberarnos del pecado, y Anastasio añade que el alma se purifica al alimentarse solo de cosas espirituales. Ver: Ambrosio, Carta LXIII, pp. 14-16; Athanasius, Carta I, Easter, 329, pp. 8, 9.
6 Raymond A. Mentzer, “Fasting, Piety, and Political Anxiety among French Reformed Protestants”, Church History 76, N° 2 (2007), pp. 335-338.
7 Carlos del Valle, La Misná (Madrid: Editora Nacional, 1981), pp. 8, 9; 385-389.
8 Watts, Word Biblical Commentary, p. 154.
9 Paul Hanson, Isaiah 40-66: Interpretation: a Bible Commentary for Teaching and Preaching (Lousville, Kentucky: John Knox Press, 1995), pp. 204, 305.
10 Elena de White, Consejos sobre el régimen alimenticio (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1976), p. 106.
11 ______________, Cada día con Dios (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1979).
12 ______________, El Deseado de todas las gentes (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1990), p. 444.
13 Ibíd., p. 246.
14 ______________, Joyas de los testimonios, t. 3, p. 192.

 

Una Respuesta

  1. Ptr. Pablo Arias Alayón

    Muy buena información que puede ayudar a aquellos que con corazón limpio desean honrar a Dios.
    Ptr. Pablo Arias Alayón (Distrito de Juan de Grijalva, Sección Oeste de Chiapas, Unión Mexicana de Chiapas).

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